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Científicos holandeses llegaron a la conclusión de que las personas
obesas y fumadoras generan menos costos a los sistemas de salud que las
sanas. La tesis es controvertida.
En primera instancia, el estudio pretende profundizar en las
consecuencias materiales de dos factores que afectan a la salud: la
obesidad y el hábito de fumar. Los datos fueron recabados entre
habitantes de Holanda, pero abordan a la adiposidad y al tabaquismo
como fenómenos presentes en todo el mundo.
La curva aumenta Se menciona, por ejemplo, que desde los años setenta ha
aumentado de manera notable la proporción de gente pasada de peso.
Actualmente uno de cada tres estadounidenses presenta condiciones que
lo califican como obeso; de acuerdo con pronósticos recientes, la
proporción aumentará a uno de cada dos de aquí al año 2025.
Socialmente, las repercusiones son graves. La obesidad
y el tabaquismo son coadyuvantes en muchas muertes prematuras. Acumular
exceso de grasa en el cuerpo puede reducir hasta cinco años la
expectativa de vida, mientras que los consumidores de tabaco pueden
restar hasta siete años su longevidad.
Se dice además que la obesidad y el tabaquismo traen
consigo enormes costos adicionales a los sistemas de salud. Aquí es
precisamente donde los científicos holandeses parecen discrepar.
¿Cuestan menos los obesos? La tesis del documento es controvertida: “pese a que
los costos médicos anuales son más altos en la población obesa de
hasta 56 años de edad, así como en fumadores de edad avanzada, los
costos totales son más altos en la población considerada sana (no obesa
y no fumadora).” En consecuencia, dicen los autores, las políticas para
la prevención de la obesidad no producirán ahorro alguno en cuanto a
los costos médicos.
La explicación es sencilla. “La gente obesa constituye
una menor carga para los sistemas de salud porque las personas con
tales características mueren más jóvenes y presentan menos cuadros
asociados con la vejez.”
Hay números de por medio. Una persona sana gastará
entre los 20 años de edad y el momento de su muerte -84 años en
promedio- un total de 417.000 dólares, mientras que un obeso -que
tendrá una edad máxima promedio de 80 años- invertirá 371.000 dolares
en mejorar su salud.
Las controvertidas conclusiones no paran allí. El
estudio dice que si bien la población obesa causa menos gastos médicos
que la sana, los fumadores cuestan aún menos a los sistemas de salud
simple y sencillamente porque mueren aún más jóvenes que los obesos.
La disputación Tales aseveraciones ya han sido respondidas. En otro
artículo, el científico inglés Klim McPherson llama la atención sobre
el hecho de que el estudio holandés “puede reforzar la percepción
cínica de que los gobiernos intencionalmente han dejado de intervenir
ante problemas de salud que finalmente les producen ahorros”.
Asimismo, asevera que antes de extraer tales
conclusiones “debemos tener en claro que debe diferenciarse entre los
costos aparentemente más bajos generados por personas obesas, y los
costos más altos cuando se toma en cuenta a la población obesa en
general.”
Esto no significa que la investigación holandesa
carezca de relevancia. McPherson afirma que “los colegas holandeses han
ampliado nuestra comprensión de estos temas. Traducir los costos y
beneficios individuales al ámbito social no siempre coincide con las
conclusiones lógicas. Los gobiernos deben entender que las políticas de
salud pública van mucho más allá que la suma de las consecuencias para
los individuos. Para implementarlas se requiere mucho mayor coraje que
el mero tratamiento a cada enfermo”.
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