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Un nuevo tipo de medicación revirtió las señales de enfermedad de Alzheimer al inyectarse en el cerebro de ratones, lo que permitiría desarrollar un tratamiento potente para los seres humanos, según informaron ayer científicos alemanes.
El compuesto bloqueó eficazmente una enzima responsable de la
construcción de depósitos pegajosos, o placas, en el cerebro, al unirse
al punto exacto de la pared celular donde la actividad tóxica tiene
lugar, escribieron los autores en la revista Science. Se cree que la
formación de placa juega un papel central en el desarrollo de la
enfermedad de Alzheimer.
Si todo sale bien, una versión para uso de pacientes podría estar
disponible dentro de cinco a diez años, explicó Kai Simons, del
Instituto de Biología Celular, Molecular y Genética Max Planck en
Dresden. "Está claro que cuando se inyecta en el cerebro de ratones
funciona", añadió Simons.
"El próximo paso es ver si pueden atravesar la barrera
cerebro-sanguínea (...) Si lo logramos, tiene un enorme potencial",
agregó el autor. Los medicamentos administrados por vía oral o
inyecciones estándar que apuntan al cerebro deben poder pasar la
barrera natural que protege al cerebro de los químicos de la sangre
para funcionar.
Actualmente están realizándose pruebas en animales sobre este
próximo paso, tras el éxito observado con la aplicación de inyecciones
cerebrales directas, las cuales redujeron la formación de placa un 50
por ciento en cuatro horas en los roedores.
CAMPAÑA DE INVESTIGACIÓN
Los expertos del Instituto Max Planck están colaborando con una
nueva compañía biotecnológica, llamada JADO Technologies, para llevar a
cabo el nuevo enfoque, que consiste en usar un compuesto especial para
anclar un inhibidor de la enzima responsable de la formación de placa a
la membrana celular.
La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de
placa amiloide y la formación de ovillos y marañas en el cerebro. La
condición neurodegenerativa, por el momento incurable, atraviesa un
momento de mucha investigación farmacéutica, dado que su incidencia
está aumentando rápidamente debido a que las personas viven por más
tiempo. El desarrollo de tratamientos efectivos ha mostrado ser una tarea
muy difícil. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que
alrededor de 18 millones de personas en todo el mundo padecen
enfermedad de Alzheimer y prevé que la cifra llegue a los 34 millones
en 2025.
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