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Don Cándido Ferreira Netto, hacendado, juez de paz, caudillo militar, mayor del ejército, provenía de una familia de origen brasileño de la zona de Bagé en el Estado de Río Grande del Sur. Desde el siglo pasado XIX su familia era propietaria de importantes extensiones de campo en la octava sección de Tacuarembó, sobre las costas del Caraguatá.
En su hogar familiar instalado
en Bagé, nace su hijo llamado Ivo en el año 1888. El transcurso de los años y
las actividades agropecuarias hacen radicarse definitivamente a Don Cándido en
Caraguatá.
En las guerras civiles participa
como Jefe Militar, junto a su hermano Demetrio, Comisario de la Seccional de la
zona, en defensa de las posiciones gubernamentales.
Su hijo Ivo Ferreira Bueno, hace la escuela
primaria en Caraguatá, para después trasladarse a Montevideo, donde cursa el
bachillerato, ingresando posteriormente a la Facultad de Medicina. Allí se
gradúa como Médico en 1915. Desde
entonces se traslada definitivamente a la ciudad de Tacuarembó, instalándose
para el ejercicio de su profesión. Ese año, indica pues, el comienzo de la incidencia
de la familia Ferreira en la Medicina de Tacuarembó. En esta familia, se inserta
Nelson, médico cirujano, hijo de médico, hermano de médicos, padre y tío de
médicos.
II
Durante más de 50 años ejerce el
Dr. Ivo la profesión en el medio tacuaremboense. Durante este período, realizó
una medicina integral, ya que no había órgano ni función enferma que el médico
no debiera enfrentar, siendo los problemas obstétricos de su particular y
especial predilección.
El Dr. Ivo Ferreira Bueno figura
y personalidad de la Medicina uruguaya cumplió una etapa de vital importancia
para la actividad médica en Tacuarembó y en el interior del País.
Su postura gremialista, le
permitió apostar grandemente por el éxito de organizaciones y eventos como el
Sindicato Médico del Uruguay, Sociedad Médica Quirúrgica del Centro de la
República, Federación de Asociaciones Médicas del Interior (donde se constituyó
en propulsor y fundador de éstas últimas) y en el Sindicato Médico de
Tacuarembó, decano de los integrantes del mismo.
Del matrimonio de Ivo y
Mercedes Buadas hubieron 4 hijos Ivo,
Nelson, Rúben y Ariel, 3 de los cuales se recibieron a su vez como médicos, no por imposición
familiar, sino por fuerte y hereditaria vocación, favorecida por el natural
influjo del ejemplo paterno, en una casa donde el cariño por la Medicina se tornó punto
entrañable y norma moral, proceso que se vuelve posteriormente a reiterar en
los hogares de cada uno de ellos.
III
La partida de nacimiento de
Nelson Ferreira, hijo legítimo de Ivo Ferreira
y Mercedes Buadas, indica, como
fecha del nacimiento el 25 de abril de 1920 a la hora 16:00. El mismo se
produjo en la casona paterna ubicada en
18 de julio al lado del Club
Tacuarembó. Sin embargo, el verdadero día de su nacimiento no es el 25, sino el
día 19 de abril, fecha que su padre debió sustituir ante el Registro de Estado Civil en mérito a que por omisión
involuntaria dejó transcurrir los días, venciéndose el plazo legal para la
inscripción.
En el seno de una familia
afortunada por la calidad humana de sus padres y por la situación económica de
los mismos, su niñez se desarrolló rodeada de un ambiente de trabajo, pleno de
dedicación responsable, moralidad reconocida, sentido de dignidad de vida y
estrecha unión familiar. Cursó primaria en la escuela No. 8, situada en aquel
entonces en el actual edificio del Cine Rex.
Cumple la instrucción secundaria
en el viejo local del Liceo Departamental ubicado en calle 25 de Mayo, frente a
Plaza 19 de Abril. Para el Bachillerato se debe trasladar a la capital, porque
en Tacuarembó no se habían creado cursos de preparatorios, desarrollando sus
estudios en el Instituto “Alfredo Vásquez
Acevedo” (IAVA).
En 1940 se inscribe en la Facultad, para estudiar la carrera de
Medicina, la cual le implica prácticamente casi 10 años de su vida, con suma
dedicación, inquietud de saber y ansias de progreso en su espíritu juvenil.
Durante ese período, en el año
1947 contrae enlace matrimonial con Margot de Mattos Formoso en la ciudad de
Tacuarembó, joven integrante de otra familia de viejo raigambre en el ámbito local.
Será su compañera de toda la
vida y madre de sus cuatro hijos.
