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La gastritis, colitis y el estreñimiento son padecimientos gastrointestinales con los que muchos hemos aprendido a vivir e incluso a ver como parte de nuestra vida cotidiana, sin embargo, debemos saber que no son normales y que son problemas digestivos que pueden ocultar una complicación más grande como un cáncer de colon y recto (intestino) o de estómago (gástrico).
El
cáncer de colon y el de estómago son padecimientos que afectan a
hombres y mujeres por igual. El fuerte impacto que generan en quien lo
padece se debe a que, desafortunadamente, se detectan muy tarde debido
a la confusión de los síntomas con padecimientos gastrointestinales.
Aunado a esto, son órganos que no podemos tocar o ver físicamente para
saber su estado de salud, razón por la cual se recomienda acudir al
médico en caso de existir malestares estomacales o intestinales
recurrentes, pues con ello se puede prevenir cualquier problema grave
como un tumor maligno.
El
impacto que tienen estos tipos de cáncer es alto; la Secretaría de
Salud en México*, indica que 32 por ciento de los fallecimientos
ocurren por algún tumor maligno en el aparato digestivo, ya sea un
cáncer de estómago, hígado, de colon y recto, páncreas o de esófago,
principalmente. Se estima que 7 personas fallecen cada día a causa de
cáncer de colon y recto, el cual se encuentra relacionado
principalmente a una alimentación deficiente en fibras, problemas
digestivos crónicos y detección en etapas tardías de la enfermedad.
El
doctor Pedro Escudero, Presidente de la Sociedad Mexicana de Oncología,
indica que existen factores de riesgo que podemos tomar en cuenta para
prevenir un cáncer de colon o de estómago, como por ejemplo: el
consumir alimentos ricos en grasa, (y por ende con alto contenido
calórico,) y deficientes en fibras, también el antecedente de
familiares que tienen o tuvieron cáncer colorrectal, el padecer
problemas digestivos crónicos y tener más de 50 años, aunque las
posibilidades de presentar estos tipos de cáncer aumentan desde los 40
años.
Por otro lado, el especialista recomienda estar alerta ante las siguientes señales:
- Cambios en el hábito intestinal (diarrea o estreñimiento).
- Presencia de sangre en los excrementos.
- Ganas frecuentes de ir al baño, con sensación de evacuación incompleta.
- Sangrado anal.
- Dolor o molestia abdominal (gases y/o cólicos).
- Pérdida de peso sin haber razón aparente.
- Cansancio, debilidad y anemia intensos.
- Náuseas y vómitos.
El
cáncer de estómago, de colon y recto tienen un mejor pronóstico cuando
son identificados y tratados en etapas tempranas de la enfermedad.
Tips de alimentación
La
nutrióloga Julieta Ponce, del Centro de Orientación Alimentaria,
sugiere llevar a cabo las siguientes acciones para prevenir o reducir
la posibilidad de padecer un cáncer de estómago o de colon:
- Tomar de 1.5 a 2 litros diarios de agua simple
- Aumentar el consumo de verduras y frutas en cada comida
- Consumir
alimentos que tengan bacterias “buenas” como los probióticos, que se
encuentran en bebidas lácteas fermentadas como el yogurt, fórmulas de
lactobacilos y algunos quesos
- Evitar el alto consumo de grasas saturadas, es decir, de origen animal
- Evitar el
uso de aceites recalentados en la cocina, es recomendable utilizar
aceite de canola para alimentos calientes y aceite de oliva para
alimentos fríos como ensaladas y pastas frías
- Para
personas que padecen gastritis es recomendable evitar el tabaco, las
bebidas alcohólicas, sobre todo cuando son sin alimentos, no
automedicarse antiácidos y hacerse un análisis para detectar la
presencia de la bacteria helicobacter pylori, posible causante de la gastritis crónica y asociada al desarrollo de cáncer de estómago.
