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Una investigación europea analiza la manera de prevenir la enfermedad celíaca, que afecta a más de dos millones de europeos.
Expertos de nueve países europeos aúnan esfuerzos para intentar
averiguar la manera de frenar el desarrollo de la enfermedad celíaca
mediante la inmunización oral en bebés. Esta enfermedad crónica,
causada por la hipersensibildad a algunas de las proteínas más
frecuentes en la dieta europea, como el gluten, es la intolerancia
alimentaria más frecuente en la Unión Europea. Y aunque todavía se
desconocen los genes que intervienen en su aparición, si un progenitor
es intolerante, la posibilidad de que los descendientes también la
sufran gira entorno al 10% y al 50%.
Con la hipótesis de que administrando mínimas cantidades de un
alimento el organismo es capaz de aprender a no responder ante esta
sustancia, surge el proyecto europeo 'Prevent Celiac Disease'
(PreventCD). Este proceso de desensibilización se basa en un estudio
sueco del 2006, publicado en 'Archives of Children', que señalaba que
introducir gluten durante la lactancia reduciría el riesgo de sufrir
celiaquía en un 50%. Asimismo, otro estudio publicado en ' Journal of
the American Medical Association', JAMA, ya apuntaba que el mejor
momento para introducir la proteína es entre los cuatro y seis meses.
Sin embargo, todavía no existen evidencias científicas en niños de
familias celíacas.
PreventCD
Por este motivo, PreventCD, proyecto europeo multicéntrico iniciado
en 2007, pretende analizar la influencia de la historia dietética sobre
la prevención de la enfermedad celíaca,
induciendo la tolerancia al gluten en niños con predisposición genética
a la patología. Estudios recientes señalan que la introducción de
pequeñas cantidades de gluten a partir de los cuatro meses de edad a
lactantes susceptibles de desarrollar la enfermedad, cuando algunos de
los progenitores o hermano estén diagnosticados, podría prevenir la
aparición de enfermedad celíaca.
Introducir el gluten de manera controlada en la dieta del bebé durante la lactancia permitiría prevenir la celiaquía
El proyecto se divide en dos estudios, uno poblacional que se
realizará en Suecia, y otro familiar. En Suecia conocen sobradamente la
enfermedad celíaca. Entre 1985 y 1987 sufrieron una 'epidemia', con una
incidencia cuatro veces mayor, debido a que los fabricantes de
alimentos infantiles introdujeron cantidades excesivas de esta proteína
en los preparados. No obstante, los exhaustivos controles y registros
clínicos suecos sirvieron para determinar las cantidades nocivas
relacionadas con la edad de los niños.
Para el estudio familiar, que se prevé que participen cerca de
1.000 niños, se realizará un seguimiento de los que sean susceptibles y
de sus madres durante los tres primeros años de vida. Si los resultados
del estudio son los esperados, los especialistas elaborarán guías de
prevención primaria de la enfermedad, de la que se desconoce su alcance
real. Los datos de algunos países europeos estiman que las cifras
oscilan del 0,03% al 1% en niños. Por este motivo, la UE ha dotado el
proyecto con una partida de más de tres millones de euros.
Lactancia materna
Los expertos señalan que introducir el gluten en la dieta del bebé
coincidiendo con la lactancia materna permite 'enseñar' al sistema
inmune para que más adelante no desarrolle la enfermedad, con un
funcionamiento parecido al de las vacunas. El estudio español contará
con la participación de 260 bebés de riesgo a través de los hospitales
La Fe de Valencia, La Paz de Madrid y el Hospital Universitario Sant
Joan de Reus. Mediante pruebas genéticas se determinará la existencia
de DG2 o el DQ8, presentes en el 95% de los celiacos.
Otros de los objetivos del proyecto son analizar la asociación de
edad de introducción de la proteína en cuestión y las cantidades
involucradas, y el tiempo de lactancia. Las evidencias científicas
destacan que la duración de la lactancia materna se relaciona con un
menor riesgo de desarrollar la enfermedad debido a la carga de
linfocitos maternos que proporcionarían un efecto protector en el niño.
ETIQUETA SIN GLUTEN
Pan, pasteles, galletas, pastas, leches o bebidas fermentadas a
partir de cereales como la cerveza son algunos de los alimentos que
contienen gluten. Otros, como algunos embutidos, caramelos, conservas
de carnes o sucedáneos de chocolate pueden contener gluten. Palabras
como 'harina', 'cereales', 'fécula', 'sémola', 'proteína vegetal',
'levadura' o 'malta' deberían aparecer en el etiquetado de los
productos alimenticios. Sin embargo, el consumidor vulnerable al gluten
no siempre recibe la información más adecuada. Precisamente, una de las
principales dificultades a las que debe hacer frente una persona
celiaca es identificar cuáles son los alimentos que no llevan gluten.
Poder contar con esta información facilitaría, por ejemplo,
establecer una cantidad mínima segura de la sustancia. Hay que tener en
cuenta, sin embargo, que pueden existir riesgos asociados, con algunos
cereales libres de gluten, por cuestiones de contaminación cruzada
entre cultivos. Según la Organización de Celíacos de Madrid, una
ingesta de 50-100 mg de gluten al día podría ser ya tóxica para las
personas vulnerables a esta sustancia, y establece un límite máximo
entorno a 20-30 ppm de gluten al día.
Cuanto más transparente y completa sea esta información en el
etiquetado, mayor será también la protección que se ofrece a las
personas con intolerancia al gluten. En ello trabajan desde hace años
administraciones y empresas del sector de la alimentación. En este
sentido, está previsto que el Ministerio de Sanidad y Consumo español
apruebe, en un plazo breve de tiempo, una nueva norma que obligue a que
las etiquetas de todos los alimentos que se vendan en España adviertan
si superan el límite máximo de gluten. El alimento que lo haga, deberá
llevarlo especificado en su etiqueta.
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