En la etapa de estudiante
universitario, obtiene en el año 1944 el cargo de practicante externo, por
concurso de oposición en el servicio de los profesores Blanco Acevedo y Urioste
y desde el año 1947 pasa a ocupar el cuadro de practicantes suplentes extra
presupuestales del Ministerio de Salud Pública.
Sus ímpetus juveniles lo
vinculan corrientemente al deporte del
balón. Se integra al equipo de Tacuarembó Universitario en Montevideo que
milita en la Liga Universitaria de Fútbol, jugando muy bien en los puestos de
la defensa, más concretamente como back.
Esta relación e interés por el deporte se mantiene con los años, aún cuando
ejerce su profesión. Durante un largo período colabora desinteresadamente con el fútbol local, prestando servicio médico a la
Selección de Tacuarembó en sus intervenciones en distintos campeonatos,
acompañando a las delegaciones y concurriendo a todos los lugares donde el
equipo competía.
Personalmente a. Nelson lo
conocimos desde la niñez, en virtud de que
fue nuestro médico de cabecera.
De estatura baja, textura más
bien fornida, tranco pausado, usando siempre lentes de aumento, representaba
una persona con un carácter bonachón, de espíritu ampliamente comprensivo y
amable, presto siempre a solucionar los inconvenientes y a dar su servicio,
dialogador y ameno, con excelente diplomacia y equilibrio en toda intervención
en los diferentes medios donde actuaba.
IV
El 22 de abril de 1950 egresa de
la Facultad con su título de médico, viene a ejercer la profesión a su ciudad
natal, instalándose con su familia y consultorio en la casona paterna. Allí se
domicilia durante 17 años hasta el traslado definitivo para su propiedad en calle 25 de Mayo frente a
Plaza Colón.
Desde entonces se dedica al ejercicio de la Medicina con una
insuperable capacidad de trabajo y
estudio y férrea disciplina en el ordenamiento y actividad.
Barsabás Ríos en su reconocida
obra “Unos médicos nuestros”, define la existencia de dos tipos de
personalidades médicas a destacar. Una, el alto docente científico, el excelso
profesor, el maestro de fama, lo que se denomina eminencia médica. Otra, más
modesta, la constituye el médico familiar, buen vecino, que comprende, siente y comparte tanto los avatares de salud
como las peripecias del vivir de sus
semejantes y actúa integrado de alma al acontecer social. Es el médico que
sirve su medicina al mismo tiempo que sirve su amistad.
Si analizamos a Nelson en toda su trayectoria polifacética, no podemos
incluirlo exclusivamente en uno de los dos tipos de personalidades definidas,
ya que él conjugaba y representaba ambas
facetas, tanto como eminencia médica en el nivel de nuestro país, como querido,
abnegado y generoso médico amigo y familiar.
Nelson se inserta en un proceso
de transición de la medicina del interior. Le toca vivir épocas de cambios
tecnológicos y de nuevos y modernos enfoques, como el paso de la medicina
comarcana a la socialización de la misma a través de la instauración y vigencia
del mutualismo.
Ya en 1964 decía el Nelson Ferreira Buadas en el discurso de
apertura de un Congreso Médico que “la
medicina había progresado vertiginosamente
y que este progreso de los últimos años había sido tan gigantesco que
aquello que antes parecía un mito hoy se realiza de una manera casi rutinaria”.
“Destaca que este programa se había logrado gracias a la conjunción de
esfuerzos, surgiendo así la medicina en equipo, la que se debía desarrollar de
acuerdo al medio y al momento histórico que se vivía”.
Pero aún cuando este proceso se
desarrollaba y él lo acompañaba con interés, mantuvo el característico accionar
en su profesión, prestando la atención personal, directa y humanizada a sus
pacientes y amigos, que eran muchos.
Es también este aspecto que pretendemos jerarquizar de
su figura, dado que el espectro de virtudes humanas del personaje, se debe destacar por el hondo significado que
tiene en momentos de crisis de valores.
V
La especialización o
formación quirúrgica post-graduada se
lograba en el Uruguay por dos caminos. El más rápido, el de formación
académica, en la esfera de la Facultad de Medicina, en el ámbito capitalino,
con el respaldo de clínicas importantes y supervisión de profesores
prestigiosos. El otro, de formación libre, más postergado en el tiempo, con
mayores vicisitudes, se desarrollaba al
margen de la docencia oficial, lejos de las clínicas universitarias, en la
práctica diaria en los centros hospitalarios de Salud Pública.
Los médicos radicados en el interior para obtener una
especialización debían optar por el último camino. Concientes de sus propios
valores y seguros de sí mismos, madurando con el ejercicio permanente,
asistiendo periódicamente a eventos y clínicas especializadas, cumpliendo
jornadas de perfeccionamiento, lograban
el objetivo personal y a su vez elevaban el prestigio de la medicina del
interior.
