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Confirmado: "El amor es ciego" |
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Intramed (EL País de Madrid)
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jueves, 27 de marzo de 2008 |
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Un estudio sostiene que las personas que están enamoradas pierden la capacidad de criticar a sus parejas.
Las últimas investigaciones sobre el funcionamiento del cerebro
sostienen que las personas que están realmente enamoradas pierden la
capacidad de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de
ver sus defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que
asegura que "el amor es ciego".
Al menos esto es lo que sucede en los casos de amor romántico o
maternal, en los que se ha detectado que, ante determinados
sentimientos, se activan las mismas regiones del cerebro, según ha
explicado la neurobióloga Mara Dierssen,
investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. Lo más
curioso del caso, sin embargo, es que, paralelamente a esta
estimulación que se produce en las mismas regiones cerebrales, en ambos
tipos de amor se "desactiva" la zona del cerebro encargada del juicio
social y de la evaluación de las personas.
Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres queridos,
una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.
"Cuando nos enamoramos perdemos la capacidad de criticar a nuestra
pareja, por lo que puede decirse que, en cierta manera, el amor es
ciego", señala Dierssen, que recientemente ha participado en un ciclo
sobre Amor, ciencia y sexo organizado por la Obra Social de La Caixa.
"Adicción química"
Los estudios que desde hace varios años se llevan a cabo en humanos y
ratones para conocer el complejo funcionamiento del cerebro están
aportando datos tan novedosos como sorprendentes en el siempre
estimulante terreno del amor. Estos avances están ayudando, por
ejemplo, a responder a preguntas tan básicas, pero también tan
enigmáticas y sugestivas, como qué pasa en nuestro interior cuando nos
enamoramos, qué sucede en el cerebro o por qué sentimos -o no- deseo
sexual.
El diccionario de la Real Academia Española define el amor como "un
sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia
insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser".
Para Mara Dierssen, sin embargo, el amor es algo más simple: "Una
adicción química entre dos personas".
Dice esta investigadora que cuando existe enamoramiento de verdad se
dan, en mayor o en menor medida, una serie de circunstancias comunes,
como la atracción física, el apetito sexual o el afecto y el apego
duradero. Estos sentimientos desencadenan en nuestro interior un
conjunto de alteraciones químicas que generan sustancias como la
dopamina, responsable de la sensación de atracción, o la serotonina,
implicada en los pensamientos obsesivos.
El análisis de estos aspectos, así como de la actividad cerebral,
también ha permitido constatar que el cerebro de hombres y mujeres
funciona de manera diferente en cuanto al amor se refiere y que
cuestiones como los diferentes niveles de apetencia sexual tienen una
explicación científica. "Se ha descubierto que existen diferencias
entre géneros, de manera que el hombre es más sexual, tiene un apetito
sexual más constante, mientras que la mujer es más sensitiva", explica
Dierssen. Incluso la infidelidad afecta de manera diferente a unas y
otras especies.
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