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Sabemos que pueden causar cáncer y enfermedades cardiovasculares, y ahora el tabaquismo y la obesidad han sido vinculados a la sordera.
Una nueva investigación afirma que estos dos factores pueden ser causa permanente de daño al oído.
Fumar y ser obeso, dicen el estudio dado a conocer en la publicación
especializada Journal of the Association for Research into
Otolaryngology (Revista de la Asociación para la Investigación de
Otolaringología), pueden dificultar el flujo sanguíneo hacia el oído.
Y se han encontrado daños claramente vinculados al nivel de obesidad y al periodo de tiempo en que se ha fumado, agregan.
Pero el estudio llevado a cabo en la Universidad de Amberes,
Bélgica, encontró que el mayor riesgo a la audición son los altos
niveles de ruido en los lugares de trabajo.
"Convincente"
Investigaciones previas ya habían encontrado un vínculo entre los problemas de audición y el tabaquismo.
Pero las conclusiones del estudio reciente, en el que
participaron más de 4.000 hombres y mujeres de entre 53 y 67 años,
ofrece la evidencia más convincente hasta ahora.
Los voluntarios fueron sometidos a una prueba de audición y
posteriormente respondieron un cuestionario sobre sus estilos de vida y
trabajo.
Los investigadores encontraron que la capacidad de
detectar sonidos de alta frecuencia estaba dañada en los fumadores y
los obesos.
Pero los daños más grandes se encontraron en los individuos que estaban expuestos a ruidos muy fuertes en el lugar de trabajo.
"La pérdida de audición es proporcional a la cantidad de
cigarrillos que se fuman y al índice de masa corporal (IMC)" dice el
doctor Erik Fransen, uno de los autores del estudio.
"Y comienza a empeorar una vez que se ha empezado a fumar regularmente durante más de un año", agrega.
Según los científicos, a diferencia de otras partes del cuerpo,
una vez que ocurre el daño en el oído no hay posibilidades de
recuperación.
OxígenoLa teoría que podría explicar el daño al oído es similar a la
razón por la cual la obesidad y el tabaquismo pueden dañar a otros
órganos.
Ambos factores pueden interrumpir el flujo sanguíneo del
organismo y la falta resultante de oxigeno, junto con la imposibilidad
de retirar los desechos tóxicos del oído, pueden ser dañinos.
Según los expertos, a medida que envejece la población mundial
los problemas asociados con la pérdida de audición podrían ser una
carga de salud importante en todo el mundo.
Para muchos adultos mayores la pérdida del oído conduce a la
falta de contacto con amigos y familiares, lo cual provoca aislamiento
y depresión.
De manera que, entre mayores concesiones se hagan a la salud
durante la juventud mayores los beneficios a largo plazo, afirman los
investigadores.
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