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Un estudio del King's College de Londres, publicado en The Lancet, desmiente la hipótesis de que los suplementos de vitaminas antioxidantes (C y E) contribuyen a prevenir la preeclampsia en embarazos de mujeres de riesgo. Por el contrario, los resultados indican que estas sustancias están relacionas con un menor peso y talla de los bebés al nacer.
Prevenir la preeclampsia o disminuir su gravedad reduciría considerablemente la morbilidad materno-fetal. Este trastorno ocurre en un 2-3% de los embarazos y es responsable de 60.000 muertes al año en el mundo. Pero las causas de este síndrome permanecen ocultas a pesar de los múltiples estudios realizados en torno a ella.
La aparición de hipertensión arterial, proteinuria (presencia de proteínas en la orina) y edemas tras la 20ª semana de embarazo es lo que se conoce como preeclampsia, una de sus complicaciones más frecuentes. El estudio realizado por Lucilla Poston y sus colegas del King's College de Londres se centra en mujeres que tenían algún factor de riesgo para el desarrollo de este síndrome. De las 2.404 que tomaron parte en la investigación, 1.199 recibieron un suplemento de vitamina C y E (inferior a la cantidad diaria recomendada) y 1.205 tomaron un placebo a partir del segundo trimestre de embarazo hasta su término. Los resultados no revelaron ninguna diferencia en la incidencia de este trastorno en ambos grupos. Un 16% de las mujeres del grupo control y un 15% de las del grupo que tomó antioxidantes desarrolló preeclampsia. "El tratamiento con vitamina C y E no redujo este riesgo, ni tampoco el de preeclampsia severa o temprana", señala el estudio. "No obstante, más mujeres del grupo tratado que del grupo control desarrollaron hipertensión gestacional y debieron ser tratadas por ello", añade. Menor peso y talla al nacer Lejos de detectar algún efecto positivo de estas sustancias, Poston y sus compañeros registraron un aumento de los nacimientos de niños con un peso y una talla inferior entre las mujeres del grupo tratado. "Nuestros resultados indican una asociación entre los suplementos de antioxidantes y el bajo peso al nacer", concluye el estudio. Aunque Poston matiza que "no existe ninguna evidencia de que tomar dosis más pequeñas de vitaminas, como los preparados multivitamínicos específicos para las embarazadas, sea peligroso". De los bebés nacidos de mujeres que tomaron el complemento, un 28% tuvieron bajo peso, frente al 24% de los del grupo control. En cuanto a la talla, un 21% frente a un 19% midieron menos de lo normal en el primer grupo. Factores de riesgo en preeclampsia La preeclampsia es un trastorno responsable del 65% de las muertes fetales y del 46% de los fallecimientos que se producen entre las mujeres gestantes. Un estudio ha publicado los factores que están relacionados con un mayor riesgo de sufrir este trastorno. Su identificación a tiempo podría evitar muchas de estas muertes.
Esta patología suele aparecer en el tercer trimestre de la gestación y sus síntomas son hipertensión, inflamación de los pies y eliminación de proteínas por la orina. Si no se trata se puede desarrollar una eclampsia, trastorno más grave que puede dar lugar a lesiones en el cerebro, riñón e hígado y a la aparición de convulsiones. La placenta también se ve afecatada con zonas sin aporte sanguíneo. Investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) han realizado una revisión de los estudios llevados a cabo sobre la preeclampsia para estimar el riesgo que conllevan diferentes factores. Tras analizar casi 150 trabajos los científicos han elaborado un listado que han publicado en la revista 'British Medical Journal'. Los factores de riesgo más significativos para desarrollar preeclampsia son una historia previa de preeclampsia y la presencia de anticuerpos antifosfolípidos. La mujer que ya ha sufrido este trastorno en un primer embarazo tiene una probabilidad hasta siete veces mayor de volver a padecerlo. La aparición de los anticuerpos mencionados es la responsable de un mayor número de trombos sanguíneos y de un menor flujo sanguíneo hacia la placenta. Por este motivo los abortos son más frecuentes y los trastornos en la gestante también. La situación de la mujer antes del embarazo también influye. Así, presentar diabetes antes de la gestación o tener un índice de masa corporal igual o superior a 35 (por encima de 30 indica obesidad) casi cuadruplica el riesgo de preeclampsia. La probabilidad de que la embarazada desarrolle este trastorno se triplica si en su familia algún miembro presentó este trastorno. El mismo incremento de riesgo poseen aquellas mujeres que no han tenido ningún hijo o las que presentan un embarazo gemelar. Si la edad de la gestante es de 40 o más años o si su tensión arterial sistólica es igual o mayor a 130 mm de Hg, el riesgo de preeclampsia es el doble que el que presenta una embarazada sin estas características. Finalmente los autores apuntan una serie de factores que aunque está claro que aumentan el riesgo de preeclampsia no se conoce en qué medida lo hacen: hipertensión antes de la gestación, enfermedad renal previa, trastorno autoinmune crónico y haber pasado 10 o más años entre un embarazo y otro. "Los factores de riesgo que hemos identificado pueden utilizarse para calcular el riesgo en el momento de la visita, de modo que una adecuada vigilancia rutinaria pueda planificarse para el resto del embarazo con el fin de detectar la preeclampsia...", concluyen los autores de esta revisión. Guías médicas Investigadores del Hospital Queen Charltte de Londres (Reino Unido) han desarrollado unas guías, publicadas también en 'BMJ', que recojen los factores mencionados anteriormente y las medidas que deben tomar los médicos ante ciertas circunstancias. Estos científicos aconsejan que la mujer sea seguida por un especialista antes de la semana 20 de gestación si presenta dos de los factores mencionados anteriormente. A partir de ese momento el médico deberá evaluar la tensión arterial, las proteínas en orina y otros síntomas como cefaleas, dolor en el epigastrio, vómitos, o visión borrosa. Si los movimientos fetales se han reducido o el tamaño del futuro bebé es pequeño para su edad getacional podría haber un compromiso fetal. "En muchas pacientes se desarrolla de forma rápida y puede progresar a una forma grave en los días previos a una adecuada valoración antenatal. En vista del rápido desarrollo de la preeclampsia en algunas mujeres, necesitamos asegurar que la educación antenatal haga consciente a la mujer de los síntomas de este trastorno y de la importancia de una valoración regular", comenta Ian A Greer, profesor de obstetricia y ginecología de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), en un editorial que publica la misma revista. Este experto reconoce que, aunque no sabe qué resultados pueden tener estas intervenciones, avala las guías elaboradas debido a la frecuencia de esta patología entre las gestantes. "Los médicos gastan un gran tiempo y energía en detectar problemas durante el embarazo (por ejemplo la sífilis o el síndrome de Down) que tienen mucha menor incidencia que la preeclampsia", afirma el profesor Greer. Comentarios reservados a usuarios registrados. Por favor ingrese al sistema o regístrese. Powered by AkoComment! |