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Para muchos resultará sorprendente constatar el interés que está
generando en la industria farmacéutica el estudio sistemático del poder
sanador de las plantas, los minerales y ciertos tejidos animales tal y
como es descrito en manuscritos medievales europeos. “¡Enhorabuena!”,
dirán otros, alegando que ya era tiempo de darle el justo valor a una
forma de erudición desestimada en el Viejo Continente desde antes de la
Revolución Industrial.
Una coalición
integrada por farmacólogos de la Charité de Berlín –el hospital
universitario más grande de Europa–, investigadores de las universidades
de Wurzburgo y Marburgo, y representantes del consorcio farmacéutico
GlaxoSmithKline, se halla a la búsqueda de nuevas propiedades
terapéuticas en materias vegetales, minerales y animales ya conocidas,
pero su meta más sobresaliente es la de redescubrir plantas con
potencial sanador que alguna vez se usaron en tierras europeas y luego
cayeron en el olvido.
Defendiendo
la medicina monasterial
“No sólo los
habitantes de otros continentes tienen plantas sanadoras interesantes,
¡los europeos también las tenemos! Ellas siempre tuvieron su lugar en
nuestras tradiciones y a ellas se les pueden dar usos que hoy son
desconocidos. Esas aplicaciones son las que estamos por descubrir”,
explica el Dr. Johannes G. Mayer, director del Grupo para la
Investigación de la Medicina Monasterial en el Instituto para la
Historia de la Medicina de la Universidad de Wurzburgo, en entrevista
para Deutsche Welle. Hasta el siglo XIII,
los monasterios eran las farmacias y los centros ambulatorios de la
población europea; y allí era atendida no solamente la realeza. Las
monjas y los monjes estaban entre los pocos que sabían leer y escribir, y
acumularon volúmenes de sabiduría que ahora se lucha por recuperar.
Según Mayer, ellos seguían y observaban el comportamiento de los
animales, quienes parecen tener un olfato muy fino para las yerbas con
propiedades medicinales. Pero el valor de esos conocimientos no evitó
que cayeran en desuso.
El
Medioevo renace en Wurzburgo
“Muchísimos
monasterios fueron cerrados tras la Reforma Protestante y, más tarde, en
la época de la secularización. Y a partir del siglo XIX, cuando la
industria farmacéutica cobró fuerza, los químicos se dedicaron a
trabajar exclusivamente con principios activos contenidos en las plantas
e ingredientes activos sintéticos; las plantas eran consideradas como
‘remedios impuros’ porque contenían demasiados elementos indeseables
para la fabricación de medicamentos”, cuenta el experto.
La investigación
científica en torno a la medicina medieval echó raíces en Wurzburgo a
principios de los años setenta, cuando el historiador Gundolf Keil
–quien aparte de medicina también estudió filología clásica, con énfasis
en latín y un gran interés por el Medioevo– llegó al Instituto para la
Historia de la Medicina de su universidad y lo encaminó por la senda que
lo convertiría en el centro más importante para el desarrollo de esta
clase de estudios en Alemania.
Regresando a
la naturaleza
“Keil vino a Wurzburgo
y erigió la infraestructura necesaria para que el instituto estuviera
armado hasta los dientes con toda clase de aparatos. Yo arribé en 1984
y, desde entonces, me he ocupado de que más de 500 manuscritos alusivos a
la medicina medieval estén a disposición del equipo de este centro de
investigación en todos los formatos, desde CDs y DVDs hasta microfilms”,
agrega Mayer. Pocos años después, la inversión demostró con creces
haber valido el esfuerzo.
En 1999, los
laboratorios Abtei se acercaron al Instituto para la Historia de la
Medicina de la Universidad de Wurzburgo con gran interés por saber si
tras la noción de “medicina monasterial” había algo más que fe ciega en
Dios o añejas supersticiones paganas; ambas instituciones se unieron
para formar el Grupo para la Investigación de la Medicina Monasterial.
“Es una alianza en donde la biología farmacéutica y la historia médica
se unen”, dice Mayer.
Sabiduría
tradicional y patentes
La física, escritora y
activista del ecologismo india, Vandana Shiva, ha venido denunciando
desde hace años las amenazas implícitas en los Acuerdos de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) sobre los Aspectos de los
Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC),
firmados en 1996. Según Shiva, el artículo 27.3 (b) de los acuerdos fue
introducido prácticamente a la fuerza por los consorcios que sacan
provecho mercantil directo de la privatización de la biodiversidad
mundial patentando genes, semillas, plantas y animales.
¿No teme Mayer que un
renacimiento de la medicina monasterial como el que él promueve pueda
culminar con la incautación de las recetas a base de plantas por parte
del estamento farmacéutico? “Eso no puede ocurrir en Alemania. Más bien
tenemos el problema de que la mayoría de las compañías farmacéuticas
muestran poco interés por plantas medicinales porque no pueden patentar
sus hallazgos sin superar enormes dificultades o asumir demasiados
riesgos”, contesta el investigador.
Patrimonio
Cultural Inmaterial de la Humanidad
Ahora hasta se habla
de postular la medicina monasterial europea para que sea declarada
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. “Tenemos un tesoro en
nuestras manos, ¿por qué no convertirlo en un legado para toda de la
humanidad? La medicina ayurvédica de la India y la medicina ancestral
china ya son consideradas como tal, y Austria ha nominado a la medicina
tradicional de su pueblo ante la UNESCO con las mismas intenciones”,
señala Mayer. Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |