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Dos pacientes han sido intervenidos en la la clínica de la Fundación Puigvert de Barcelona, mediante el uso del robot conocido como Da Vinci.
Gracias al empleo de un robot-cirujano, sistema bautizado como Da
Vinci, se ha conseguido extirpar con éxito la vejiga a dos enfermos que
presentaban cáncer vesical, en la clínica de la Fundación Puigvert de
Barcelona, según informó este centro.
 La extirpación de la vejiga está indicada en casos de cáncer
vesical y, hasta el momento, se empleaba cirugía laparoscópica y
abierta con ese fin. La nueva técnica, sin embargo, es mínimamente
invasivaa, aseguró la Fundación Puigvert en un comunicado.
Durante la operación, el cirujano, que previamente ha tenido que
formarse para utilizar este robot, se sienta frente a un visor en tres
dimensiones y unos mandos ergonómicos comparables en habilidad a la
mano humana, mediante los cuales transmite instrucciones al robot
situado en la mesa de operaciones.
Este aparato cuenta con dos brazos que reproducen con precisión
los movimientos que el cirujano indica. Además, cuenta con un tercer
brazo con una cámara endoscópica en tres dimensiones, y un cuarto que
actúa como un separador automático, sustituyendo a un ayudante.
La técnica permite reducir el número de transfusiones de sangre,
muy habituales en este tipo de intervenciones quirúrgicas. El paciente,
además, recibe menos anestesia y las incisiones que recibe son menores.
El riesgo de infecciones también es menor, y todo ello contribuye en
una más rápida recuperación del paciente.
En el caso de los hombres las ventajas van más allá, según señala
la Fundación Puigvert. Los brazos articulados del robot Da Vinci
permiten disecar y separar con más precisión los nervios que producen
la erección, lo que permite una recuperación más rápida en el
postoperatorio.
Los cirujanos también obtienen ventajas al usar esta técnica, ya
que experimentan más libertad de actuación y tienen más facilidad para
introducir instrumentos muy pequeños y finos. Además, reduce el posible
temblor de las manos humanas y posibilita el trabajo a distancia.
La Fundación Puigvert adquirió el robot Da Vinci en 2005, pero
hasta el momento sólo se había usado para el cáncer de próstata, con
más de 200 operaciones que resultaron "plenamente satisfactorias",
asegura la entidad.
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