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Un estudio sugiere que las mutaciones en los genes supresores de tumor pueden indicar la afectación de ganglios linfáticos.
Una investigación reciente halla que células presumiblemente
"inocentes" en el área alrededor de los tumores cancerosos en la mama
no siempre son inocentes y pueden predecir si el cáncer se propagará o
no a los ganglios linfáticos. El hallazgo de alteraciones en el
gen supresor de tumores p53 en el estroma, la región que rodea los
tumores, tiene implicaciones futuras, aseguraron los investigadores. "El
estroma parece inocente bajo el microscopio, pero hay una semilla
maligna que germina en terreno inocuo", señaló la autora principal del
estudio, la Dra. Charis Eng, directora del Instituto de medicina
genómica de la Clínica Cleveland en Ohio. "Éste podría ser un nuevo tipo de biomarcador de [cáncer], el p53 en el estroma", agregó. Además,
los hallazgos podrían algún día eliminar la necesidad de extraer y
diseccionar los ganglios linfáticos que, tal como apunta Eng, es una
"molestia" para las pacientes. Aún más adelante, el estroma podría suponer un nuevo objetivo para las terapias de medicamentos. "Es
un estudio significativo", afirmó Steve A. Maxwell, profesor asociado
de medicina molecular y celular del Colegio de medicina del Centro de
ciencias de la salud A&M de Texas en College Station. "Los
tratamientos que se dirigen al p53 en el estroma podrían conducir a la
supresión de la propagación del cáncer o a la prevención de la
recurrencia. No lo veo como una cura, pero podría contener la
propagación futura". Se necesitan llevar a cabo más
investigaciones antes de que cualquiera de estos escenarios sean una
realidad, señalaron los investigadores. Los hallazgos aparecen en la edición del 20 de diciembre del New England Journal of Medicine. La "comunicación" entre un tumor y el estroma es cada vez más sujeto de investigación. A
igual que el p53, un oncogén bastante estudiado. El p53 tiene que ver
con la reparación del daño al ADN y otras funciones que evitan que las
células se vuelvan malignas. Este gen se encuentra mutado en entre el
20 y el 50 por ciento de los cánceres de mama. En 1999, el grupo
de Eng estudió células estromales aparentemente inocuas y halló que
tenían mutaciones relacionadas con el cáncer en el gen p53. Para
este estudio, el grupo analizó si las alteraciones genéticas en el
estroma tenían algún impacto en los resultados clínicos y si podían
predecir la propagación del cáncer. Con este fin, analizaron
muestras de tejido de 218 pacientes de cáncer de mama: 43 con cáncer de
mama hereditario y 175 con cáncer de mama esporádico. Se utilizó
una técnica conocida como captura por microdisección láser para tomar
muestras de células de cáncer de mama y células estromales circundantes. Las
mutaciones del p53 en el estroma pero no en el cáncer aumentaron las
probabilidades de que el cáncer se extendiera a los ganglios
linfáticos, indicando un peor resultado para esas pacientes. Pero
incluso cuando la alteración del p53 no estaba presente, los cambios en
otros cinco marcadores llevaron al mismo resultado. En otras
palabras, los cambios en el microambiente que rodea al tumor pueden
impactar en cómo el cáncer se propaga, sugiere la investigación. Un
segundo estudio que aparece en la misma edición de la revista halló que
las mutaciones en el mismo gen p53 estaban asociadas con una menor
supervivencia tras la cirugía en pacientes con carcinoma de células
escamosas de cabeza y cuello. Este tipo de cáncer es uno de los
más comunes en el mundo. En el 2007 se espera el diagnóstico de más de
45,000 casos nuevos en los Estados Unidos. Las mutaciones del
p53 en general y una mutación específica del p53 estaban asociadas con
una menor supervivencia, reportó un equipo dirigido por el Dr. Wayne
Koch, de la Universidad de Johns Hopkins en Baltimore. Más información Más información sobre el gen p53 en la U.S. National Library of Medicine.
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