El Dr. Alvaro Piazze presenta el libro "APARATO DIGESTIVO - Endoscopía diagnóstica y terapéutica - Radiología - Anatomía patológica", editado por
la Oficina del Libro a fines del año 2005 y prologado por el Prof. Raúl Praderi, Presidente de la
Academia Nacional de Medicina.

Universidad de la República Facultad de Medicina
APARATO DIGESTIVO
Endoscopia diagnóstica y terapéutica
Radiología
Anatomía patológica
ÁLVARO PIAZZE ERNESTO ORMAECHEA ALBERTO CARBÓ
Prefacio
|
Dr. Álvaro Piazze |
| Esta obra es el producto del trabajo multi e
interdisciplinario, de decenas de colaboradores integrantes de diferentes especialidades
relacionadas con el conocimiento de las enfermedades del aparato digestivo. Cada aporte en
forma de módulo temático específico se integró con los otros módulos temáticos
relacionados, de modo de armonizar los contenidos. Se dio participación a especialistas
en formación en la elaboración inicial, supervisados siempre por docentes de mayor
experiencia, que enriquecieron el material con sus aportes, transfiriendo a los lectores
el conocimiento adquirido a lo largo de muchos años de formación y actividad docente. El
texto refiere a todo lo relacionado con la práctica de la endoscopía digestiva , en sus
vertientes diagnóstica y terapéutica, incluyendo aquellas situaciones de apoyo a la
nutrición enteral y a las peculiaridades que representan los pacientes operados del
aparato digestivo A su vez, hemos aprendido del trabajo integrado durante años, con
otras especialidades afines, como la radiología , herramienta diagnóstica fundamental y
en ocasiones terapéutica. Por ello se incluye la información necesaria sobre semiología
radiológica del aparato digestivo. Igualmente el imprescindible e ineludible diagnóstico
anatomopatológico, que permite dilucidar nuestra presunción diagnóstica, acompaña cada
capítulo desde la histomorfología normal hasta las más variadas patologías.
En las tres áreas (endoscopia, radiología y anatomía patológica) los conceptos se
complementan con una selección de imágenes, resultado de la práctica profesional y
docente de los autores y colaboradores, y de los aportes de prestigiosos colegas que
cedieron, en forma generosa y desinteresada, su documentación, y a los que les debemos
nuestro agradecimiento.
Autores extranjeros, expertos en sus temas, aportan su experiencia y conocimiento en
dos áreas de especial interés: la enteroscopia y el intervensionismo biliar percutáneo.
Varios capítulos tienen consideraciones clínicas, epidemiológicas, etiopatogénicas
y directivas terapéuticas, aunque ellas no constituyen el objetivo fundamental del texto.
Se dedica un capítulo específico sobre tratamiento oncológico, redactado por
especialistas y docentes del Servicio de Oncología Clínica del Hospital de Clinicas.
Información de interés medicolegal es supervisada por el Profesor Director del
Departamento de Medicina Legal de la Facultad de Medicina.
El libro busca que ese caudal de información esté al alcance, en cualquier momento,
de muchas generaciones en forma simultánea, y de todas las especialidades que rodean al
paciente gastroenterológico.
A todos ustedes, lectores, está destinado el esfuerzo que representó culminar esta
obra . Debo agradecer a los coautores y colaboradores por el estímulo que ha representado
vuestra adhesión y prestigiosa participación; a los amigos y buenos consejeros que nos
rodean y apoyan, unos presentes, otros ausentes pero siempre bien recordados, y muy
especialmente a mi familia, fuente inagotable de energía, en toda circunstancia, a la que
he sustraído el escaso tiempo libre que el desempeño profesional nos deja. |
Prólogo
|
Dr. Raúl
Carlos Praderi
Profesor Emérito de Clínica Quirúrgica, Facultad de Medicina
Presidente de la Academia Nacional de Medicina del Uruguay |
| Es para mi un honor, prologar este libro del tercer milenio. Es un excelente manual de
endoscopia digestiva, que describe con detalle todas las técnicas de esa especialidad
explicando además cómo diagnosticar la patología quirúrgica del tubo digestivo y cómo
actualmente se pueden realizar tratamientos, que antes eran patrimonio exclusivo de la
cirugía. Constituye una obra de referencia para el consultorio del gastroenterólogo, el
cirujano y el médico general, porque expone las indicaciones y resultados de esos
procedimientos. Paralelamente los autores describen la Endoscopía, Histología y
Radiología normal del tubo digestivo para que el lector refresque con poco esfuerzo ese
conocimiento. Es interesante que yo, cirujano de la segunda mitad del siglo XX, el
período más quirúrgico de la Historia escriba este proemio. Desde la Segunda Guerra
Mundial, hasta las postrimerías del siglo pasado, cuando apareció la fibra óptica, se
desarrollaron simultáneamente, la endoscopia y la radiología intervencionista de las
vías biliares, junto con la cirugía videoasistida. En el capítulo 33 de este libro se
estudian los drenajes biliares percutáneos y su colocación por radiología
intervencionista. Sobre este tema, haré consideraciones históricas y bibliográficas
porque desde que introduje los drenajes transhepáticos en la cirugía oncológica biliar
en 1961, me considero responsable de sus posibles complicaciones sépticas. Para completar
la obra, los autores incluyen en el capítulo 35, una referencia breve, pero muy práctica
a la radio y quimioterapia de los tumores de esófago, estómago, colon, recto y
páncreas.
