Científicos británicos comprueban que esta familia de fármacos reduce
la concentración de células tumorales e inhibe su crecimiento.
Las
estatinas, que normalmente se usan para reducir los niveles de
colesterol, pueden bloquear la proliferación y destruir las células
cancerígenas del esófago, según se desprende de los resultados de un
estudio realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia
(Reino Unido) que aparece publicado en el "American Journal of Gastroenterology".
Ante el aumento de casos de cáncer esofágico,
este equipo inició una búsqueda de algún medicamento que pudiera
contener esta incidencia, advirtiendo que las estatinas eran capaces de
inhibir los caminos que provocan la formación del adenocarcinoma de
esófago.
En concreto, se observó que el uso de
simvastatina, lovastatina y pravastatina provocó un descenso de células
tumorales en el esófago, al tiempo que inhibió su crecimiento. Es más,
mientras más alta era la dosis más células eran destruidas.
Aunque esto es tan sólo un ensayo experimental,
los autores del estudio coinciden en que hay que seguir investigando
para definir qué papel podrían tener estos fármacos en la prevención y
tratamiento del cáncer esofágico.
"Aún no es posible extrapolar de estos estudios
de laboratorio conclusiones más fiables, pero los datos actuales
realmente sugieren que los efectos de las estatinas en pacientes con
cáncer esofágico y el síndrome de Barrett serán posiblemente
beneficiosos", concluyeron.
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