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El uso a largo plazo de fármacos para tratar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) elevaría el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular (ACV) y muerte, sugirió una revisión de estudios.
Entre los medicamentos de riesgo se encuentran los
inhalantes, o anticolinérgicos, como el ipratropio y el
tiotropio. La EPOC reúne dos enfermedades principales, el enfisema y
la bronquitis crónica. Ambas condiciones están muy relacionadas
con el tabaquismo e impiden que el aire circule por los
pulmones. Pueden también provocar gran discapacidad y
complicaciones fatales. Médicos y pacientes "deberían considerar cuidadosamente
esos riesgos cardiovasculares potenciales de los
anticolinérgicos inhalantes en el tratamiento de la EPOC y
decidir si esos riesgos son aceptables a cambio de los
beneficios sintomáticos", escribió el equipo dirigido por el
doctor Sonal Singh. Los resultados, publicados en Journal of the American
Medical Association, coinciden con los del estudio sobre el uso
del ipratropio para tratar la EPOC publicado la semana anterior
en Annals of Internal Medicine. Como indica el nuevo estudio, el tiotropio inhalante es el
fármaco que más recetan los médicos para tratar la EPOC. Un
análisis reciente de ensayos de corto plazo no reveló riesgos
cardiovasculares importantes asociados con su uso. Pero los resultados de estudios poblacionales sobre la
acción del fármaco en el "mundo real", fuera de un ambiente
experimental controlado, sugieren lo contrario. El equipo de Singh, de la Escuela de Medicina de la Wake
Forest University, en Carolina del Norte, identificó 17 ensayos
de por lo menos 30 días de duración y analizó el efecto de los
anticolinérgicos inhalantes sobre el riesgo de infarto y ACV. Los estudios incluyeron un total de 15.000 pacientes
controlados durante entre seis semanas y cinco años. El 1,8 por ciento de los pacientes tratados con
anticolinérgicos inhalantes sufrió un infarto, un ACV o
falleció. En cambio, ese porcentaje entre los pacientes no
tratados con esos fármacos fue del 1,2 por ciento. Mientras que esa diferencia sería pequeña estadísticamente,
es considerada significativa. Un análisis final demostró que el uso de los
anticolinérgicos inhalantes aumentó un 53 por ciento el riesgo
de infarto y un 80 por ciento el de muerte asociada. El equipo destacó que los anticolinérgicos inhalantes
mejoran la capacidad física, la calidad de vida y reducen la
falta de aire y las crisis de EPOC. A pesar de los riesgos informados en este estudio, los
autores estiman que los beneficios de estos fármacos suelen
superar los efectos colaterales. Aun así, el equipo destacó que los médicos "deben controlar
cuidadosamente a los pacientes con EPOC tratados con
anticolinérgicos durante largo plazo para detectar la aparición
de alteraciones cardiovasculares".
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