Al promediar el siglo pasado, los diagnósticos de enfermedades digestivas se hacían
por la clínica, el laboratorio y la radiología, pero el tratamiento de las afecciones
orgánicas era quirúrgico. La cirugía progresó rapidamente con mejores anestesias,
transfusiones, correcto manejo hidroelectrolítico y el advenimiento de los antibióticos.
El lector habrá observado que me gusta analizar la historia como Toynbee, para
comprender las causas y consecuencias de los hechos, pues como dijo Santayana: "
El que no conoce la historia está condenado a que se le repita...". Considero
que la Historia de la Medicina debe ser conocida por quienes la enseñan. Tuve la suerte
de ser testigo de todos los progresos que se sucedieron entre 1950, cuando operé mi
primera apendicitis (siendo practicante) y la última colangitis esclerosante cuando
terminaba el siglo.
La radiología contrastada intraoperatoria de las vías biliares, inventada por Mirizzi
en la Argentina en 1932, permitió documentar su patología y que esa disciplina se
hiciera científica. Los lectores jóvenes deben conocer las dificultades que existían
para diagnosticar las enfermedades hepatobiliares en las décadas de 1960 y 70. Para
topografiar los quistes hidáticos de hígado no calcificados, antes del advenimiento de
la gamagrafía, se hacían estudios contrastados de las vísceras vecinas: colon,
gastroduodeno, vesícula y riñón para obtener imágenes de compresión extrínseca. En
1954 Wangensteen había descripto el "Second look" para buscar pequeñas
recidivas sobre todo de cáncer de colon, método que usamos en cirugía oncológica desde
esa época. Con la aparición de la TAC se dejó de usar , pero aún se aplica en
oncología ginecológica. No teníamos pereza en abrir el abdomen, cuya pared
comparábamos al capot del motor que al levantarlo siempre depara sorpresas. En la década
de 1980 volvimos a realizar laparotomías de urgencias programadas para tratar sepsis
abdominales, dejando el vientre abierto (laparostomías) y las vísceras contenidas. La
ingeniería médica resolvió finalmente los problemas diagnósticos: primero, mediante la
gamagrafía. Luego casi simultáneamente la ecografía y la TAC, mas tarde la resonancia
magnética nuclear, además de la fibra óptica que ya citamos.
No solo fui testigo del advenimiento de esos progresos, sino que tuve la suerte de
conocer personalmente a varios de sus inventores. En 1978, en el Congreso Mundial de
Gastroenterología de Madrid, integré la mesa redonda "Avances en Cirugía
Biliar", junto con Classen que había inventado con Demling la papilotomía
endoscópica, dos años antes. El joven endoscopista alemán, había estudiado en
Erlangen, donde fue profesor Otto Goetze, inventor del drenaje transhepático en 1951.
Classen tuvo la amabilidad de enviarme varias fotos de Goetze, que incluí en mis
trabajos. En ellos reivindiqué su prioridad con esa técnica, que había sido olvidada en
la bibliografía. Personalmente, la reinventé en 1961, aplicándola al cáncer biliar.
Rodney Smith, en Inglaterra, la volvió a utilizar en 1964, desconociendo las
publicaciones en alemán, francés, español y portugués, como hubo de reconocer quince
años después cuando la Reina lo designó Lord Smith of Marlow.
