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El uso del virus del resfriado común para transportar células pluripotentes supera las preocupaciones de seguridad, afirman los científicos.
Investigadores informan que han esquivado un gran problema técnico
en la generación de células madre pluripotentes a partir de células
madre adultas. Un equipo de científicos de Boston desarrolló un
modo más seguro que nunca de generar células madre pluripotentes
inducidas (iPS, por su sigla en inglés), cuya función es similar a las
células madre embrionarias, con la diferencia de que éstas se producen
a partir de células adultas y no mediante la creación o destrucción de
un embrión. Si los hallazgos, que se basaron en células de
ratones, se repiten en humanos, prepararán el terreno para el uso de
las iPS con el fin de profundizar en la biología de una amplia gama de
enfermedades genéticas. A largo plazo, podrían conducir a terapias de
células madre específicas para cada paciente. "Creo que es un
estudio histórico, verdaderamente importante", afirmó Kevin Eggan,
profesor asistente de células madre y biología regenerativa e
investigador asistente del Instituto médico Stowers de la Universidad
de Harvard. Eggan no participó en el estudio. Los resultados aparecen en la edición en línea del 25 de septiembre de la revista Science. Shinya
Yamanaka, de la Universidad de Kioto en Japón, demostró por primera vez
en 2006 que las células adultas de ratón, por ejemplo, células
cutáneas, se podían reprogramar en algo comparable a las células madre
embrionarias mediante la introducción de cuatro genes específicos. De
acuerdo con el autor principal de este estudio reciente, Matthias
Stadtfeld, "fue como un salto cuántico gigantesco para la biología". Al
año siguiente, Yamanaka y James Thomson, de la Universidad de Wisconsin
en Madison, demostraron que con el mismo método se podían crear células
iPS humanas. Normalmente, los cuatro genes (que pueden estimular
la aparición de cáncer si no se controlan) se administran mediante
retrovirus, que incorporan su ADN viral en los cromosomas de las
células; la preocupación es que estas inserciones aleatorias
introduzcan mutaciones en las células que alteren su comportamiento, y
por lo tanto minimicen la utilidad potencial de estas células como
herramienta de investigación. Si estas células se utilizan algún día
para crear tejidos que luego fueran trasplantados en pacientes humanos,
los investigadores temen que puedan conducir al cáncer accidentalmente.
Konrad Hochedlinger, del Hospital General de Massachusetts y
del Instituto de células madre de Harvard, su compañero posdoctoral
Stadtfeld, y colegas esquivaron este problema al administrar los genes
mediante adenovirus, que no introducen su ADN viral en los cromosomas
de las células. Las células iPS creadas mediante este nuevo método son
difíciles de distinguir de las otras células iPS, ya que portan algunas
de las características moleculares distintivas de las células madre
embrionarias, y pueden formar múltiples tipos de células cuando se
trasplantan en ratones (o sea, son pluripotentes). "Mi
conclusión es que la integración viral no es necesaria para reprogramar
un estado pluripotente, que es un paso importante hacia la creación de
células iPS específicas más seguras para cada paciente, si es que estos
resultados se replican en humanos", dijo Stadtfeld. Las
células iPS humanas tienen varias aplicaciones potenciales. A nivel de
investigación, se pueden usar para estudiar cómo los defectos genéticos
particulares conducen a enfermedades. Las compañías farmacéuticas
podrían usar estas células para diseñar medicamentos que alteren,
evadan o reparen estos comportamientos. En última instancia, las
células iPS se podrían usar clínicamente para desarrollar trasplantes
específicos para cada paciente, por ejemplo, neuronas reparadas
genéticamente en pacientes con enfermedades neurodegenerativas. Sin
embargo, antes de que algo de esto pueda suceder, se debe optimizar
este nuevo método. De hecho, sólo una de entre un millón de células de
la piel se convierten en una iPS con el método de Stadtfeld, en
comparación con una entre 10,000 del método que utiliza los retrovirus.
Con el uso de células hepáticas (hepatocitos), la eficiencia fue de una
entre 50,000, un resultado mejor, pero aún peor que con los retrovirus.
"Para que podamos traducir esto a los humanos, debemos
encontrar formas de mejorar la eficiencia del proceso y hacer que
trabaje de forma apropiada en los tipos de células a los que se pueda
acceder con más facilidad que a los hepatocitos, como las células de la
piel, por ejemplo", enfatizó Stadtfeld. El Dr. Rudolf
Jaenisch, del Instituto Whitehead y del Instituto de tecnología de
Massachusetts, que estudia las células iPS, afirmó que los hallazgos
son "claramente un avance". "Muestran que, aunque de manera
ineficaz, pueden crear células iPS, que aparentemente no tienen ninguna
alteración genética", destacó. Aunque alabó el estudio, Eggan
hizo varias advertencias. Primero, aunque los adenovirus no integran
normalmente su ADN a los cromosomas de las células huésped, algunas
veces lo hacen. "Siempre existirá la posibilidad de que pueda ocurrir
en algunos casos", apuntó. Aún así también señaló que, dado el
éxito del estudio, los investigadores podrían ultimadamente descubrir
que pueden de hecho reprogramar las células adultas en células iPS sin
el uso de virus, por ejemplo, con componentes químicos o mediante la
administración de ARN puro. "Cosas como éstas serán cada vez más posibles debido al éxito de este experimento", dijo. La
segunda advertencia de Eggan es que, a pesar de su aparente similitud,
las células iPS no son células madre embrionarias. Aún sigue abierta la
pregunta sobre si ambas pueden actuar de manera equivalente. "Hay
una gran variedad de cuestiones fundamentales que no han sido bien
abordadas respecto a la equivalencia de las iPS y las células madre
embrionarias", advirtió, "y no puedo expresarlo con suficiente
contundencia". Por ejemplo, nadie ha sido capaz todavía de
crear un ratón a partir de una sola célula iPS, lo que Eggan califica
como la prueba "estándar por excelencia" de la pluripotencia de las
células madre embrionarias, y no porque no se haya intentado, dijo. Dejando
tales preguntas de lado, Stadtfeld señaló que no anticipa ningún
problema en que estos hallazgos se repliquen en células humanas, aparte
del hecho de que el cultivo de células madre embrionarias humanas es
intrínsecamente más complicado que su contraparte murino. "Creo
que será un obstáculo técnico, pero espero que las personas lo
resuelvan en los próximos seis meses a un años, probablemente medio
año", dijo. Agregó "creo que ya han aceptado el desafío. Es posible". Más información Para más información sobre células madre, visite los U.S. National Institutes of Health.
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