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RaMBaM - Citas
de sus obras médicas
SOBRE
ERROR MÉDICO Comentando
el primero de los aforismos de Hipócrates, y uniéndolo con las enseñanzas de
Galeno, nos dice que “Galeno ha dicho, en su comentario sobre el libro
Timaeus, que es imposible para una persona ser erudito hasta la perfección en el
arte de la medicina”.
El autor [Maimónides] establece que “se
debería saber que quien consiente en la práctica de la medicina sin alcanzar la perfección en eso hace más
daño que bien; porque si una persona está sana o enferma, es mejor no ser
tratado por un médico en lo más mínimo, que ser tratado por un médico que comete
un error. Su error será proporcional a su falta de conocimiento; y si algo bueno
viniera de él, será probablemente accidental. Por esta razón, es que el notable
[Hipócrates] comienza su libro con la exhortación a la perfección en este arte,
diciendo: “la vida es breve, la ciencia, extensa; la ocasión fugaz; la experiencia insegura, el juicio difícil”. Y agrega Maimónides:
“Verdaderamente la frase “la experiencia es [insegura] peligrosa” es clara, pero
yo sin embargo agregaré una explicación.
Me parece que cuando Hipócrates establece “y el tiempo es limitado” [la
ocasión fugaz], él quiere decir que el tiempo de la enfermedad es limitado y
demasiado breve para hacer experiencia. Si
usted no sabe todo lo concerniente ya establecido antes por la
experiencia, pero comienza ahora a experimentar sobre ese caso, debe mirar que
el tiempo es demasiado limitado para esto, y hay peligro en comenzar a
experimentar con ese paciente. Y ese
capítulo entero (de los Aforismos de Hipócrates) es una exhortación a la
perfección en este arte, hasta que todo
lo que ha sido probado a través de los años es fijado en su
memoria.
Cuando
él establece “y el juicio es difícil”, me parece que él se refiere al juicio
acerca del curso de la enfermedad y si el paciente se recuperara o se agravara, o si un evento
inusual pudiera tener lugar. En general, el conocimiento anticipado de lo que
podrá ocurrir (el pronóstico) es extremadamente dificultoso de ganar en el arte
de la medicina porque la sustancia (por ejemplo, la constitución del paciente)
cambia y no permanece en el mismo estado. Usted ya conoce que de todas las cosas
naturales, la mayoría no son constantes. ¡Cuántas veces es el pronóstico malo y
los signos (y síntomas) son extremadamente malignos, y sin embargo el paciente
se recupera! Y cuantas veces los signos
indican que el pronóstico es bueno, aunque luego no se transforme en realidad y
sea cierto. Por consiguiente, es
necesario ser fiel y dedicado (en lo personal) a practicar la (comprensión de
los) signos individuales (además de estudiar la experiencia de otros) y entonces
usted será capaz de tener un juicio incisivo el cual desarrollará, y (su juicio)
será estrechamente cercano a la verdad.
Este
capítulo también urge la diligencia en los hábitos necesarios para (adquirir
perfección en) este arte.
