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Evaluar la salud emocional y la conexión social de las embarazadas ayuda a determinar si sus hijos necesitarán atención adicional para lograr las distintas metas de crecimiento, afirmaron investigadores en Canadá.
Si los niños reciben esta atención de manera temprana,
existe gran posibilidad de que logren un desarrollo adecuado,
dijo a Reuters Health la doctora Suzanne C. Tough, de la
University of Calgary, en Alberta, autora principal del
estudio.
Pero el equipo dirigido por Tough halló que más de la mitad
de los participantes de 3 años en el estudio, que habían sido
identificados como en alto riesgo de sufrir problemas del
desarrollo, nunca habían sido derivados para evaluarles el
lenguaje.
"Perdemos a estos niños cuando la intervención temprana
puede ser la más efectiva", continuó la autora. Los niños con
retraso leve a moderado que pueden lograr "grandes cambios" sin
demasiada ayuda son los más propensos a no recibir atención,
agregó.
Para investigar los factores de riesgo tempranos en el
desarrollo, que a la vez pueden elevar la posibilidad de que a
un niño no le vaya bien en la escuela y tenga problemas de
conducta, el equipo analizó a 791 madres que habían participado
en un estudio sobre atención prenatal y a sus hijos, ahora en
edad preescolar.
Todas las mujeres habían tenido embarazo y parto normales.
Mientras que el 11 por ciento de los niños tenían alto
riesgo de sufrir problemas del desarrollo, sólo el 43 por
ciento de ellos había sido evaluado.
Aquellos que habían sido prematuros eran más propensos a
ser identificados en riesgo, como los niños a los que se les
habían realizado pruebas auditivas y aquellos con problemas
visuales.
Los chicos eran más propensos a tener alto riesgo de sufrir
problemas de desarrollo si eran varones, tenían infecciones del
oído, si pertenecían a una familia de bajos recursos o si la
madre había sufrido problemas de salud mental durante el
período prenatal y después del parto.
Los problemas más frecuentes eran la depresión, los
antecedentes de abuso y la insatisfacción.
El 53 por ciento de los niños que reunían estos criterios
estaban en una situación de alto riesgo. Pero cuando se
descartaban los problemas de salud mental maternos, ese riesgo
disminuía un 30 por ciento, es decir, al 18 por ciento.
"La gran sorpresa fue ver cuán importante puede ser la
salud mental materna", dijo Tough.
Las mujeres no tenían en general problemas psiquiátricos
graves, agregó la autora, pero tenían un deterioro de la salud
mental y emocional y carecían de buenas relaciones dentro de la
comunidad y con los amigos y la familia.
El equipo está estudiando si un programa que reúne a
mujeres embarazadas para ayudarlas a formar redes sociales
mejorará la calidad de vida de sus hijos.
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