Los expertos reunidos en el Congreso Nacional de Sexología (España) han analizado la importancia de la salud sexual.
El sexo es salud, es bueno para nuestro
cuerpo y nuestra mente, según defendieron los expertos una vez más
durante el X Congreso Español de Sexología, celebrado en León. La
sexualidad no sólo es generadora de satisfacción y placer, también
tiene múltiples beneficios físicos y psicológicos. "Llevar una vida
sexual plena favorece mantener en buenas condiciones el sistema
cardiovascular al tratarse de una actividad física, además ayuda a
combatir el estrés y la ansiedad, aumenta la autoestima, mejora el
estado de ánimo y las relaciones de pareja, entre otros muchos
beneficios", según explica a BIEN Miren Larrazábal, psicóloga-sexóloga
y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología
(FESS). En este sentido, hay estudios que revelan que las personas que
no tienen una vida sexual satisfactoria son más propensas a sufrir
depresión y otros trastornos.
Síntoma centinelaPor
otra parte, también está comprobado que tener algún tipo de disfunción
sexual puede enmascarar otras patologías metabólicas, hormonales o
cardiovasculares, es lo que se denomina "síntoma centinela" porque
avisa sobre el riesgo de otras afecciones. Por eso, se debe acudir al
especialista ante la mínima sospecha, recuerda Miguel Ángel Cueto,
psicólogo y presidente del Comité Organizador del Congreso.
No es cuestión de edadLa
formación sobre salud sexual es "bastante mediocre". Para cubrir esta
deficiencia la FESS ha tomado contacto con el Ministerio de Educación
con el objetivo de que se enseñe a los niños temas de sexualidad a lo
largo de todo el ciclo, que les ayude a prevenir enfermedades y abusos,
y a disfrutar, detalla Larrazábal. En esta misma línea, durante el
encuentro se puso de manifiesto la necesidad de ofrecer una información
adecuada, veraz y libre de prejuicios a través de Internet, ya que es
una herramienta habitual a la que recurren los jóvenes para resolver
sus dudas y desechar mitos que aún perduran.
Asimismo, los
especialistas hicieron hincapié en el tema de la sexualidad entre los
mayores. "En edades maduras el sexo es diferente, pero no inexistente.
Aunque hay más disfunciones, también hay más tratamientos que les
permiten tener una vida sexual plena", concluyen.
Principales disfuncionesMujeres.
Investigaciones recientes sugieren que aproximadamente un 40 por ciento
de mujeres puede sufrir algún tipo de disfunción sexual. ¿La más común?
La dificultad de alcanzar el orgasmo (sólo el 25 por ciento lo siente
con la penetración, sin necesidad de estimulación del clítoris),
seguido de dolor coital (profundo o superficial), y de la falta de
deseo o dificultad para la excitabilidad.
Hombres.
La más frecuente entre los hombres es la disfunción eréctil, un
trastorno que se estima padecen dos millones de varones en España. Los
afectados pueden tardar entre uno y cinco años en consultar y se estima
que sólo un 16 por ciento recibe tratamiento, a pesar de tener
solución. Detrás de esta disfunción se encuentran las dificultades en
el control eyaculatorio (retardado o precoz) y la falta de deseo.
Terapia para mejorar la vida sexual de pareja. Ante
cualquier problema sexual, lo principal es no ocultarlo y acudir al
especialista. La terapia de pareja insiste en que la disfunción es una
responsabilidad mutua, no hay culpables. Se trata de aprender nuevas
pautas de comportamiento con el objetivo de aumentar el placer y la
satisfacción de ambos. Para ello se utilizan distintas estrategias como
el entrenamiento de habilidades de comunicación, negociación,
autocontrol emocional, autoafirmación, planificación del tiempo libre y
actividades de ocio. Normalmente el experto establece 'tareas' una vez
por semana y va dirigiendo el trabajo terapéutico, explica Larrazábal
tras un taller práctico organizado por Bayer. Lo mejor: la terapia
combinada y la implicación de la pareja.
Proyectos educativos para diversos colectivosEducación sexual desde la consulta del pediatra. Los
niños y adolescentes tienen derecho a recibir una información y
educación sexual, que no sólo contenga conocimientos sobre reproducción
y genitalidad, sino también actitudes, habilidades y valores necesarios
para disfrutar de su sexualidad tanto física como emocionalmente. En
esta tarea, la familia juega un papel clave, pero otros agentes
(educadores, personal sanitario, etc.) tienen mucho que aportar, como
detalla la guía Atender y educar la sexualidad desde las consultas de
pediatría, editada por la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF).
Según
el sexólogo Carlos de la Cruz, el objetivo de esta educación es
contribuir a que los chicos aprendan a aceptarse y a expresar su
sexualidad sin consecuencias no deseadas y eliminando las desigualdades.
Atención en sexualidad a la población inmigrante. En
el año 2006, entre el 40 y el 50 por ciento de las interrupciones
voluntarias del embarazo practicadas en Madrid fueron en mujeres
extranjeras. Esta situación, junto con el incremento del sida y otras
enfermedades de transmisión sexual en inmigrantes, animó a la UNAF a
poner en marcha un programa sobre sexualidad en este colectivo.
Además
de prevenir los embarazos no deseados, el objetivo es ir más allá. Se
trata de enseñar a las mujeres a "decir que no, a atender a sus deseos,
a protegerse, a disfrutar de las relaciones sexuales...", detalla María
Victoria Ramírez, sexóloga de la organización. A través de talleres y
folletos se les orienta sobre conductas preventivas y saludables.
"Existe una importante demanda de asesoramiento entre las inmigrantes",
según la experta.
Nadie debe resignarse y dejar de lado
su sexualidad ¿Por qué llama tanto la atención ver a
dos personas discapacitadas besándose? Esta imagen debería ser mucho
más corriente y se tendría que ver con total normalidad porque se trata
de individuos con las mismas necesidades y deseos que cualquier otra
persona sin limitaciones, según José Bustamante, psicólogo y miembro
del equipo Discasex (progra-ma de educación sexual para discapacitados
físicos de la Comunidad Valenciana).
Aunque no es lo mismo la
afectación sexual de una persona que ha nacido con la discapacidad a la
de otras que han tenido una vida sexual previa, "todos pueden adaptar
la sexualidad a su propia circunstancia y disfrutar como el que más",
indica. No obstante, la falta de información y los dictados sociales
hacen que muchos afectados terminen por resignarse y dejen de lado el
sexo. Hay que aumentar la ayuda y el asesoramiento.
Y en discapacitados intelectuales..."La
inteligencia y la sexualidad no están correlacionadas. Cualquier
persona tiene instintos y deseos, por eso hay que enseñar a los
discapacitados intelectuales a disfrutar y a sentir placer, siguiendo
modelos saludables", según Gemma Deulofeu, psicóloga-sexóloga, que está
llevando a cabo un programa de educación sexual-afectiva para estas
personas en Barcelona. "Hay que educar y estimular en vez de prohibir",
dice.
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