El
significado de “[el peligro en] la experiencia insegura” es como yo lo
describiré. Conocer que en cualquier cuerpo natural hay en el fondo dos tipos de
hechos, los que suceden respecto a su sustancia y los que suceden respecto a su
forma. El hombre es un ejemplo de esto; es digno de ver, salud y enfermedad y
sueño y vigilia suceden a él con respecto a su sustancia; que es decir con
respecto a su ser como criatura viviente. Él piensa y reflexiona y se maravilla
y ríe con respecto a su forma. (Su forma es responsable por sus facultades
psíquicas y mentales, mientras que su sustancia es responsable por sus
actividades animales [somática]). Y esos
hechos que suceden al cuerpo con respecto a su forma y esos que son llamados
“propiedades”, para estos son específicos a este tipo (por ejemplo, hombre)
solo. [1]
En
su Tratado sobre el Asma [2]
nos dice:
“La
curación de una enfermedad está dicho que es dependiente no solamente de las
medidas terapéuticas prescriptas por el médico sino también de la naturaleza y
constitución del paciente. En los casos
de enfermedades leves, el médico no debería interferir sino dejar a la
naturaleza [obrar] curar. Si el médico
errara y prescribiera una terapéutica que es contraria al curso de la
naturaleza, él podría impedir la curación o aún agravar la enfermedad. Mismo si
el médico prescribe correctamente y cuando el paciente sigue las prescripciones
escrupulosamente, es posible que la curación no sea efectuada porque la
naturaleza pueda no cooperar. Lo mismo puede ocurrir con el granjero; lo más
importante para él es esperar que las semillas no le traigan en adelante frutos, si la
naturaleza no coopera. Maimónides entonces cita el famoso aforismo de Rhazes,
que dice: Cuando
la enfermedad es más fuerte que la natural resistencia del paciente la medicina
no se debe usar. Cuando la resistencia del paciente es más fuerte que la
enfermedad, el médico no debe usarla. Cuando la enfermedad y la resistencia del
paciente están igualmente balanceadas, el médico es necesario para ayudar a
inclinar el balance a favor del paciente.
La
regla de primum non nocere fue ya
enunciada siglos antes por Hipócrates quien dijo que el médico debía ayudar al
paciente y no dañarlo. Si uno no puede ayudarlo, al menos no lo dañará.
Maimónides entonces critica “famosos médicos que cometen graves errores sobre
pacientes que más tarde sucumben…” Maimónides dice que a menudo ha observado a
un médico prescribir el uso de un fuerte purgante para un paciente que no tenía
ninguna necesidad sino de uno suave. Algunos médicos cometen gruesos errores
garrafales, de acuerdo a Maimónides, aunque el paciente sobreviva; otros cometen
aparentemente pequeños errores y el paciente fallece. Alguien con sentido común debería tener esto
en mente. El médico auténtico está siempre acosado con las dudas mientras que el
charlatán piensa que todo está
claro.
Maimónides
cita el aforismo de Rhazes que considera que la medicina es un arte, y la
afirmación de Galeno que “el arte médico parece fácil y simple al hombre de
visión limitada pero cuánto más profundo y rico es este arte en los ojos de un
hombre como Hipócrates”. Maimónides hace
referencia a sus Comentarios
sobre los Aforismos de Hipócrates. Él también cita a Aristóteles que dijo que la
mayoría de la gente muere de remedios que le han dado, en clara referencia a la
enfermedad iatrogénica. Esta observación, sin embargo, no debería conducir a un
abandono de los remedios apropiados. La Medicina es una ciencia esencial para el
hombre en todo tiempo y lugar, no
solamente para el enfermo, sino también para el sano. Sin embargo, uno debería
buscar algo fuera y consultar con médicos expertos que han completado su
maestría de conocimientos teóricos y prácticos. Un médico inexperto debería ser
evitado; si un médico experto no está disponible uno debería confiar sólo en la
naturaleza, confirmando la afirmación de Hipócrates que “la naturaleza cura la
enfermedad… ella no recibe órdenes del hombre… la naturaleza hace todo lo que es
necesario…” Donde un diagnóstico está
en duda, es mejor confiar en que la naturaleza cure la
enfermedad.
Muy
rico es el tenor de las recomendaciones que Maimónides da a su soberano sobre
este tema, en relación a la precaución a tener sobre los errores en que se puede
incurrir por falta de conocimiento del médico:
28.
Es
sabido entre todos aquellos que profundizan en el arte de la medicina y ello es
sabido por la mayoría de las personas que la medicina es un arte que requiere de
ambos: práctica y teoría. Las cosas que son conocidas a través de la práctica
son de lejos más numerosas que aquellas conocidas a través de la teoría. Porque
el sentido que la gente da a esto, hay guías muy cargadas por experimentación
tal como una multitud en los países occidentales dicen: “pregunte al
experimentado y no pregunte al médico”.