Estas desinformaciones se sucedieron en varias oportunidades a lo largo del siglo
pasado. Es útil destacarlo, porque explica muchos atrasos técnicos que ocurrieron en
USA., relacionados a la cirugía biliar y sus drenajes, tema que es tratado en este libro,
en los capítulos 31 y 33. La colangiografía operatoria de Mirizzi, no fue adoptada en
Estados Unidos hasta muchos años después. Richard Cattell, el famoso cirujano de la
Clínica Lahey, no la utilizó, ni tampoco la técnica de anastomosis hepaticoyeyunal
(French Conection), descripta en Francia por Jacques Hepp en 1956. Recién en 1978 fue
publicada por su discípulo: Bismuth en S.G.O. Entre tanto en Sudamérica: Argentina,
Brasil y Uruguay al igual que en España e Italia se venía aplicando desde hacía 20
años, pues estábamos vinculados a la cirugía francesa. Con los tubos transhepáticos en
Norteamérica ocurrió algo parecido. El excelente libro de Ring y Mc. Lean de radiología
biliar intervencionista, editado en 1981 ignora mis publicaciones en U.S.A que aparecieron
desde 1974. Y desde luego todo los artículos que publiqué en Francia, incluyendo el
capítulo de la Enciclopedia Médico Quirúrgica Francesa editado en 1977. Peor aún fue
lo que ocurrió con la colecistectomía laparoscópica. Cuando los cirujanos franceses:
Mouret, de Lyon; Dubois, de Paris y Perissat de Bourdeaux publicaron sus trabajos en 1987
y 88; los norteamericanos adoptaron enseguida la técnica. Años después, se supo que
esta operación había sido inventada por un ginecólogo e ingeniero alemán: Kurt Semm
que efectuó una apendicectomía en 1983.
La primera colecistectomía celioscópica fue efectuada por Eric Mühe en 1985, en
Tubingen. Cuando Alemania se dividió, las principales revistas quirúrgicas quedaron del
lado oriental y siguieron publicando en su idioma. La técnica de la cirugía
laparoscópica apareció en el Langenbeck Archiv für Chirurgíe y los franceses no la
leyeron. Es interesante señalar que nuestro compatriota, el Dr. Andrés Poch hizo
laparoscopías diagnósticas y terapéuticas menores, durante muchos años en Montevideo,
siguiendo las enseñanzas de Semm. En 1985, invitado por dos grandes cirujanos
norteamericanos: Tom Starzl y Marc Ravitch, escribimos un número del Current Problems of
Surgery estableciendo todas las referencias y prioridades sobre drenajes biliares. Su
editor Ravitch, en el prólogo destacó la falta de información de los autores americanos
sobre lo que se publicaba en francés, alemán y español. Kunio Okuda, con quien nos
encontramos durante años en numerosos cursos y congresos, puso a punto la técnica de
colangiografía transparietohepática, apuntando con la aguja de Chiba a la décima
vértebra, resolviendo el problema del drenaje percutáneo. Utilizó la via intercostal
que Varela Fuentes y Pollero habían perfeccionado en el Uruguay en 1957.
En 1974 Molnar y Stockum concibieron un ingenioso procedimiento de intubación
transhepática transtumoral percutánea tal como nosotros hacíamos con cirugía desde
1961. Rapidamente, Takada, Wiechel, Pereiras, y otros lo perfeccionaron. En nuestro país,
Tiscornia, adoptó precozmente esa técnica y publicó los resultados con nosotros en
E.U.A..Desde entonces, trabajamos en estrecha colaboración combinando técnicas
radiológicas, quirúrgicas y endoscópicas. Bismuth en una conferencia mostró una
fotografía de la clásica estatua del Laoconte, luchando contra las serpientes, ayudado
por sus hijos. Era la imagen del cirujano biliar y sus dos colaboradores, desde entonces
imprescindibles, el endoscopista y el radiólogo intervencionista. En 1980 se realizaba en
Lisboa el 6° Congreso Mundial del Colegio Internacional de Cirugía Digestiva. La mesa
había sido organizada por Lord Rodney Smith, que no concurrió y debí presidirla. Estaba
mal constituida, integrada por 10 cirujanos, pero no había ningún endoscopista ni
radiólogo intervencionista.
