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La necesidad de modificar el tratamiento en infecciones cutáneas es mayor de lo que se creía |
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Jano.es
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jueves, 12 de abril de 2012 |
Un estudio pone de manifiesto los problemas que se derivan de decidirse
por un antibiótico sin saber con certeza cuál es microorganismo causante
de la infección.
Los resultados del nuevo estudio REACH (a REtrospective study to
Assess the Clinical Management of Patients With Moderate-to-severe cSSTI
or CAP Infections in the Hospital Setting, Estudio retrospectivo para
evaluar el tratamiento médico de pacientes con infecciones complicadas
de la piel y de tejidos blandos (ICPTB) o neumonía adquirida en la
comunidad (NAC) moderadas o graves en el ámbito hospitalario),
presentados hoy en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y
Enfermedades Infecciosas (ECCMID, según sus siglas en inglés), han
mostrado que en el estudio fue necesario modificar el tratamiento
antibiótico inicial a entre el 37% y el 47% de los pacientes europeos
hospitalizados con ICPTB o con NAC. Esta necesidad de modificar el
tratamiento de primera línea se asoció a un mayor uso de recursos
hospitalarios, lo que constituye un problema creciente para los
hospitales.
Hasta ahora había pocos datos que reflejaran verdaderamente lo que
sucede en la práctica diaria habitualva,via. Por consiguiente, para
conocer mejor esta situación se diseñó el estudio REACH con el fin de
obtener datos actuales del tratamiento médico real de la NAC y las ICPTB
en hospitales de toda Europa. El estudio REACH fue un estudio de
cohortes retrospectivo y observacional patrocinado y financiado por
AstraZeneca en el que colaboraron investigadores independientes.
Según los resultados del estudio REACH, las tasas medias de
modificación del tratamiento de primera línea fueron del 46,6% en los
pacientes hospitalizados con ICPTB y del 37,1% en los pacientes
hospitalizados con NAC. Además, se observó que las tasas de modificación
del tratamiento fueron todavía mayores en los pacientes que también
tenían otras enfermedades. En los pacientes con ICPTB y otras
enfermedades, la tasa fue del 49,3% mientras que fue del 37,1% en los
que no tenían otras enfermedades.
Aunque en estudios clínicos anteriores sobre el tratamiento de las
ICPTB y la NAC se utilizaron diversos criterios para definir estas
enfermedades, sus resultados mostraron que las tasas de fracaso del
tratamiento fueron del 22% al 30% para las ICPTB y del 2,4% al 31% para
la NAC.
Estos hallazgos constituyen otra prueba más de los problemas a los
que se enfrentan los médicos a la hora de instaurar un tratamiento
antibiótico empírico para las infecciones graves; es decir, a la hora de
decidir cuál es el antibiótico más adecuado para cada caso antes de
saber con certeza cuál es microorganismo causante de la infección.
“Esperábamos observar un cierto nivel de modificación del tratamiento de
primera línea, dados los problemas a los que se enfrentan los médicos a
la hora de instaurar rápidamente un tratamiento sin contar con un
diagnóstico microbiológico confirmado en estas infecciones graves. Pero
los datos del mundo real del estudio REACH han demostrado que existe una
necesidad mucho mayor de modificar el tratamiento que lo que se
pensaba” ha declarado el Profesor Francesco Blasi de la Universidad de
Milán, investigador principal del estudio.
“Las elevadas tasas de modificación del tratamiento inicial
observadas en el estudio REACH indican que es necesario volver a evaluar
las pautas de tratamiento óptimas para los pacientes hospitalizados con
NAC e ICPTB, especialmente para los pacientes que también tienen otras
enfermedades, las cuales constituyen un motivo de preocupación adicional
para los médicos”.
Otro hallazgo importante del estudio REACH fue el aumento del uso de
recursos hospitalarios asociado a la modificación del tratamiento de
primera línea. Los resultados mostraron que la utilización de recursos
fue mayor en los pacientes en los que fue necesario modificar el
tratamiento antibiótico inicial que en los pacientes en los que no fue
necesario hacerlo; en concreto, en los pacientes en los que se modificó
el tratamiento se observaron aumentos en la duración de la estancia
hospitalaria, en las tasas de ingreso en la unidad de cuidados
intensivos o en la aparición de complicaciones, por ejemplo shock
séptico.
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