Tres médicos y una enfermera de un hospital filipino han sido denunciados por colgar en internet un vídeo en el que aparecían ríendose de un paciente. Se burlaban mientras le intervenían para extraerle un objeto del recto. Otros profesionales y estudiantes del centro serán amonestados por el mismo incidente.
Se trata
de un vídeo de unos tres minutos que se colgó inicialmente en YouTube y
en el que se muestra un quirófano repleto en el que facultativos y
enfermeras ríen y jalean al equipo que extrae un bote de perfume del
recto de un paciente, informa The Daily Telegraph.
Los hechos ocurrieron en el Vicente Sotto Memorial Medical Center, en
Cebu (centro de Filipinas). Se trata de un hospital estatal y ya ha
abierto una investigación sobre lo sucedido.
En las imágenes, un cirujano grita “niño fuera”
cuando termina de extraer el objeto, lo que motiva un aluvión de risas.
Un miembro del equipo llega incluso a abrir el bote y fumigar su
contenido. En otro momento aparece una mano con un teléfono móvil
tomando una foto en primer plano de la operación.
El incidente ha despertado una fuerte
controversia ética y ha motivado la condena de la Asociación Médica de
Filipinas, quien ha declarado que el hecho viola su código ético y que
los médicos podrían ser expulsados de la institución.
El paciente, que no ha sido identificado más que
con el nombre de Jan-jan, ha mostrado su indignación a Sun Star Cebu,
una agencia filipina de noticias: “Yo confiaba en ellos y me
ridiculizaron a mis espaldas. ¿Es esa la actitud de un profesional?”.
Ahora, sólo espera que no le ocurra lo mismo a nadie más.
El hombre, de 39 años de edad, ha explicado que
la intervención se produjo en enero, tres días después de una
borrachera de año nuevo y de una relación de una sola noche con otro
hombre. Afirma que estaba demasiado borracho como para recordar cómo se
introdujo el bote en su cuerpo.
Una decena de impilcados
mmanuel Gines, médico del centro, afirma que más de diez
personas estuvieron involucradas en el escándalo, incluido personal
administrativo y facultativo y estudiantes de enfermería de un
quirófano cercano. Gines aclara que el hospital suele filmar
intervenciones cuando ilustran casos clínicos poco frecuentes, pero
sólo con el consentimiento del paciente.
José Sabili, presidente de la Asociación Médica
de Filipinas, confirma que su organización también investigará lo
ocurrido si hay denuncia formal. Si los responsables son expulsados,
perderían su acreditación para ejercer en la sanidad pública. Las
pruebas recopiladas podrían ser también utilizadas por la Comisión de
Regulación Profesional para decidir si suspende o revoca sus licencias
de médico.
Desde el Gobierno, el Departamento de Salud ha dicho que también llevará a cabo su propia investigación del caso.