Desde entonces en esos congresos siempre se incluyeron dichos especialistas. Cuando se
intuba un cáncer biliar por vía percutánea en un portador de vesícula litiásica, el
tubo calibrador puede obstruir la desembocadura del cístico y provocar una colecistitis
aguda supurada. En algunos casos de intubación transtumoral, el túnel del tubo es
invadido por el carcinoma. Hace varios años, el profesor Ferraina de Buenos Aires me
envió las fotos y tomografías de un paciente al cual un cirujano de la provincia de
Buenos Aires le había colocado un tubo transtumoral seis años antes sin extirpar el
cáncer. Éste invadió el túnel hasta la piel infiltrándola, como confirmó la biopsia.
Oleaga en 1980 y Miller en 1983, comunicaron casos similares.A principios del siglo
pasado, Eugene Opie publicó en Baltimore, un caso de cálculo impactado en la papila con
una pancreatitis aguda y emitió su teoría del canal común biliopancreático en el cual
el cálculo hacía un efecto de llave interrumpiendo el pasaje de bilis al duodeno, al
provocar la promiscuidad entre ambos conductos y la activación del tripsinógeno
pancreático.
Esta inteligente teoría estadísticamente no fue confirmada pues aparecía el cálculo
solo en el 1 o 2% de los casos. Durante 70 años no se adelantó nada, hasta que en
Rosario, Argentina, Juan Acosta y Carlos Ledesma, tamizando las materias fecales en
pacientes con pancreatitis aguda, encontraron cálculos en el intestino, probando que la
pancreatitis se producía durante su migración. Desde entonces en Rosario a instancias de
Tejerina Fotheringam se operaban estos casos en agudo para extraer el cálculo por
papilotomía quirúrgica. Pero ya M. Classen y L. Demling habían inventado la
papilotomía endoscópica en 1974.
Safrany empezó a realizarla en las pancreatitis agudas en 1989 diagnosticando
previamente la litiasis por ecografía. Esta técnica se difundió obteniendo buenos
resultados cuando se efectuaba durante los primeros días de la impactación. La
complicación más común de las colangiografías retrógradas era la colangitis, cuando
el contraste infectado contaminaba el árbol biliar por encima de una estenosis
neoplásica o de una simple colangitis esclerosante. Por esta razón fallecieron muchos
pacientes al principio. Un día me enviaron por avión, de un país vecino, a un joven de
16 años, ictérico,al que le habían realizado 3 dias antes , una colangiografía
retrograda. Ya estaba urémico. Lo operé inmediatamente en el Hospital Británico.
Tenía un cáncer difuso de colédoco y al abrir la vía biliar salió pus verde y
pastoso, exactamente igual a la pasta dentífrica con clorofila que se usaba en esa
época. No pude hacer nada más que poner un tubo de Kehr , falleciendo el paciente en
pocos días. La solución además de hacer antibióticos, fué dejar sondas calibradoras
nasobiliares u otros tipos de drenajes por via endoscópica en esas estenosis. Como
señalamos desde entonces, la papilotomía quirúrgica o endoscópica viola la virginidad
bacteriológica del árbol biliar, igual que los tubos transpapilares. Con la intubación
transtumoral transhepática transpapilar, sucedió exactamente lo mismo. Al principio los
dejábamos abiertos al pie de la cama, pero observamos con el Dr. Tiscornia que las bolsas
colectoras se llenaban de bilis sucia y aire. Los drenajes en realidad, sifonaban el
contenido duodenal séptico, haciéndolo pasar a través del hígado. Antiguamente, cuando
un enfermo drenado hacía fiebre le abríamos el tubo de Kehr, pero con estos nuevos
drenajes nos dimos cuenta que agravábamos la infección por la razón expuesta.
En el 6º Meeting del I.B.A en Houston (1984), un colega de Estados Unidos mostró una
serie de pacientes intubados con tubos transhepáticos, algunos de los cuales habían
desarrollado colangitis graves (sobre todo aquellos en que los tubos pasaban la papila).
Le llamé la atención sobre este riesgo y lo increpé que eran cosas muy diferentes un
tubo transpapilar que otro suprapapilar y no se debían computar juntas las estadísticas.
