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Hace justo una década, más de 30 millones de hombres empezaron a recuperar una virilidad que ya creían perdida, comenzaron a revivir una segunda juventud entre las sábanas y pusieron en práctica fantasías sexuales que, hasta entonces, sólo imaginaban. Volvió el 'macho', se reinventó el salto del tigre en la madurez y aumentaron las amantes. Todo gracias a Viagra, la pastilla más famosa del mundo.
El estudio que la daba a conocer, publicado en 1998 en la revista 'New England Journal of Medicine',
mostró que multiplicaba por cuatro las posibilidades de alcanzar la
erección. Hallada por casualidad, como casi todos los grandes
descubrimientos en medicina, los investigadores estaban probando el
fármaco, cuyo principio activo es el citrato de sildenafilo, para
tratar la angina de pecho pero, al no obtener resultados concluyentes,
optaron por suspender el ensayo. Sin embargo, para sorpresa de todos,
los participantes se negaron a dejar de tomar la pastilla. Sin
pretenderlo, les había arreglado su vida sexual.
"Lo mejor de Viagra es que dio visibilidad a la disfunción eréctil y a otros problemas similares. La gente aprendió a hablar de sexo",
reconoce a elmundo.es Carlos San Martín, secretario general de la
Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS). Si hace 10 años,
tan sólo el 15% de los hombres pedía ayuda para estos trastornos, hoy
la cifra es del 36%.
El 27 de marzo de 1998 la FDA daba luz verde a Viagra. Antes de su
llegada se creía que la mayoría de los trastornos sexuales estaban en
la mente. Después, los varones descubrieron con alivio que muchos de
sus problemas de cama tenían que ver la circulación de la sangre. El
mecanismo de acción de la pastilla es sencillo: facilita la vasodilatación,
permite que las arterias del pene se llenen de sangre y, así, se pone
erecto. Lo único que necesita para funcionar es que haya excitación
previa.
Para San Martín, "la píldora cambió muchas concepciones". Si durante
décadas la única manera para solucionar la impotencia, como antes se
denominaba a la disfunción eréctil, pasaba por acudir a terapia, el
nuevo medicamento puso sobre la mesa una realidad hasta entonces
desconocida. "Lo que hizo fue decir: 'chicos, no necesitáis un psicólogo. Lo que necesitáis es una pastilla'", reconocen los sexólogos. "Hay mucho mito alrededor de Viagra, porque salió como una pastilla peligrosa, cuando es totalmente segura y hay pocos medicamentos en el mercado sobre los que se haya investigado más", añaden.
Nace el 'séxtasis'
"Los que hemos vivido estos 10 años hemos notado que el patrón de
consumo ha cambiado. Viagra ha pasado de solucionar la disfunción
eréctil a tomarse para mejorar la erección en hombres sanos", afirma el
secretario general de la FESS, que se muestra preocupado por este uso lúdico. "Algunos jóvenes toman la pastilla junto a drogas y alcohol y no sabemos qué efectos puede tener".
De hecho Viagra -aunque sólo se vende en farmacias con receta médica a un precio que ronda los 42 euros
por una caja de cuatro pastillas de 50 miligramos- se puede comprar en
Internet y en muchas discotecas, donde es frecuente que se ofrezca en
packs junto a éxtasis, una combinación conocida como 'séxtasis'. La
moda empezó en Estados Unidos, pero ya está en los locales españoles.
También es frecuente mezclarla con cocaína, lo que los consumidores
llaman 'coconuts-pokes'.
El uso recreativo de este medicamento es un fenómeno que trae de
cabeza a la comunidad científica. Algunos estudios han constatado que
esta utilización de la Viagra multiplica el riesgo de contagio por VIH
u otras enfermedades de transmisión sexual, no por sí misma, pero sí
como 'daño colateral', ya que al mejorar el rendimiento incrementa
también los comportamientos sexuales de riesgo.
La publicidad habla de sexo
El éxito inmediato de la pastilla animó a otros laboratorios a diseñar fármacos para la disfunción eréctil, un trastorno que afecta a más de 150 millones de individuos. Actualmente, hay otras dos medicinas bien posicionadas en el mercado: Levitra (vardenafilo), de Bayer y Cialis (tadalafilo), de Lilly.
Levitra, hace efecto a los 20 minutos, menos tiempo del que exige
Viagra, que requiere casi entre 30 y 60 minutos. Frente a las cuatro
horas de placer que promete la pastilla azul, Levitra ofrece cinco,
pero ambas están muy lejos de las 36 horas de garantía sexual que
proporciona Cialis.
Además del tiempo de aguante, la carrera por conseguir clientes
también se juega en la publicidad. Los deportistas se han convertido en
el principal reclamo para los tres medicamentos que combaten la
disfunción eréctil. Si en 2002, el futbolista Pelé era la imagen de Viagra en todo el mundo,
tanto Cialis como Levitra aprovecharon el acontecimiento deportivo con
mayor audiencia del planeta, la Super Bowl –la final de la liga de
fútbol americano-, para darse a conocer en 2004 y 2005, respectivamente.
Gracias a esta revolución farmacológica, en esta década muchos
hombres maduros han podido poner en práctica lo que escribía el poeta
Rubén Darío: "Gozad de la carne, ese bien que hoy nos hechiza y después
se tornará en polvo y ceniza".
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