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La medicina asturiana
llevó a cabo ayer el primer trasplante de médula ósea a partir de un
donante no emparentado con el paciente. La receptora es una mujer joven
-menor de 40 años, madre de dos hijos- cuya vida corre peligro a causa
de una grave leucemia. Los médicos del Hospital Central de Asturias le
aplicaron esta terapia, pionera en la región, con la esperanza de
atajar la enfermedad. Previamente, los hermanos de la paciente se
habían sometido a las habituales pruebas de compatibilidad, pero el
resultado fue negativo.
«Hasta dentro de unos
días no podremos saber si el implante da resultado y la nueva médula de
la receptora comienza a producir sangre por su cuenta», explicó Juan
Carlos Vallejo, director del programa de trasplante hematopoyético del
Central. Con este trasplante, el complejo sanitario ovetense cumple una
vieja aspiración, después de efectuar varios cientos de procesos
similares, pero autólogos (con médula del propio enfermo) o alogénicos
emmparentados (de un hermano). Según el doctor Vallejo, «la peculiaridad de los trasplantes de
donante no emparentado estriba en que requieren una serie de
infraestructuras y técnicas de las que disponen pocos hospitales
españoles». El mayor reto se deriva de que «las barreras inmunológicas
son mucho más elevadas», lo que obliga -precisa el especialista- «a
extremar las cautelas en cada paso que se da».
Como consecuencia de estas dificultades adicionales, son
numerosas las comunidades autónomas que no incluyen esta prestación en
su cartera de servicios. Entre ellas, varias de las que configuran la
cornisa cantábrica. Hasta el momento, los enfermos asturianos debían
desplazarse a centros de ciudades como Madrid o Barcelona.
Entre 6 y 10 cada año
La incorporación del doctor Vallejo al Hospital Central, en julio
del año pasado, tiene como objetivo primordial poner en marcha los
trasplantes de médula ósea, cordón umbilical y progenitores de la
sangre, en la modalidad de donante no emparentado. El especialista, de origen salmantino, tiene su plaza de origen
en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, de Madrid. Actualmente
trabaja en el Principado en régimen de comisión de servicios. «Acepté
la oferta de venir aquí por la gran competencia del servicio de
hematología y de los diversos servicios básicos y clínicos del Hospital
Central», señala Juan Carlos Vallejo, quien enfatiza que, en todo caso,
«no conviene perder de vista que esto es un trabajo de equipo».
Este argumento viene a realzar las declaraciones que Consuelo
Rayón, jefa de sección del servicio de hematología, realizó a LA NUEVA
ESPAÑA la semana pasada, según las cuales en los trasplantes alogénicos
de donante no emparentado «está implicado todo el Hospital».
Sobre el papel, y gracias a los registros internacionales, el
donante de un trasplante de médula puede ser una persona de cualquier
punto del planeta. Los responsables de la intervención realizada ayer
prefieren no dar datos sobre el donante altruista. Solamente aclaran
que se sometió a un proceso en el que «se le extrajo quirúrgicamente
casi litro y medio de médula».
Los especialistas del Hospital Central pronostican que cada
año se llevarán a cabo entre 6 y 10 trasplantes de donante no
emparentado, que se sumarán a la decena de implantes alogénicos
convencionales.
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