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Mediante la ayuda de pequeños trucos de ingeniería genética, un grupo
de científicos de la Universidad de Stanford (EEUU) ha logrado
reprogramar células sanas de la piel para convertirlas en células madre
del cáncer. Con ello, los especialistas pretenden conocer mejor el
proceso por el que se forma un cáncer y las claves que esconden esas
células malignas, consideradas desde hace poco el 'núcleo duro' de un
tumor.
En 1994 se descubrió por primera vez su existencia en un tipo de
cáncer de la sangre, y desde entonces se ha demostrado que también
están presentes en tumores sólidos, como el de mama. Las células madre
cancerosas son un pequeño grupo (en comparación con todas las que
componen el tumor), que facilitan su persistencia gracias a su capacidad para autoreplicarse y permanecer en continua división.
Una cuestión que sigue intrigando a los científicos es cómo se
originan, convencidos de que entendiendo el proceso podrían atacarlas
más fácilmente. "Pero cuando los pacientes acuden a un hospital ya
tienen cáncer y eso significa que el proceso ha comenzado", explica
Howard Chango, el director de esta nueva investigación que acaba de
publicar la revista 'Cell Stem Cell'.
Para su trabajo, Chang y su equipo comenzaron comparando la
actividad genética de las células madre embrionarias (que son
pluripotenciales, es decir, dan lugar a todos los tejidos del
organismo) con las de células madre adultas (que se encargan de
regenerar los tejidos a medida que estos lo van necesitando durante su
vida adulta).
Genes comunes con las células embrionarias
De esta manera, el equipo descubrió un grupo de genes que únicamente
están activos en la fase embrionaria, pero no en las células adultas, y
procedió a compararlo con la actividad genética de las células madre
del cáncer. Para su sorpresa, las células madre tumorales compartían más similitudes con las embrionarias que con las adultas.
Además, detectaron que unas y otras están controladas únicamente por un
puñado de genes 'maestros', una especie de super-reguladores.
De hecho, al activar tres de estos genes en las células de la piel,
los científicos consiguieron transformarlas en células madre del
cáncer. Y lo que es más, cuando las inyectaron en el organismo de los
ratones, estos desarrollaron un tumor.
Eso significa, añade Chang, que una vez que las células madre
embrionarias han cumplido su labor y han generado células de la piel,
la sangre, los huesos y otras partes del organismo, no desactivan los
genes que les otorgan esta capacidad única para generar células adultas
de todo tipo; sino que éstos pueden volver a 'encenderse' erróneamente cuando una célula sana se maligniza y se vuelve cancerosa.
Hasta ahora, explican los científicos, entender el funcionamiento de
las células madre del cáncer ha sido difícil porque representan un
porcentaje muy pequeño de todas las células malignas de un tumor (a
veces apenas un 1%), porque son difíciles de aislar y porque se
cultivan mal en el laboratorio. "Ser capaces de generarlas a partir de
células normales supone un paso adelante", explica el profesor Chang,
"porque a partir de ahora podremos obtenerlas directamente, sin
necesidad purificarlas a partir de las muestras de los pacientes".
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