Todo quedó así hasta que en el 7º Congreso en Roma (1985), se me apersonó un colega
mayor y me dijo: “Usted estuvo muy bien cuando criticó aquel trabajo de colangitis
en el Congreso anterior”. Le agradecí sus conceptos y lo saludé con alegría. Era
Adson, distinguido cirujano de la Clínica Mayo con gran experiencia en cáncer biliar.
También ocurre con las prótesis allí ubicadas para calibrar cánceres no resecables
quirúrgicamente, drenando la bilis hacia el duodeno. Antes de colocar esos stents hay que
estar seguro de que las estenosis son realmente neoplásicas. Un paciente con una
estrictura del colédoco, al que se le había colocado una prótesis transpapilar por via
endoscópica, me consultó por una colangitis aguda. Lo operé, resequé el colédoco e
hice una biopsia extemporánea de la estenosis, que resultó ser una colangitis
esclerosante, por lo que no fue necesario asociar la resección del páncreas. Practicamos
una hepaticoyeyunostomía en asa diverticular como siempre hacemos, curando su colangitis.
Los primeros casos uruguayos de colangitis esclerosante, fueron dos enfermos cuyas
historias publicamos en 1973, utilizando tubos transhepáticos por primera vez en esa
enfermedad, frecuente en los Estados Unidos y rara en nuestro país. En un caso de
estenosis de la convergencia que simulaba un tumor de Klatskin, el doctor Pizarrosa
diagnosticó una colangitis esclerosante.
En realidad el tratamiento de ambas afecciones es el mismo: resección e intubación
transhepática como también lo hace John Cameron en Baltimore desde que introdujimos esa
técnica.No debemos olvidar que los primeros grandes maestros de la endoscopia fueron los
urólogos (por la sencilla razón anatómica que tenían acceso a la uretra) igual que los
otorrinolaringólogos, los proctólogos y los ginecólogos. Los urólogos y ginecólogos,
inventaron sondas: Nelaton, Petzer, Foley, e instrumentos: Benique, histerómetro, y
cureta, que usamos los cirujanos generales cuando pudimos acceder al hígado y las vías
biliares. Recordemos también que grandes inventos del siglo pasado fueron sencillos, como
el tubo de Kehr y los catéteres de Seldinger y Fogarty , siempre creados por hombres
jóvenes. Otros instrumentos complejos de endoscopía como el Litotrictor, inventado por
Civiale en 1826 y el Gastroscopio rígido por Mikulicz y Leiter en 1881, tienen mas de 100
años.La patología del colon planteó grandes problemas a los cirujanos durante siglos,
igual que las afecciones del árbol biliar, por la sencilla razón que son tubos situados
en la cavidad peritoneal. La antisepsia permitió su manipulación, pues el fantasma de la
supuración impedía hacerlo. Las cirugía colónica y biliar se desarrollaron con
seguridad y menos riesgo hace menos de un siglo.
El que esto escribe, recuerda la época en que junto con nuestro maestro Chifflett,
luchamos para imponer la cirugía colónica reglada. En la década de 1960, muchos
cirujanos operaban la cirugía de colon en tres tiempos, y las heridas en dos. Pero hay
muchas enseñanzas que no deben olvidar, en el presente, los especialistas en técnicas
invasivas de diagnóstico. La historia y el examen clínico mantienen su vigencia. El
tacto rectal sigue siendo una maniobra imprescindible, que permite diagnosticar muchas
patologías. El médico además de especialista, debe de continuar siendo clínico. Y
antes de hacerse cargo de un paciente es su obligación leer detenidamente la historia
clínica. A una paciente internada por dolores abdominales, se le pidió una
rectosigmoidoscopía que la nurse coordinó para tres días después en un consultorio. En
el interín la enferma hizo un dolor precordial, y el cardiólogo diagnosticó un infarto
de miocardio. Al día siguiente de acuerdo a las instrucciones consignadas en la historia,
otro turno de enfermería, la envió en ambulancia al consultorio. Allí al insuflar el
colon hizo un paro cardíaco y falleció. Como bien dijo Churchill: “Detrás de un
gran desastre, hay una suma de muchos pequeños errores”.
A continuación los enumero: 1- El médico tratante no suspendió el examen ni el
traslado. 2- El cardiólogo no consignó claramente el diagnóstico ominoso y las
contraindicaciones. 3- El endoscopista no leyó la historia ni interrogó al paciente. 4-
Las enfermeras no comprendieron su gravedad. 5- No se informó a los familiares, a los que
no se les explicó el riesgo ni el pronóstico del infarto.
Como se verá, los errores enseñan mucho. Y agrego otro ejemplo. Operé a la esposa de
un colega con un pequeño neoplasma de recto, haciendo un descenso bajo. Dos días
después de la intervención y recuperándose, una comedida enfermera le colocó por su
cuenta una sonda rectal, que rompió la delicada sutura, obligándome a reoperarla y
hacerle una colostomía ilíaca con el cabo superior. El ano, con tres centímetros,
quedó abierto sin suturar el muñón a través del cual se drenó el espacio presacro.
Seis meses después un endoscopista, sin leer la historia (aunque tenía una colostomia
terminal), le introdujo por el ano un fibroscopio, insuflando aire. Luego del exámen, por
estar la enferma distendida y dolorida le hicieron una TAC, que fue informada como
probable cuerpo extraño pélvico, tal vez una compresa, por su aspecto reticular. La
reoperé, encontrando aire y un escaso exudado que lavé y drené. Nuevamente se cumplió
la regla de Churchill. De todos los errores, el peor fue el del endoscopista, pues con el
ano conservado y una colostomia terminal, la única operación que podía tener era un
Hartmann.Un dia de invierno, hace ya 30 años, había traído conmigo una separata
publicada en Surgery por un cirujano sudafricano: John Terblanche. Me acosté a leer el
artículo, que describía la técnica de intubación transhepática tal como yo hacía y
había publicado varios años antes. Busqué uno de mis apartados, y se lo envié con esta
dedicatoria: “es necesario leer toda la literatura”.... y terminaba dándole mi
dirección y agregando al final: “your own latitude”. Años después lo conocí
personalmente y nos encontramos en diversos eventos científicos.
Terblanche inventó el tratamiento de las várices esofágicas con inyecciones
esclerosantes que es el actualmente empleado por los endoscopistas.Cuando estábamos con
el Profesor Chifflet en el Hospital de Clínicas, mi hermano Luis Alberto, que hacía
cirugía esofágica operaba de urgencia las perforaciones esofágicas realizadas temprano
en la mañana por el endoscopista que empleaba un endoscopio rígido. Las perforaciones
las producía en el “BAB EL MANDEB” (en árabe, significa “el paso de las
lágrimas”, referido al estrecho de Aden en la entrada sur del Mar Rojo) de Chevalier
Jackson, a la altura del haz cricotiroideo del constrictor inferior. Tal como los autores
señalan en el libro, el cáncer epidermoide de esófago es una enfermedad de gente
modesta, fumadores, alcoholistas y tomadores de mate, a tal punto que mi hermano Luis, un
dia se dio cuenta que nunca había operado de esófago a un cliente privado!Este opus
será libro de cabecera del especialista, así como fue el de Mondor para los cirujanos de
guardia y el manual Merck para los médicos rurales y de a bordo. |
Autores
Piazze, Álvaro CirujanoResidente de Clínica Quirúrgica “1”
Hospital Pasteur. Montevideo (1989-1992)Asistente de Clínica Quirúrgica “F”
Hospital de Clínicas. Montevideo (1993-1996)GastroenterólogoAsistente de Clínica de
Gastroenterología. Hospital de Clínicas (1997-2000)Prof. Adj. de Clínica de
Gastroenterología. Hospital de Clínicas(2000-2004)Endoscopista Perfeccionamiento en
endoscopia digestiva, cirugía endoscópica e intervensionismo biliar percutáneo en
Chile, Francia, Alemania, Suecia (1990-1991), Argentina (1995-1996) Presidente de la
Sociedad Uruguaya de Endoscopia Digestiva (2002-2004) Presidente del II Congreso Uruguayo
de Endoscopia Digestiva (2004)
Ormaechea, Ernesto Residente de Anatomía Patológica entre 1989 y 1992 en el Laboratorio
de Anatomía Patológica del Hospital Maciel. Asistente de Anatomía Patológica entre
1994 y 2000 en el Laboratorio de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina del
Hospital Pasteur. Becario JICA en Japón en 1995 del Curso Patología del Cáncer
Gastrointestinal.
Carbó, AlbertoAssociate Professor of Radiology. Louisiana State University.
EEUUEx–alumno de la JICA; National Cancer Center, Tokio, Japón (1978-1980) Ex-Prof.
