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Una nueva clase de fármaco, desarrollado por
científicos de la Facultad de Medicina Feinberg, de la Universidad de
Northwestern (Estados Unidos), podría tratar la enfermedad de Alzheimer,
el Parkinson, la esclerosis múltiple y las lesiones traumáticas del
cerebro, al reducir la inflamación cerebral. El estudio ha sido
publicado en la revista 'Journal of Neuroscience'.
Al tratar la inflamación del cerebro, o neuroinflamación, la
nueva clase de fármacos - MW151 y MW189- ofrece un enfoque terapéutico
totalmente diferente para tratar la enfermedad de Alzheimer, cuyo
tratamiento, hasta ahora, consistía en prevenir el desarrollo de las
placas de beta-amiloides en el cerebro.
Cuando se administró el nuevo fármaco a ratones diseñados
genéticamente para desarrollar Alzheimer, éste impidió el desarrollo de
la enfermedad. El estudio, llevado a cabo por la Universidad de
Northwestern y la Universidad de Kentucky, ha identificado el período de
tiempo óptimo para la administración terapéutica del fármaco, que se
toma por vía oral, y atraviesa fácilmente la barrera sangre-cerebro.
"Este nuevo fármaco podría utilizarse, junto con otros
medicamentos, para prevenir el desarrollo de la enfermedad de
Alzheimer", afirma el coautor Martin Watterson, profesor de Farmacología
Molecular y Química Biológica en Feinberg.
En estudios anteriores con animales, el mismo fármaco redujo
el daño neurológico causado por una lesión traumática en el cerebro, e
inhibió el desarrollo de la esclerosis múltiple. En estas enfermedades,
como la enfermedad de Alzheimer, los estudios muestran que la duración
de la terapia es crítica.
PREVIENE LA SOBREPRODUCCIÓN DE PROTEÍNAS DAÑINAS EN EL CEREBRO
Los fármacos MW151 y MW189 previenen la sobreproducción de
proteínas dañinas en el cerebro, llamadas citoquinas proinflamatorias;
una sobreproducción que, según los científicos, contribuye al desarrollo
de muchas enfermedades neurológicas degenerativas, y al daño
neurológico causado por un traumatismo craneoencefálico o un accidente
cerebrovascular.
Cuando se produce una gran cantidad de citoquinas, las
sinapsis del cerebro comienzan a fallar. Finalmente, toda la
organización del cerebro cae en la confusión, las neuronas pierden sus
conexiones entre sí, y pueden morir. El daño resultante en la corteza y
el hipocampo puede afectar la memoria, y la toma de decisiones.
"En la enfermedad de Alzheimer, la progresión del deterioro
cognitivo leve, hasta el deterioro severo, indica que las sinapsis --las
vías que permiten a las neuronas comunicarse entre sí-- no funcionan
bien", señala Watterson, quien agrega que "los altos niveles de
citoquinas proinflamatorias pueden contribuir a un mal funcionamiento
sináptico".
Debido a que este mecanismo inflamatorio perjudicial también
parece ser clave en otras enfermedades neurodegenerativas, además de la
enfermedad de Alzheimer, la clase de medicamentos MW151 podría tener un
gran potencial como co-terapia para tratar la enfermedad de Parkinson,
la demencia fronto-temporal, la esclerosis lateral amiotrófica, la
esclerosis múltiple y las complicaciones, a largo plazo, de la lesión
cerebral.
En el nuevo estudio, realizado por Watterson y Linda Van
Eldik, directora del Centro sobre Envejecimiento Sanders-Brown, en la
Universidad de Kentucky, los investigadores administraron el fármaco
MW151 a un modelo de ratón de la enfermedad de Alzheimer, tres veces por
semana, a partir de los seis meses de edad, justo en el momento en el
que el nivel de las citoquinas proinflamatorias comenzó a aumentar.
Cuando los cerebros de los ratones fueron evaluados, 11 meses
después, los niveles de citoquinas en los ratones que recibieron el
fármaco fueron restaurados a niveles normales, y sus sinapsis
funcionaban normalmente. "El fármaco protegió a los ratones contra el
daño asociado con el deterioro del aprendizaje y la memoria", señala Van
Eldik, quien concluye que "la administración de este medicamento, antes
de que el Alzheimer se encuentre en una etapa tardía, puede ser un
enfoque prometedor para la terapia".
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