Así aconteció con Nelson Ferreira Buadas, quien durante 36 años
ejerció como médico y como cirujano de gran prestigio actuando siempre con su
característica humildad. Como decía Barsabás Ríos, “la humildad debe ser la
cortesía del cirujano”, y en ese sentido en Nelson se hacía honor a ese pensamiento.
VI
A los pocos meses de su
graduación, comenzó a trabajar como médico cirujano asistente en los servicios
de Cirugía del Hospital de Tacuarembó, encargándosele asimismo el servicio de Ginecología.
En 1954 se le designa Médico de Sala
y Policlínica en el mismo Centro Departamental. En 1958 se le autoriza a
practicar intervenciones quirúrgicas en Cirugía General. En 1963 obtiene la
presupuestación del cargo de Médico Ginecológico por concurso de méritos y
pruebas y en 1965 la del cargo de Médico
Cirujano. Entre 1973 y 1976 la Escuela de Graduados de la Facultad de Medicina
le otorga los diplomas de especialista por competencia notoria en Ginecologia,
en Cirugía y en Cirugía Infantil. Desde 1975
hasta su fallecimiento ejerce el cargo
de Encargado Jefe del Servicio de Cirugía del Hospital.
Participa a través de los años
en los más importantes congresos y coloquios médicos del País. En 1964 es el
principal organizador y Presidente del XXXV Congreso Médico Quirúrgico del
Centro de la República realizado en Tacuarembó. En 1971 concurre al
Congreso de la Sociedad Internacional de
Cirugía en la ciudad de Moscú, capital
de Rusia. En varias oportunidades en las décadas del 70 y 80 se traslada a
Buenos Aires para integrar reuniones grupales y científicas, congresos y
convenciones de la Sociedad de Cirugía del
Uruguay en 1969 ante el XXIII Congreso de la Sociedad Internacional de
Cirugía de Buenos Aires, Argentina y en 1980 delegado ante el XXII Congreso del
Colegio Intenacional de Cirugía
realizado en México, donde fue relator destacado en el tema “Quiste
Hidático de pulmón” con disertaciones y filmaciones recibidas con gran
reconocimiento científico y miembro del Presidium de dicho Congreso. Desde 1982 fue miembro del Colegio
Internacional de Cirugía Digestiva.
Esta distinguida actuación
profesional estaba acompañada en forma paralela, con una enorme preocupación
por el estudio, el análisis científico y la especialización permanente de su
técnica quirúrgica. El incentivo de la participación periódica en jornadas y
eventos profesionales y su propio interés de superación, le permitía concretar
personalmente o junto a otros colegas, destacados trabajos científicos,
que fueron documentados y se transformaron en objeto de serias ponencias ante
los congresos donde participaba. Una importante lista de estos esfuerzos
jerarquiza la bibliografía médica nacional, constituyendo un orgullo científico
de nuestro medio. El reconocimiento a su labor permitió que fuera designado
editor consultante de la Revista de Cirugía del Uruguay.
VII
Como su padre, fue un verdadero
docente, tanto en las aulas estudiantiles como en la relación con sus jóvenes
colegas. Fue profesor de Ciencias Biológicas en el Liceo Departamental durante
años y con una excelentísima calificación docente.
La siembra fecunda de su saber
permitió que varias generaciones recibieran su enseñanza e ilustración, su
amistad, sus consejos y el apoyo de su espíritu recto y ecuánime.
En el ámbito profesional, el
cirujano tacuaremboense Muzio Marella destacaba en un trabajo periodístico la figura
de Nelson Ferreira Buadas desde el punto de vista deontológico. Lo
privilegiaba y ensalzaba “por el
correcto trato con los colegas y el permitir
a compañeros jóvenes formarse junto con él, bajo su respaldo experiente,
haciendo de este modo una docencia práctica de particular significación y de
inestimable importancia para una más correcta asistencia de los enfermos”.
Consideramos que fue un creador fermental de superación y
militancia. Aportó siempre su
experiencia para orientar la acción y la
disciplina del profesional. En el rincón familiar, por supuesto, sus hijos
recibieron también esa cálida y respetable instrucción y ejemplo.
VIII
Otros aspectos de la figura que
homenajeamos deben ser mencionados.
Su particular sentido de
organizador y gremialista. En cualquier puesto de trabajo que comprometía,
destellaba por la dedicación a la organización, por el emprendimiento personal
hacia el logro del objetivo y por el compromiso cumplido. Presidió instituciones y comisiones de servicios,
coadyuvó a fundar y a prestigiar organizaciones como la Agrupación
Universitaria de Tacuarembó, Cooperativa Médica de Tacuarembó (COMTA),
Sanatorio Tacuarembó y fue pilar fundamental en la organización de un número
importante de jornadas, coloquios y congresos médicos realizados en nuestra
ciudad.
Sus conocimientos no se
limitaron a la labor científica profesional, ya que fue constante su interés
por estar bien informado.
Viajó y recorrió varios países
del mundo, en los distintos continentes, permitiendo lograr un concepto cabal
de la vida en las diferentes sociedades. Su característica inclinación por la
docencia, le permitía ofrecer conferencias, charlas y filmaciones de sus
experiencias.
En el orden político
institucional, fue un demócrata nato, defensor del régimen democrático
republicano, con una reducida participación en las lides políticas.
IX
Deliberadamente hemos dejado
para el final los hechos relacionados con lo que hoy podemos definir como
broche de oro de una vida ejemplar.
En la Asamblea General del XXXIV
Congreso de Cirugía del Uruguay, cumpliendo con una disposición estatutaria, se
eligió por unanimidad para Presidente del Congreso a realizarse en el año 1985
a Nelson Ferreira Buadas.
Estos Congresos Uruguayos de Cirugía, de realización anual tuvieron su
inicio en el año 1950. Desde entonces han ocupado la Presidencia las figuras
más destacadas del medio quirúrgico nacional. Tal designación implica un
reconocimiento expreso de los colegas a los valores humanos, científicos y
técnicos de un profesional en la materia.
Era la segunda vez que a un
ciudadano que actuaba en Tacuarembó se le elegía como Presidente de un Congreso
similar y la quinta oportunidad que un cirujano ejerciendo en el interior,
ocupaba ese sitial quirúrgico. Anteriormente en el año 1968 había sido objeto
de la distinción el también ilustre tacuaremboense Dr. Barsabás Ríos.
Como Presidente electo el Dr.
Nelson Ferreira Buadas tenía la opción de escoger la sede de la edición XXXVI
del cónclave quirúrgico. Es evidente que toda organización de estos eventos
resulta más fácil si se lo planifica en la capital o en Punta del Este, donde
la infraestructura y los recursos son más accesibles. En ambos lugares existen sedes construidas
para deliberaciones plenarias, equipos de traducción simultánea, capacidad de
hospedaje, escenarios para reuniones sociales que complementan el quehacer
académico y un sin número de detalles que hacen al éxito de un congreso.
No obstante, Nelson optó por la
ciudad de Tacuarembó, aún cuando le constaba todas las dificultades que
implicaba la organización de un evento de esta magnitud en nuestro medio.
Pero en diciembrre de 1985,
Tacuarembó fue escenario de un brillante acontecimiento científico, con la
presencia de más de trescientos médicos cirujanos de distintos países del orbe
y con la distinción de la presencia del Sr. Presidente de la República, que
había declarado de interés nacional al mismo.
El éxito coronó los esfuerzos de
quien con obstinación, firmeza de convencimiento, voluntad y tesón, le dedicó
prácticamente el último año de su vida. Periódicamente debió trasladarse
hasta la capital para los contactos
imprescindibles de la planificación. Su lucha y preocupación incesante tuvieron
el premio del suceso final, lo que en definitiva permitió acrecentar méritos
para nuestra comunidad toda.
Con este motivo en la Junta
Departamental de Tacuarembó y con la asistencia del Sr. Presidente de la
República, el pueblo de Tacuarembó a través de sus representantes, le efectuó
un emotivo homenaje donde se le entregó una medalla de oro en reconocimiento
popular.
X
Nelson Ferreira Buadas fallece
repentinamente el tres de agosto de 1986, a los 66 años de edad, cuando aún su
vida y su espíritu estaban a plenitud de vigor y de ansias de continuar el
sendero trazado.
Hoy, en estos minutos de
recordación, hemos tratado de evocar los valores fundamentales de este
personaje tacuaremboense que trasciende los niveles locales.
Hemos encontrado en la
personalidad y en la obra señera de este hombre símbolo, un verdadero mensaje
para nosotros y para nuestras nuevas generaciones, mensaje visionario para el
engrandecimiento del Tacuarembó del presente y del futuro, ya que la grandeza
de nuestro departamento está ante todo en sus hombres, pero son sus hombres
quienes tienen que obrar para poder ser grandes, como lo fue el Dr. Nelson
Ferreira Buadas.
Disertación en la
Junta Departamental con motivo del homenaje a la fecha de
creación del departamento de Tacuarembó.
Junio de 1989 Por Carlos Arezo Posada Abogado y periodista que ejerce en la ciudad de
Tacuarembó. Importante cultor de la historia del Departamento y de la Historia
de la Medicina local.
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