Ellos dañan [la reputación de la Medicina] y hacen que la gente confíe en
los viejos cuentos de mujeres. Así, cualquier persona presumida o arrogante usa
esta puerta para entrar [a la práctica médica] proclamando: “Yo he probado
remedios”. Muchos de estos [vendedores
ambulantes de] remedios, animan a la gente para aceptarlos como “médicos” a
causa de que ellos piensan que están experimentados o están avanzados en años.
Mucha gente dice: más o menos no es entre los que [médicos] sabios sino entre los que tienen
experiencia y erudición y es acostumbrado ser eficiente en la práctica. Todos
estos son errores que conducen a todos [los daños] de los que debemos
prevenirnos.
29.
El
primer error es que la gente cree que la experiencia mencionada en relación a la
medicina refiere a la experiencia del médico [individual] en su propio tiempo.
Pero la cuestión no es así. Algo, la experiencia cuenta a los de muchas
generaciones [constantemente] antes de Galeno e Hipócrates, y los remedios que
ellos escribieron en los libros médicos. Algunas medicaciones y algunos
remedios compuestos fueron probados por
cientos de años y [entonces] escritos en libros. Pero una sola persona
practicando este arte [de la medicina] no puede posiblemente tener experiencia
para refutar las condiciones de la experiencia [de centurias]. Un médico recto
no salta a probar [un nuevo remedio] porque Hipócrates dijo “la experiencia
puede ser peligrosa”. Pero en su tiempo, gente agrandada alardea de experiencia
y conduce a las personas a extraviarse con un remedio no probado en orden a
ocultar su propia ignorancia.
30.
Otro
error es [pensar] que una persona puede ser eficiente en la práctica de la
medicina sin el conocimiento básico. Por otro lado, es posible que una persona
sea conocedora acerca de la práctica de la medicina, experta en sus varias ramas
y principios mayores pero no haya practicado la medicina regularmente. Esto es
posible y cierto si él ha estudiado de los libros pero no sirve a los mayores en
este arte y no engrana en su práctica. Pero para una persona ser un experto
porque ha observado y presenciado su práctica pero no tiene conocimiento [de
medicina] es falso. Para el arte de la medicina no es como un oficio manual de
carpintero o tejedor que puede ser aprendido por el hábito y adquirido por el
trabajo repetitivo. Para este arte [de la medicina] se requiere reflexión
[teórica] y cuidado práctico. Cada persona que se convierte en enferma
necesariamente requiere reflexión fresca y uno no puede decir que esta
enfermedad es igual que aquella enfermedad. La costumbre ha sido adoptada y yo
observé [médicos] mayores siguiendo esto – que el médico no debería tratar la
enfermedad sino tratar al paciente que sufre de ella. Pero no es la intención de este capítulo discutir
estas diferencias y su aplicación. La intención es para usted no ser puesto en
peligro por llegar a estar tentado con estas percepciones. Usted solamente
confiaría en médicos inteligentes y
conocedores porque [el conocimiento] es la raíz y la aplicación de esto es la
rama. No puede haber una rama sin una raíz. Sin embargo, uno encuentra raíces
que todavía no han conseguido dar ramas como nosotros hemos explicado. Y yo he
mencionado también a usted en este tratado que el que se sitúa asimismo en las
manos de un practicante experimentado que no tiene conocimiento [médico] pero
hace lo que le complace es como un marinero que sobrevive o se ahoga por pura
chance. Galeno se extendió sobre este
tema y habló largamente de esto y llenó
sus libros con esto. Entre sus palabras relativas a la experimentación y
aquellos que experimentan está la siguiente declaración: la lógica provee la
prueba para las cosas que usted busca, pero uno que experimenta sin lógica es
como un hombre ciego que no puede encontrar su camino.
En
el mismo Tratado sobre el Asma, más adelante [3]afirma:
48.