Agdo. de Radiología. Hospital de Clínicas. Montevideo, Uruguay
Colaboradores
Berro, Guido Prof. Director del Dpto. de Medicina Legal. Facultad de
Medicina. Uruguay. Burgues, Bettina Gastroenteróloga Caputi, María Gastroenteróloga.
Contreras, Luis Prof. Asist. Depto. de Anatomía Patológica. Hospital Clínico.
Universidad de Chile. Santiago de Chile. Chile. de la Peña, Soledad Asist. de la Cátedra
y Dpto. de Anatomía Patológica. Facultad de Medicina. Uruguay. Di Matteo, Carina Asist.
de la Cátedra y Dpto. de Anatomía Patológica. Facultad de Medicina. Uruguay. Echenique,
Mario Prof. Adj. de la Cátedra y Dpto. de Anatomía Patológica. Facultad de Medicina.
Uruguay. Médico Colaborador del Dpto. de Medicina Legal. Facultad de Medicina. Uruguay.
Estapé, Gonzalo Prof. Clínica Quirúrgica 1, Ex- Prof. de Anatomía. Endoscopista,
Facultad de Medicina, Uruguay. Fernández, María Teresa Técnico de Enfermería. Hospital
de Clínicas. Facultad de Medicina. Uruguay. Fonseca, Álvaro Asist. de la Clínica de
Nutrición y Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Hospital de Clínicas. Facultad de
Medicina, Uruguay. Gaibisso, Rosana Ex-Asist. de la Clínica de Nutrición y Digestivo
«Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina,
Uruguay. Gamba, María Alejandra Técnico de Enfermería. Hospital de Clínicas. Facultad
de Medicina, Uruguay. Gervaz, Elena Prof. Adj. de la Cátedra y Dpto. de Anatomía
Patológica. Facultad de Medicina. Uruguay. González, Mariana Gastroenteróloga. Ex -
Asist. del Departamento de Parasitología y Micología . Instituto de Higiene. Facultad de
Medicina.Uruguay Gutiérrez, Marianella Ex- Asist. de la Clínica de Nutrición y
Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina,
Uruguay. Igorra, María Elena Asist. de la Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr.
Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay.
Kohen, Susana Ex-Asist. de la Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr. Elbio
Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay. Maiza,
Eduardo Prof. Asist. Facultad de Medicina Depto. de Gastroenterología. Endoscopista,
Hospital Clínico Universidad de Chile. Santiago de Chile, Chile. Mariño, Ana Prof. Agda.
de la Cátedra y Dpto. de Anatomía Patológica. Cirujano, Facultad de Medicina, Uruguay.
Martignone, Graciella Técnico de Enfermería. Hospital de Clínicas. Facultad de
Medicina, Uruguay. Maucione, Andrea Ex-Asist. de la Clínica de Nutrición y Digestivo
«Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina,
Uruguay. Méndez, Claudia Gastroenterólogo. Nogueira, Daniel Gastroenterólogo. Olano,
Carolina Ex-Asist. de la Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos».
Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay. Ono, Akiko
Gastroenterólogo. Endoscopista. Pagani, Leticia Postgrado de Gastroenterología. Perazza,
Gustavo Postgrado de Gastroenterología. Pérez, Jorge Ex-Asist. de Clínica de Nutrición
y Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de
Medicina, Uruguay. Pose, Ana Ex- Asist. de Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr.
Elbio Zeballos». Endoscopista. Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay.
Quarnetti, Aldo Prof. Adj. Servicio de Oncología Radioterápica. Hospital de Clínicas.
Facultad de Medicina, Uruguay. Raggio, Adriana Ex-Asist. de Clínica de Nutrición y
Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista. Hospital de Clínicas. Facultad de
Medicina, Uruguay. Ramírez, Margarita Ex-Asistente de Clínica de Nutrición y Digestivo.
Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay. Reissenweber, Nelson
Prof. Agdo. de la Cátedra y Dpto. de Anatomía Patológica. Facultad de Medicina,
Uruguay. (t) Rocca, Alejandra Postgrado de Gastroenterología. Rodriguez, Robinson Prof.
Adj. Servicio de Oncología Médica, Hospital de Clinicas. Facultad de Medicina, Uruguay.
