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Un tipo de movimiento ocular microscópico e inconsciente que se produce de manera espontánea cuando fijamos la vista contribuye a la percepción del movimiento | Este hallazgo descarta la hipótesis de que se deba exclusivamente a la acción cerebral.
Un equipo de investigadores españoles del Instituto Neurológico Barrow en Phoenix (Estados Unidos) y de la Universidad de Vigo ha realizado un trabajo sobre una llamativa ilusión visual, llamada Enigma, en la que se percibe la ilusión de movimiento rotatorio dentro de una imagen estática.
Los resultados del estudio, que se publican esta semana en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences
(PNAS), demuestran que ciertos movimientos microscópicos de los ojos
denominados microsacadas contribuyen a nuestra percepción del
movimiento. El cuadro Enigma, creado por el artista Isia
Leviant, ha sido durante las dos últimas décadas el centro de un debate
de más de 200 años sobre los papeles respectivos del ojo y el cerebro
en la percepción de movimiento ilusorio dentro de ciertos patrones
estáticos. El grupo de investigadores liderado por Susana
Martínez-Conde decidió examinar el papel de las microsacadas, un tipo
de movimiento ocular microscópico e inconsciente que ocurre de manera
espontánea cuando fijamos la vista, en la percepción de esta ilusión. No es tarea exclusiva del cerebroEl
Laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Neurológico Barrow que
dirige Martínez-Conde ya había demostrado previamente que las
microsacadas son críticas para la visión normal y su participación en
la percepción del movimiento ilusorio parecía probable. Los
investigadores midieron los movimientos de los ojos de varios
participantes mientras éstos indicaban si la velocidad del movimiento
ilusorio aumentaba o disminuía durante la observación de Enigma.
La máxima producción de microsacadas ocurrió justo antes de que los
observadores percibiesen aceleramientos en el movimiento ilusorio y se
minimizó justo antes de que el movimiento ilusorio se ralentizase o se
parase por completo. Según ha explicado a Europa Press la
investigadora, "los resultados de este trabajo revelan una importante
conexión entre las microsacadas producidas por el ojo y la percepción
del movimiento ilusorio en 'Enigma', lo que permite descartar la
hipótesis de que el origen de la ilusión se debe exclusivamente a la
acción de circuitos neurales en la corteza del cerebro". Según
señala Martínez-Conde, junto a la que han colaborado los investigadores
Xoana González Troncoso y Jorge Otero-Millán, los resultados podrían
ayudar a entender los mecanismos cerebrales involucrados en la
percepción del movimiento y podrían ayudar a tratar lesiones en el
cerebro. Además, "este trabajo aporta una posible explicación para toda
una familia de ilusiones visuales de importancia crítica para la
ciencia y el arte visual", añade.
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