Después de analizar
54 estudios realizados en Norteamérica, Europa, Asia y el Caribe, los
investigadores señalaron que no se puede concluir que el consumo
moderado de alcohol sea beneficioso para la salud.
Sabemos que los ancianos que son bebedores ocasionales de alcohol
generalmente tienen mejor salud que las personas de su misma edad que
no beben", destacó Kaye Fillmore, de la Universidad de California en
San Francisco y coautor del estudio. "Nuestro estudio indica que un
bajo consumo de alcohol es señal de buena salud, pero no necesariamente
la razón de esa buena salud", agregó.
En este sentido, varios estudios compararon la tasa de mortalidad de
un grupo de individuos que habían dejado de beber alcohol porque
estaban enfermos, debilitados o bajo medicación, con la de un grupo que
había vuelto a consumir regularmente bebidas alcohólicas. Según estas
investigaciones, los individuos que consumían moderadamente alcohol
cada día tenían una tasa de mortalidad más baja que los que habían
dejado de beber.
No obstante, los investigadores subrayaron que esta diferencia en la
mortalidad parece explicarse más por el precario estado de salud de los
no bebedores que por los efectos beneficiosos del alcohol en los
bebedores.
Estas conclusiones invitan a los médicos a ser prudentes al
recomendar a sus pacientes un consumo moderado de bebidas alcohólicas
ya que según múltiples estudios, los beneficios del alcohol parecen ser
más aparentes que reales", destacó Tim Stockwell, del Centro de
investigación de las intoxicaciones alcohólicas de la Universidad de
Victoria, Canadá.
El estudio fue propuesto por el cardiólogo británico Gerry Shaper y
financiado por la asociación australiana Australian Alcohol Education
and Rehabilitation Foundation.