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John Prescott, viceprimer ministro británico en la era de Tony Blair, confesó que buscaba reducir la tensión con ataques de gula para luego vomitar lo que había ingerido. También los hombres sufren de bulimia y anorexia.
Son pocos los hombres
que tienen el valor de reconocer que han sufrido de bulimia, una
enfermedad que, generalmente, desarrollan las niñas entre los 12 y los
17 años. La confesión biográfica de Prescott puede, en efecto, ayudar a
muchos hombres y mujeres jóvenes que atentan contra su propia salud y
vida negándose a comer o comiendo exageradamente para luego evacuar lo
ingerido hasta quedar sin energías.
Tras un duro día de
trabajo, el alto político se comportaba como cualquier jovencita o
jovencito. Cuando llegaba a casa se llenaba el estómago de galletas,
comida china y leche condensada hasta casi reventar. Una vez se
sintiera así, corría al sanitario, se metía los dedos en la boca y
vomitaba toda la comida, cuenta Prescott en el primer capítulo de su
biografía aparecida este domingo en el Sunday Times, de Londres.
Presión, tensión y problemas “banales”
Prescott no es el
único hombre que ha sufrido esta “disfunción de la conducta
alimenticia” y la tensión del trabajo o los estudios tampoco son las
únicas causas para el desarrollo del mal.
La omnipresente e
intensiva idealización de los cuerpos delgados a través de todos los
medios de comunicación y diversión crea una insoportable presión sobre
muchos chicos y chicas que terminan creyendo que sólo si cumplen el
dictado de la moda o el comercio de ser delgados o esbeltos podrán
sobrevivir, es otra de las razones por las que muchos jóvenes optan por
vomitar lo que ya han comido, un mal conocido como bulimia o, lo que es
igual de nocivo, abstenerse de comer, disfunción conocida como
anorexia.
Cada vez más hombres sufren de bulimia
Según la Agencia alemana de Información sobre la Salud,
unos 100.000 chicos y chicas sufren de anorexia y 600.000 de bulimia.
La tendencia es, de acuerdo a estudios de la misma oficina, es que hay
cada vez más jóvenes hombres víctimas de bulimia y/o anorexia. Y, como
si fuera poco, la enfermedad se presenta en chicos de edad aún más
tempranas. Si hasta ahora los jóvenes afectados desarrollaban el mal a
partir de los 12 años, ya hay casos de niños de 9 de años que o se
abstienen de comer o vomitan los alimentos.
¿Por qué se sienten
estos jóvenes tan débiles o extremadamente gordos, a pesar de ser, en
la regla, absolutamente normales o incluso tener muy bajo peso?, ¿Cómo
pueden estos pacientes adquirir una idea “normal y saludable” de su
propio cuerpo?
Tanto la bulimia como
la anorexia se desarrollan en jóvenes que carecen de un carácter
definido y seguro y, a menudo, plagados por inseguridades y complejos
de inferioridad e incapacidad.
¿Una solución?: confrontación con imagen del propio cuerpo
El departamento de
Psicología de la Universidad de Friburgo estudia esta percepción
distorsionada del propio cuerpo y ofrece terapias adaptadas a cada
caso. Un grupo de científicos dirigidos por el profesor Brunna
Tuschen-Caffier ofrece ayuda a personas con bulimia, anorexia y otras
enfermedades de la conducta alimenticia entre los 18 y los 45 años.
La terapia
especialmente aplicada a los pacientes de bulimia nerviosa es llamada
“Entrenamiento de la imagen del cuerpo” basada en la exposición y
confrontación con el cuerpo propio. Durante este proceso los pacientes
deben descubrir las ideas negativas que tienen de sí mismos y
superarlas con ayuda psicológica. Los investigadores que ya
implementan el “Entrenamiento de la imagen del cuerpo” reportan
resultados muy positivos y esperanzadores. Ese éxito se vislumbra con
una reacción, supuestamente, muy normal para la mayoría de todos los
humanos: las personas tratadas comienzan a aceptarse sencillamente como
son.
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