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En un esfuerzo por facilitar que los pediatras detecten y comiencen desde el principio el tratamiento para los niños que tienen trastornos del espectro del autismo, la American Academy of Pediatrics ha publicado dos informes nuevos con recomendaciones para identificar y gestionar estas afecciones.
"Los pediatras son la primera fila" en la identificación de los
trastornos del espectro del autismo, afirmó la Dra. Melissa Nishawala,
directora clínica del Servicio de trastornos del espectro del autismo
del Centro de estudios infantiles de la Universidad de Nueva York. "Y
mientras más temprano lo encontramos, más rápidamente podemos
intervenir, mientras el cerebro no está maduro y podemos ayudar a
modelarlo en distintas direcciones. La tendencia ha sido a
comprender que el desarrollo infantil varía ampliamente y reasegurar a
los padres que algunos niños hablan más tarde o que incluso si parecen
salirse de un desarrollo normal, que la mayoría de niños luego lo
compensan", añadió Nishawala. "Así, si hay inquietud en los padres, es
probable que obtengan una remisión o que haya varios meses" de espera
para determinar si el niño vuelve a un desarrollo normal. El
resultado puede ser que se lleve un año o más antes de que el niño sea
oficialmente diagnosticado con autismo, y que se pierda una ventana
crítica de tratamiento. Los informes aparecen en la edición de noviembre de Pediatrics. Fueron publicados el lunes durante la reunión anual de la American Academy of Pediatrics en San Francisco. El
primer informe, que detalla maneras de detectar los trastornos del
espectro del autismo, destaca algunas de las señales precoces que
podrían sugerir tal trastorno. Entre éstas podrían estar: - Una falta de expresiones cálidas y alegres cuando el niño ve al padre u otro cuidador.
- Que no haya intercambio de balbuceos entre el bebé y el padre más o menos a partir de los cinco meses.
- Falta de reconocimiento de la voz de un padre o no voltear la mirada cuando el padre menciona el nombre del bebé.
- No hacer contacto visual.
- Retraso del inicio de los balbuceos más allá de los nueve meses.
- Pocos o ningún gesto previo al habla, como hacer señas con las manos o señalar.
- Movimientos repetitivos con objetos.
Posteriormente,
a medida que se desarrolla el habla y estos trastornos se hacen más
aparentes, algunas señales de advertencia importantes son los
siguientes: - No decir palabras individuales para los 16 meses.
- No balbucear, señalar o realizar otros gestos comunicativos para la edad de uno año.
- Falta de frases de dos palabras para los dos años.
- Pérdida de habilidades de lenguaje a cualquier edad.
El
informe recomienda una evaluación universal de todos los niños para el
autismo entre los 18 y los 24 meses de edad, incluso si los padres no
han expresado inquietudes particulares. El segundo informe se concentra en qué hacer después
de un diagnóstico de autismo y enfatiza que la intervención precoz es
crítica. El informe recomienda que la intervención comience tan pronto
como se sospeche el autismo, en vez de esperar a que se confirme el
diagnóstico. Los niños que tienen trastornos del espectro del autismo
deben participar en terapias de intervención durante al menos 25 horas
a la semana, durante todo el año, según el informe. El informe
también sugiere que los pediatras se familiaricen con algunas de las
terapias complementarias y alternativas que los padres podrían usar
para sus hijos. Por ejemplo, algunos padres sienten que cuando su hijo
consume una dieta libre de caseína y gluteína sus síntomas mejoran. Sin
embargo, una dieta así debe ser cuidadosamente planificada, porque se
pueden desarrollar deficiencias nutricionales. Si un pediatra está
consciente de que un niño consume una dieta como esa, puede remitir al
padre a un nutricionista para asegurar que el niño obtenga los
nutrientes apropiados, según el informe. "Los pediatras tienen
que ser conscientes de las alternativas y escuchar a los padres que tal
vez quieran explorar estas opciones y necesiten saber dónde enviar a
esas familias en búsqueda de ayuda adicional", afirmó la Dra. Cynthia
Johnson, directora del Centro de autismo del Hospital infantil de
Pittsburgh del Centro médico de la Universidad de Pittsburgh. "Si las
familias sienten que sus médicos las ignoran, podrían no revelarles
todos los tratamientos que están probando". El informe sobre
el manejo también anotó que algunos problemas médicos son comunes entre
los niños que tienen trastornos del espectro del autismo, como
trastornos del sueño y problemas gastrointestinales, y que los
pediatras deben ser conscientes de que pueden ser un problema. Johnson
dijo que ambos informes están bien hechos y que son exhaustivos.
Nishawala también opinó que las nuevas recomendaciones eran completas,
pero dijo que podría haber sido útil incluir información sobre qué
terapias se han desprestigiado para el tratamiento del autismo. Más información Para más información sobre el autismo, visite el U.S. National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
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