Rojas, Eduardo Gastroenterólogo, Endoscopista. Colombia.Roldan, Gloria Residente Servicio
de Oncología Médica. Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay. Rondan,
Mariella Prof. Agda. de la Cátedra y Dpto. de Anatomía Patológica. Gastroenterólogo,
Facultad de Medicina, Uruguay. Ruocco, Alvaro Gastroenterólogo, Endoscopista. Santi, Cono
Ex-Asist. del Depto de Radiología del Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina,
Uruguay. Stefanoli, Claudia Ex- Asist. de Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr.
Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay.
Suárez, Francisco Cirujano. Ecografista. Jefe de Sección Cirugía Percutánea Hospital
de Clinicas "José de San Martin", Buenos Aires, Argentina. Trucco, Elena Prof.
Adj. Clínica de Nutrición y Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista,
Hospital de Clínicas. Facultad de Medicina, Uruguay. Jefe del Servicio de Endoscopia
Digestiva del Hospital Maciel. Vázquez, Sergio Ex-Asist. Clínica de Nutrición y
Digestivo «Prof. Dr. Elbio Zeballos». Endoscopista, Hospital de Clínicas. Facultad de
Medicina, Uruguay.
Agradecimientos
Dr. Horacio Gutiérrea Galiana
Anexo 6: figuras 9, 10 y 11. Anexo 9: figuras 20, 21. Anexo 10: figura 9. Anexo 11: figura
10, 19. Anexo 12: figuras 3, 4. Anexo 22: figura 7. Anexo 23: figuras 1, 2, 3, 4, 11, 12,
13, 19, 32. Anexo 24: figura 11. Anexo 26: figura 9. Anexo 28: figuras 20, 21, 30, 31, 32,
33. Anexo 29: figura 18. Anexo 31: figuras 13, 40, 41, 42.
Dr. Eduardo Gutiérrea Galiana
Anexo 9: figura 6. Anexo 16: figura 14. Anexo 17: figura 9. Anexo 22: figuras 6, 21, 22.
Anexo 29: figuras 7, 11, 12.
Dra. Akiko Ono (fotos procedentes del National Cancer Center Hospital. Tokio, Japón)
Anexo 15: figuras 15a y 15b, 16a y 16b. Anexo 16: figuras 6a, 6b, 9a, 9b, 10, 12a, 12b,
16, 22a, 22b, 27, 28, 29, 30.
Dr. Artigas Escudero
Anexo 10: figuras 5, 7. Anexo 11: figura 23.
Dr. Justino Zeballos y Dr. Marcelo Viola
Anexo 18: figuras 8, 10, 11.
Sumario
- Diseño y funcionamiento de una Unidad de Endoscopia Digestiva
- Aspectos medicolegales de la práctica clínica y endoscópica
- Indicaciones y contraindicaciones de la endoscopia
- Preparación, premedicación y complicaciones de la FGC y FCC
- Endoscopia, radiología e histología normales del tubo digestivo
- Cromoendoscopia
- Trastornos motores del esófago
- Divertículos, anillos y membranas esofágicos
- Esofagitis por reflujo gastroesofágico
- Esofagitis infecciosas, por cáusticos, rádica, por fármacos y sonda nasogástrica
- Tumores de esófago
- Várices esofagogástricas y gastropatía de la hipertensión portal
- Gastritis
- Enfermedad ulcerosa gastroduodenal
- Lesiones elevadas gástricas
- Cáncer de estómago
- Hemorragia digestiva alta no varicosa
- Enteroscopia
- Enfermedad celíaca
- Aportes de la endoscopia a la nutrición enteral
- Endoscopia digestiva en pacientes operados del tracto digestivo superior.
- Enfermedad inflamatoria intestinal
- Colitis isquémica, infecciosa, seudomembranosa, por AINEs y otras
- Pólipos de colon
- Cáncer de colon
- Hemorragia digestiva baja
- Endoscopia digestiva en pacientes con cirugía rectocolónica
- Tratamiento endoscópico de las estenosis digestivas
- Patología anal benigna y maligna
- Anatomía de las vías biliares
- Enfermedades de las vías biliares y páncreas. Diagnóstico y tratamiento endoscópico.
- Seudoquiste de páncreas
- Tratamiento percutáneo de las enfermedades biliopancreáticas
- Cuerpos extraños en el tubo digestivo
- Radioterapia y quimioterapia en los tumores digestivos
|