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Como las patas de las lagartijas, que se adhieren a cualquier superficie sin problemas. Así funcionan los nuevos apósitos o bandas para suturar heridas desarrolladas por investigadores del MIT, que han querido copiar la capacidad de estos reptiles para crear unos dispositivos capaces de pegarse a cualquier tejido, incluso en ambientes húmedos como los que rodean al corazón o el intestino.
Resistentes al agua, biodegradables, moldeables y capaces de liberar
fármacos a medida que se desintegran, estos apósitos pueden convertirse
algún día en una herramienta tan habitual en los quirófanos como lo son
ahora las suturas y las grapas, pero más eficaces. "Hemos dado un paso
importante, pero estos dispositivos tardarán todavía entre dos y cinco años en incorporarse a la práctica médica rutinaria", explica a elmundo.es Jeffrey M. Karp, de la Facultad de Medicina de Harvard, que ha participado en la investigación.
"Existe una importante necesidad de inventar nuevos adhesivos
médicos", reconoce Karp. Desde hace unos años, la capacidad de las
lagartijas para adherirse a cualquier ambiente sin caerse ha despertado
el interés de los científicos, que han visto en ellas el mecanismo a
imitar.
El problema, hasta ahora, había sido encontrar un material suficientemente fuerte para pegarse en tejidos húmedos, que no fuera tóxico
y que se adaptara al organismo sin peligro. Los investigadores del
Instituto de Tecnología de Massachussetts (MIT) parece que lo han
conseguido, según publican en la revista 'Proceedings of the National
Academy of Sciences'.
Mediante técnicas de fotolitografía y utilizando iones reactivos,
prepararon nanomoldes de silicona que rellenaron con un polímero
sintético que cubrieron con una fina capa de un dextrano, una sustancia
a modo de pegamento.
"Combinando los efectos de la topografía, la química y las propiedades mecánicas, el material se adapta fácilmente a cualquier tejido.
Puede servir para reemplazar las grapas y suturas que se utilizan en
una operación y que requieren el reajuste de los tejidos a cada
puntada, para sustituir a las mallas que se emplean para sujetar las
hernias, para tapar un agujero provocado por una úlcera o como
dispositivo para liberar un medicamento localmente", afirma Jeffrey
Karp.
Funciona en ratas y cerdos
Los apósitos se probaron primero en muestras de tejidos de cerdos,
en los que mostraron su eficacia. Después los experimentaron con ratas
vivas y de nuevo comprobaron su eficacia, aunque también observaron que
los animales experimentaron una respuesta inflamatoria leve al
adhesivo. Sin embargo, los autores consideran que es una reacción menor
que carece de importancia.
Otra de las ventajas de las 'bandas lagartija' es que pueden moldearse según las necesidades de cada paciente y de cada intervención. Los adhesivos se pueden manipular para que tengan la elasticidad adecuada y la adherencia justa para cada aplicación médica.
"Estamos ante un emocionante ejemplo de cómo las nanoestructuras
pueden ser controladas y, al hacerlo, lograr una nueva familia de
adhesivos", declara Robert Langer, otro de los investigadores.
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