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Una mutación genética incrementa la toxicidad y el riesgo de rechazo en trasplante renal pediátrico |
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Diario Médico
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sábado, 21 de febrero de 2009 |
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Según revela una investigación llevada a cabo por el Hospital Infantil de Cincinnati (Estados Unidos), y publicada en Nature, las mutaciones en uno de los genes que que ayudan al organismo a metabolizar los medicamentos inmunosupresores en casos de trasplante de riñón podría servir para la predicción del riesgo de padecer efectos secundarios durante los trasplantes en niños.
Dirigido por Alexander Vinks y Jeans Goebel, el estudio sugiere que un
enfoque genético podría ayudar a la correcta administración de fármacos
inmunosupresores mediante dosis personalizadas para prevenir posibles
efectos secundarios. Según Vinks, director de la División de
Farmacología Clínica Pediátrica y de la Unidad de Investigación en
Farmacología Clínica del Hospital Infantil de Cincinnati, “hemos
demostrado que es posible personalizar las dosis de micofenolato
mofetil (MMF), y llevar a cabo un seguimiento que reduzca la alta
incidencia de toxicidad en niños sin tener que comprometer el efecto
protector del fármaco”.
El MMF es un agente inmunosupresor
utilizado para prevenir el rechazo en trasplantes de órganos, sobre
todo en el renal. Se toma por vía oral y es procesado rápidamente por
el organismo. Durante este proceso, los pacientes con una mutación
específica en el gen UGT, que activa el medicamento, metaboliza el
fármaco más lentamente. Tras estudiar la mutación UGT1 A9-331, los
investigadores concluyen que, al codificar la enzima implicada en la
metabolización del fármaco, la uridina difosfato
glucuronosila-transferasa, se produce una aumento del riesgo de que los
niños padezcan determinados efectos secundarios.
Entre los
efectos más comunes vinculados al MMF destacan las complicaciones
gastrointestinales o la leucopenia. En algunos casos, a los pacientes
se les acaba retirando el fármaco o se les reduce la dosis hasta el
punto de correr el riesgo de rechazo del nuevo órgano. Los
investigadores quieren utilizar ahora los datos que aporta su estudio
para demostrar que el aumento de la exposición a MMF en adultos también
podría estar vinculada a las variaciones en el gen UGT y que no sólo se
produce en pacientes infantiles, aunque sean estos los que se ven más
afectados.
El estudio piloto forma parte del incremento en la
investigación farmacogenética. Una combinación de biología y tecnología
de la información, ya que los investigadores desarrollan algoritmos en
programas informáticos que permiten tomar muestras de unas gotas de
sangre y analizar rápidamente, en el cuerpo de cada paciente, la
capacidad de descomposición y absorción del fármaco sobre la base de
cada composición genética. El objetivo de estas técnicas es reducir los
problemas de toxicidad y optimizar la administración de las dosis
adecuadas del fármaco a cada paciente.
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