- En el caso
de padecer colitis se recomienda evitar alimentos que se fermenten en
el intestino grueso, como es el caso del brócoli, col, coliflor, pepino
con semillas, cebolla cruda, lentejas y leguminosas en general como los
frijoles. También hay que evitar en estos casos la sandía, melón y
manzanas de cáscara verde.
Opciones de tratamiento
La
cirugía es el tratamiento que se utiliza como primera opción cuando el
cáncer se encuentra en etapas tempranas. En el caso del colon y recto,
consiste en retirar la parte del órgano afectada y los ganglios
linfáticos próximos a esta región. Además del tratamiento quirúrgico,
en el cáncer de recto se utiliza la radioterapia, la cual se puede
estar o no asociada a la quimioterapia.
El
doctor Eduardo Ruiz, cirujano oncólogo comenta que los conocimientos en
la medicina han evolucionado mucho en los últimos años, motivo por el
que actualmente se tienen nuevos avances para el tratamiento del cáncer
de estómago, páncreas y del cáncer colorrectal en especial. “De acuerdo
con estudios recientes, actualmente existen avances con la
quimioterapia dirigida, con ventajas sobre la quimioterapia
convencional en cuanto a perfil de eficacia, de seguridad y una mayor
comodidad de administración de medicamento. También, medicamentos
dirigidos específicamente contra un blanco específico de la célula
cancerosa, así como las terapias biológicas, las cuales representan un
importante avance en el tratamiento para el cáncer gastrointestinal que
ayuda a controlar el tumor y prolongar significativamente la calidad de
vida de los pacientes. Tal es el caso de tres medicamentos: Capecitabina, Erlotinib y Bevacizumab”.
Capecitabina
es una quimioterapia oral que actúa directa y selectivamente sobre las
células malignas, impidiendo que se vuelvan a generar. Posee la misma
efectividad (en términos de supervivencia) que una quimioterapia
intravenosa conocida como 5FU, con la ventaja de presentar menos
efectos secundarios graves, no produce pérdida de cabello y los
pacientes la pueden tomar desde el hogar bajo control médico
especializado, lo que reduce la incomodidad y el costo de aplicarla en
una instalación hospitalaria.
Capecitabina
está a la disposición del especialista en oncología, e indicada en el
tratamiento del cáncer gástrico avanzado o metastásico, como
tratamiento después de la cirugía del cáncer de colon operable y en el
tratamiento del cáncer colorrectal metastásico
Erlotinib es
un inhibidor reversible, muy potente, de administración oral y
altamente específico de la actividad de una enzima (conocida como
tirosincinasa) que se encuentra dentro de un receptor en la parte
interna de la célula cancerosa (conocido como Factor de Crecimiento
Epidérmico, EGFR por sus siglas en Inglés), impidiendo selectivamente
la reproducción de la célula cancerosa. Su uso en cáncer de páncreas
avanzado y/o metastásico, ha significado una importante mejoría en la
supervivencia de los enfermos, en donde desde hace 10 años no se tenía
avance significativo.
Bevacizumab
es el anticuerpo monoclonal humanizado, que específicamente inhibe el
estímulo que origina los vasos sanguíneos que nutren un tumor
canceroso. El estímulo se conoce como Factor de Crecimiento del
Endotelio Vascular (VEGF por sus siglas en Inglés) y la acción de
Bevacizumab es “atraparlo” e inactivarlo cuando está circulante, antes
de que llegue al receptor del vaso sanguíneo, impidiendo entonces el
proceso de creación de nuevos vasos sanguíneos o “angiogénesis”,
impidiendo la alimentación del tumor, y así su crecimiento y
diseminación (metástasis).
Bevacizumab entonces es el primer tratamiento biológico único en su tipo que inhiben la angiogénesis, que es el crecimiento de vasos sanguíneos que proporcionan nutrientes y oxígeno a los tumores.
“Estas terapias hoy en día representan un cambio revolucionario
en el tratamiento del cáncer y son una realidad actual que nuestros
médicos especialistas en Oncología pueden utilizar hoy en México,
concluyó.
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