|
Investigadores británicos desarrollan una nueva técnica para el diagnóstico de la malaria que, aseguran, es más rápida y más barata que los métodos que se usan actualmente.
Los resultados de la investigación, publicada en Biophysical Journal
(Revista de Biofísica), revelan que la técnica es potencialmente una
alternativa efectiva para la detección de la enfermedad.
El nuevo método utiliza tecnología magneto-óptica (TMO) para
detectar la hemozoina, un desecho del parásito malárico, en la sangre.
Para esto se toma una muestra de sangre, una gota del dedo del
paciente, y en 30 segundos se puede obtener una lectura de la presencia
de la enfermedad.
"La técnica no requiere observación (no es un microscopio) sino
es totalmente automatizada" dijo a BBC Ciencia el profesor Dave Newman,
de la Universidad de Exeter, Inglaterra, quien dirige la investigación.
"Utiliza un rayo láser para "interrogar" a la muestra y detectar la presencia de hemozoina", agrega el investigador.
Los cristales de hemozoina son ligeramente magnéticos y tienen una distintiva forma rectangular.
También pueden absorber más luz a lo largo que a lo ancho de su estructura.
La nueva técnica aprovecha estas propiedades para obtener una lectura precisa de la presencia de hemozoina en la sangre.
"Utilizamos un campo magnético para alinear los cristales de
hemozoina y poder detectarlos con el rayo láser" explica Dave Newman.
De esta forma, agrega, es posible obtener un resultado positivo o negativo de la enfermedad en 30 segundos.
No invasivoActualmente el método requiere la extracción de sangre pero los
científicos están trabajando en un aparato que no requiera la
extracción de sangre.
"Creemos que una vez desarrollada esta técnica no requerirá muestras de sangre y podrá funcionar de forma no invasiva" dijo
"Esta versión no invasiva funcionará bajo un principio similar pero no requerirá extraer sangre" explica el profesor Newman.
"Podremos colocar la yema del dedo en un pequeño imán dentro de
la máquina y de esta forma el rayo láser "interrogará" a la sangre bajo
la uña" agrega.
Éste, sin duda, sería un método muy útil tomando en cuenta que la malaria afecta principalmente a los niños.
Sin embargo, poder contar con una herramienta de diagnóstico
rápida y barata, aunque fuera invasiva, sería un avance muy importante
en la lucha contra esta enfermedad que afecta a unas 500 millones de
personas en el mundo.
BarataActualmente los microscopios de alta potencia, que se han usado
por más de un siglo, siguen siendo el mejor método disponible para
diagnóstico de malaria.
Con éstos se llevan a cabo las llamadas Pruebas de Diagnóstico Rápido
de la Malaria (PDRM) con las cuales se utiliza una sustancia química
que detecta antígenos asociados al parásito malárico.
Pero estas pruebas son muy lentas y requieren de equipos muy
costosos y entrenamiento médico especializado, lo cual es muy raro en
las zonas rurales de los países donde la enfermedad es endémica.
Además las PDRM no son estables a temperaturas relativamente
altas y en ocasiones pueden dar un resultado positivo a pesar de que el
tratamiento haya sido efectivo en el paciente.
En muchas de las comunidades más pobres donde la malaria tiene
un enorme impacto en la salud de la población, no existen hoy en día
métodos de detección de la enfermedad.
Los niños que presentan una fiebre a menudo reciben tratamientos antimaláricos, aunque no presenten malaria.
Y esto ha contribuido a que el parásito que causa la enfermedad
se vuelva cada vez más resistente a los tratamientos antimaláricos más
comunes.
Por eso, afirman los expertos, que es muy importante el
desarrollo de una herramienta de diagnóstico de malaria que sea
efectiva, rápida, y accesible para los más pobres.
"En muchas zonas endémicas de malaria no hay pruebas de
diagnóstico simplemente porque la gente no puede pagarlas" afirma el
profesor Dave Newman.
"Y varios estudios recientes destacan la gran necesidad que
existe de disponer de pruebas simples que puedan ser utilizadas por
todos", agrega.
La nueva técnica -que está siendo financiada por la Unión Europea- será probada en Kenia, África, a fines de este año.
|