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Las complicaciones cardiacas en sujetos sometidos a cirugía general programada no superan el 1 por ciento en pacientes menores de 50 años, edad a la que aumenta el riesgo. El estado general del paciente y las enfermedades de base hacen que aumenten las posibilidades de que se desarrollen dichas alteraciones. Según Puig, el trabajo ha surgido al observar que no había información sobre las complicaciones cardiovasculares en pacientes sometidos a cirugía. De hecho, "lo motivó un editorial publicado en British Medical Journal, donde se reclamaba contar con esta información para poder aplicar las medidas correctoras necesarias".
El riesgo de complicaciones cardiacas en cirugía mayor programada es del 1 por ciento en sujetos menores de 50 años. "A partir de esa edad y cada diez años, el riesgo se duplica", ha explicado a Diario Médico Joan Puig, del Centro de Salud Pública de Castellón, que ha llevado a cabo un estudio, junto con Soledad Márquez, de la Escuela Andaluza de Salud Pública, y Miguel Vila, del Hospital General de Castellón, que se publica en la Revista Española de Cardiología.
Según Puig, el trabajo ha surgido al observar que no había información sobre las complicaciones cardiovasculares en pacientes sometidos a cirugía. De hecho, "lo motivó un editorial publicado en British Medical Journal en 1995, donde se reclamaba contar con esta información para poder aplicar las medidas correctoras necesarias". El estudio se ha llevado a cabo durante dos años, que fue cuando se realizó la captación de los 1.596 pacientes. Después de aplicar los criterios de exclusión, se siguió a 1.456 pacientes durante 90 días. "Los pacientes fueron consecutivos. Seleccionamos a todos los sujetos sometidos a cirugía mayor programada, sin incluir los datos de los sometidos a cirugía urgente, lo que sería muy interesante". Nuestros datos sólo son extrapolables a pacientes programados y normales; es decir, población general que no tiene ninguna selección de riesgo. La cirugía era cirugía general, ortopédica, urológica y vascular periférica. En ningún caso era de alto riesgo, como la torácica o la de grandes vasos. Puig ha destacado que no se observó ninguna complicación en menores de 50, pero a partir de esa edad, cada diez años se duplicaba, aunque el riesgo de base es bajo: del 1 por ciento. Entre las complicaciones mayores destacan la muerte por causas cardiacas, el infarto agudo de miocardio, la enfermedad coronaria aguda, la insuficiencia cardiaca congestiva o el edema pulmonar. Si el paciente presentaba más de una complicación, la más importante era la que se reflejaba. Puig ha comentado que lo que realmente interesa saber es el riesgo que tienen los pacientes y qué se puede esperar de los elementos que se emplean para detectar ese riesgo. También hay factores y combinaciones de riesgo que merecen una especial atención. Así, un paciente mayor sometido a una intervención visceral, diabético e hipertenso, necesita unos cuidados más específicos y un mayor seguimiento en el postoperatorio. Puig ha puntualizado que no quiere decir que esto no se cumpla, "pero nuestro trabajo está aportando señales que el clínico puede tener en cuenta". El citado estudio muestra una línea de investigación futura que se centra en la valoración y validación de índices más sofisticados de predicción del riesgo postperatorio. Existen varios índices de predicción del riesgo de complicaciones cardiacas postoperatorias que sería interesante ver cómo evolucionan en la población española. |