Rhazes
dijo: el que es tratado por muchos [médicos] arriesga sufrir de la combinación
de sus errores.
49.
Dice
el autor [Maimónides]: esto es cierto si él es tratado por cada uno de ellos
separadamente. Pero si todos [los médicos] se reúnen juntos [en consulta] como
es hecho para los reyes y para la gente rica, y si ellos debaten y deliberan y
luego presentan su opinión acerca de lo
que debería hacerse [para el paciente, el resultado] es útil y bueno. El
paciente beneficia de la opinión colectiva de los médicos porque es imposible
para un solo médico recordar todo lo que él aprendió, y este arte [de la
medicina] es difícil para muchos eruditos en términos del conocimiento que
implica, lo que requiere una excepcional y grande memoria. Puede bien suceder
que a un médico no le resulte en el momento posible recordar lo que él necesita
[para tratar] a una enfermedad determinada. Pero si hay muchos [médicos juntos,
en consulta] uno recordará al otro y le asistirá en completar su línea de
razonamiento hasta que ellos alcancen el perfecto plan de tratamiento para el
que todos ellos obtengan acuerdo. Y si
uno observa que ellos discrepan, para
sobresalir y alardear y hacer saber su [percibida] perfección al paciente y las
deficiencias de sus buenos y sencillos colegas, uno debería tener cuidado y
despedir a todos ellos en caso que el paciente muera si él solamente siguió el
consejo del victorioso. Si ellos sufrieron de esa enfermedad [si los médicos
critican equivocadamente a alguno de los otros colegas delante del paciente a
causa de su rivalidad profesional], estarán todos mal porque la rectitud es
apartada del conjunto, aún cuando el más perfecto de los médicos esté entre
ellos. Yo [Maimónides] sin embargo les advierto abandonarlos a todos y confiar
en las acciones de la naturaleza. Nuestros sabios dicen: amar y odiar el juicio
perverso aunque proceda del camino
virtuoso.
50.
Alejandro
de Afrodisia dijo: Hay tres causas por las que reñir en [alguna] materia:
primera es el amor al poder y la victoria que impide a una persona ver algo
realmente como es; segunda si es profundamente, una fineza y esencial a la
materia y lo hace difícil de comprender; y la tercera si es una locura de la persona y ha perdido la
comprensión de lo que es
comprensible.
51.
Dice
el autor [Maimónides]: mirar, que hay una cuarta causa para la argumentación [la
que debería ser agregada] a las tres citadas por Alejandro. Es posible que él no la haya mencionado
porque no existía en su época o no estaba en sus costumbres. Me refiero a la fuerza del hábito en el que
las personas permanecen ancladas a sus ideas preconcebidas y mantienen sus
hábitos o costumbres adquiridas, sin respetar si son obras (escrituras) o ideas.
Para una persona [resulta difícil dejar de] adoptar las ideas y hábitos con los
que él ha arrastrado para excluir otros aún si los últimos son más correctos
[que los suyos anteriores]. Por ejemplo, una persona puede elegir alimentos perjudiciales a los cuales él está
acostumbrado dejando de lado las comidas sanas a las que él no está
acostumbrado. En esta materia, sin embargo, no es de lo que nos ocupamos en este
tratado. Mi intención fue mencionar la primera causa [para la disputa o riña
profesional] citada por Alejandro, desde que fue mi intención en este
capítulo.”
Reconozco
que esto te daría para poner una frase cada día y tendrías para un año entero.
Pero no estaría demás tenerlo como recordatorio permanente, para que los jóvenes
y no tanto, lo lean, lo relean, lo mediten y reflexionen, a ver si se les ocurre
de una vez, tomar en cuenta estas cosas que hace ya más de ochocientos años
decía un sabio, que si le hubieran leído o aprovechado, no cometerían tantos
yerros, a veces de consecuencias terribles.
Un
abrazo, Dr.
Antonio L. Turnes
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