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A veces los estudios científicos van por detrás de la sabiduría popular. Este es el caso de un trabajo que publica la revista 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine'
y en el que se demuestra que la miel es un remedio eficaz contra la
tos. Según esta investigación, este alimento es incluso mejor que el
dextrometorfano, un medicamento que contienen muchos jarabes para
eliminar este molesto síntoma, típico de los constipados.
A partir de ahora, abuelas y madres tendrán otra razón para dar un
vaso de leche con miel a los más pequeños de la casa cuando la tos no
les deja dormir. Este síntoma es una de las causas más frecuentes por
las que acuden las familias a la consulta del médico y casi siempre
está relacionado con una infección de las vías respiratorias altas.
El empleo de dextrometorfano, presente en multitud
de jarabes y pastillas, se ha generalizado en muchos países. Sin
embargo, numerosas entidades médicas no están a favor de su uso, como
la Academia Americana de Pediatría, ya que su eficacia no está demostrada y se ha relacionado con algunos efectos adversos como alucinaciones, reacciones alérgicas, somnolencia, psicosis, etc.
Por otro lado, muchos remedios caseros y preparaciones herbales
también se utilizan ampliamente. La Organización Mundial de la Salud
señala que la mayoría de estas preparaciones son baratas y anima a
utilizar antitusivos seguros como el zumo de limón o la miel para el
tratamiento de la tos, si la familia está de acuerdo.
De ahí la importancia del trabajo realizado por pediatras de la
Universidad de Pennsylvania (Estados Unidos), en el que han comparado
dosis similares de miel, dextrometorfano y un placebo (sustancia
inactiva). En el estudio participaron 105 niños de dos a 18 años que habían acudido a una consulta médica por presentar tos y otros síntomas propios de un constipado.
Los participantes fueron asignados de forma aleatoria a uno de los
tres grupos. Así, a los padres se les aconsejó que podían administrar
la sustancia con una bebida caliente, siempre que no tuviera cafeína,
unos 30 minutos antes de que el hijo se fuera a dormir. Al día
siguiente los progenitores contestaron a unas preguntas por teléfono sobre cómo habían pasado la noche.
Una tos menos frecuente y menos molesta
Al analizar los resultados se comprobó que los jóvenes que habían
tomado miel tosieron con menos frecuencia por la noche, la tos fue
menos molesta y durmieron más. La mejoría de estos pacientes también
repercutió sobre los padres que conciliaron mejor el sueño.
"La miel tiene un efecto antioxidante y antimicrobiano
bien establecido, lo que se ha sugerido como mecanismo para su eficacia
en la curación de heridas y puede ayudar a explicar su superioridad en
este estudio", señalan los pediatras de este trabajo. La miel más
oscura, como la empleada en esta investigación, suele tener un mayor
contenido de componentes fenólicos, que están asociados con propiedades
antioxidantes.
Otra explicación sobre su efecto podría estar en la hipótesis de que las sustancias dulces causan una salivación refleja
y pueden dar lugar a una mayor secreción de moco en las vías aéreas y
tener un efecto demulcente (suavizante) sobre la faringe y laringe, y
por ello reducir la tos.
"Ofrecemos una evidencia a favor de la miel como una alternativa que se considera segura para niños mayores de un año", concluyen.
Por su parte, un editorial publicado en la misma revista, destaca
que a partir de ahora, cuando los padres le reclamen a los pediatras
algún producto para tratar la tos de sus hijos, los médicos podrán
recomendar la miel como una sustancia eficaz, barata y no relacionada
con efectos secundarios. No obstante, serán necesarios más estudios para saber si la mejoría observada en este trabajo será la misma con otro tipo de mieles.
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