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Un estudio francés realizado con hámsters indica que los zumos parecen tener más poder frente al desarrollo de la enfermedad que las propias frutas.
Uvas, manzanas y el zumo que se obtiene de estas dos frutas
podrían prevenir el desarrollo de arterioesclerosis, algo que se ha
observado en hámsters que consumían una dieta rica en grasas y
colesterol, según un estudio realizado por investigadores de la
Universidad de Montpellier (Francia) publicado en "Molecular Nutrition
and Food Research".
Según mostraba el equipo del Dr. Kelly Decorde, los zumos de
frutas tienen más poder contra los efectos de la arterioesclerosis que
las propias frutas. Su trabajo ha demostrado también, por primera vez,
que la fruta procesada proporciona un mayor beneficio para la salud.
La mayoría de la fruta que la gente consume está procesada
previamente, según los investigadores. Sin embargo, la información
sobre la composición nutricional de estos alimentos se limita a aquella
que consumimos en su estado natural.
Para investigar cómo convertir esta fruta en zumo puede afectar a
su contenido fenólico, integrado por los potentes antioxidantes que
contiene la fruta, alimentaron a un grupo de hámsters con uvas, zumo de
uva, manzanas, zumo de manzanas o agua, junto con una dieta que
facilitaba la aparición de arterioesclerosis. Un grupo control formado
también por estos animales ingirió comida normal.
La cantidad de fruta que los hámsters consumieron fue equivalente
a tres manzanas o tres racimos de uvas diarios en los humanos. Los
hámsters que consumieron zumo bebieron el equivalente en seres humanos
a cuatro vasos diarios para una persona que pesara 70 kilos. Las
manzanas y uvas tenían un contenido de fenol similar, mientras que el
zumo de uva morada tenía 2,5 veces más fenol que el de manzana.
En comparación con los animales que recibieron agua, aquellos que
comieron fruta o bebieron zumo presentaron niveles más bajos de
colesterol, menos estrés oxidativo y menos acumulación de grasa en la
aorta. El zumo de uva morada logró los efectos más potentes, seguido
por la uva morada, el zumo de manzana y las propias manzanas.
Los investigadores consideran que las cantidades de fenol
contenidas en la comida tienen efectos directos de sus propiedades
antioxidantes, según indicaron. Otros componentes antioxidantes de la
fruta, como la vitamina C o carotenos, podrían contribuir al efecto.
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