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Los científicos estadounidenses que descubrieron que por todo el cerebro hay células madre publican ahora cómo activarlas para que se diferencien como nuevas neuronas.
Científicos del Schepens Eye Research Institute (Estados Unidos)
publican en la edición digitial de "Proceedings of the National Academy
of Sciences" haber identificado moléculas específicas que son
responsables de "despertar" y de "poner a dormir" las células madre del
cerebro.
El mismo equipo de investigadores publicó el pasado mes en "Stem
Cells" que las células madre neurales existen en todas partes del
cerebro, aunque la mayoría se encuentran silenciadas por las señales
químicas que envían los astrocitos.
Los dos estudios se llevaron a cabo con cerebros de ratones
adultos y hasta entonces se pensaba que sólo dos áreas cerebrales
contenían células madre neurales: la zona subgranular del hipocampo y
la zona subventricular.
En el primer estudio, el equipo del Dr. Dong Feng Chen descubrió
que eso no es así, y que en todo el cerebro hay células madre, tal como
comprobaron los autores examinando tejido de distintas partes de los
cerebros de los ratones en cultivos que contenían astrocitos del
hipocampo, que es donde las células madre se regeneran. En estos
cultivos, los investigadores comprobaron que las células madre de otras
regiones cerebrales "volvieron a la vida" y se convirtieron en neuronas.
Al comparar el perfil químico de las áreas conocidas por generar
nuevas neuronas en el hipocampo con otras partes del cerebro,
descubrieron que los astrocitos del hipocampo estaban enviando una
señal a las células madre, mientras que los de otras zonas del cerebro
enviaban una señal distinta.
En el artículo publicado en "Proceedings of the National Academy
of Sciences", el equipo trató de determinar la naturaleza exacta de
esas distintas señales químicas. Observaron que en las áreas donde las
células madre se encuentran durmientes, los astrocitos produjeron
mayores niveles de dos moléculas relacionadas, llamadas efrina-A2 y
efrina-A3. También hallaron que, al eliminar estas moléculas, las
células madre durmientes se activaron.
Posteriormente, descubrieron que los astrocitos del hipocampo no
sólo producen niveles muy inferiores de efrina-A2 y efrina-A3, sino que
también liberan otra proteína que, añadida al cultivo o inyectada en el
cerebro, estimula a las células madre neurales a dividirse y
diferenciarse como neuronas.
A juicio de los autores, estas investigaciones pueden tener
importantes implicaciones, pues sacar partido de esta capacidad
durmiente, aunque intrínseca, del cerebro para autorregenerarse
constituiría una esperanza para afectados por enfermedades
neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer o para lesionados
cerebrales y medulares.
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