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Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones
Oncológicas (CNIO), de Madrid, ha validado una herramienta para
rastrear y localizar las células madre del cuerpo. Se trata de algo
similar a Google maps, una técnica que permite a los investigadores
realizar atlas del organismo y mostrar con diferente rango de color las
células más primarias y las que están más diferenciadas en cada tejido. El Grupo de Telómeros y Telomerasa que dirige María A. Blasco en el
CNIO ha comprobado en un estudio, cuyos resultados publica la revista 'Genes & Development',
que con la microscopía confocal se pueden encontrar los lugares donde
residen las células madre en el cuerpo humano. Se trata de una técnica que permite medir los telómeros de las células, es decir, los extremos de los cromosomas.
Estas regiones del ADN son esenciales para mantener la capacidad
regenerativa de los tejidos y garantizar el buen estado de forma del
organismo.
El tamaño de esos telómeros viene determinado por la acción de la
enzima denominada telomerasa. Esta proteína se produce en las células
germinales y en las células madre de algunos tejidos, pero sus niveles
de actividad están reducidos en las células adultas o diferenciadas.
"A partir de las células madre se derivan el resto de las células y órganos. Éstas se dividen muy poco, son más primitivas, y por eso presentan unos telómeros más largos",
explica a elmundo.es María Blasco. Con la técnica desarrollada, el
grupo de esta investigadora ha medido la longitud de estos fragmentos
de ADN en diferentes tejidos de ratones: piel, córnea, intestino
delgado, cerebro, etc. Y han elaborado atlas histológicos de cada uno
de ellos.
El resultado final, que se obtiene después de uno o dos días de la biopsia, es un mapa en el que se visualizan los telómeros de cada célula en su localización natural en el cuerpo.
Dentro de un mismo tejido hay un gradiente de longitud y este sistema
lo muestra también con un gradiente de colores. "En el caso de la
imagen, que se trata del telomapa de la piel del ratón, el rojo
corresponde a los telómeros más largos, los de las células madre, y el
verde a los más cortos, que son los que se encuentran en las células
más diferenciadas, las epidérmicas, esas que se nos caen diariamente",
afirma Blasco.
Aunque este trabajo que ahora publican se ha realizado con muestras
de ratones, esta investigadora explica que ya lo han probado en tejidos
humanos y su resultado es el mismo. "Primero buscábamos validar la
herramienta en aquellas zonas donde sabíamos que había células madre
[como la piel o el cerebro]. Ahora tratamos de encontrar nichos nuevos de estas células", señala.
En busca de las células madre del cáncer
Aunque están siendo consideradas una de las grandes promesas de la
investigación en la búsqueda de nuevas terapias para numerosas
enfermedades, de las células madre se sabe muy poco. "Tienen muy pocas
propiedades universales que sirvan para identificarlas. De hecho, hasta
ahora sólo se conocía que se dividen muy lentamente. La de ahora, [que
presentan unos telómeros más largos que otras células] es la segunda",
apunta María Blasco.
Los telomapas ayudarán a estudiar cómo se comportan las
células madre adultas ante ciertas sustancias, como por ejemplo los
fármacos quimioterápicos. De hecho, existe una teoría
que sostiene que existen células madre en cada cáncer que son capaces
de iniciar o reproducir el tumor. Esta suposición podría explicar por
qué algunos pacientes, a pesar de recibir tratamiento, vuelven a recaer.
El grupo del CNIO pretende ahora conocer si en los tumores los
telómeros son también heterogéneos (de diferente longitud), como en las
células sanas, y si pueden identificar las células madre del cáncer.
De funcionar, este sistema superaría al que se utilza en algunos
tumores y que se trata de buscar marcadores, presentes en la superficie
de la célula tumoral, y que han servido para identificar las células
madre de los tumores. Sin embargo, estas marcas varían de un cáncer a
otro y la longitud de los telómeros es universal en las células sanas y
podría serlo también en las carcinógenas.
Además, la herramienta desarrollada será útil en los estudios de
medicina regenerativa que se basan en el empleo de las células
progenitoras.
Por último, estos científicos han demostrado en su trabajo en
ratones que los telómeros de las células madre se acortan con la edad,
lo que apoya la teoría de envejecimiento basada en la pérdida de
funcionalidad de las células madre con la edad.
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