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La muerte, anteayer, de una chica de 16 años en “la previa” a una
fiesta de egresados y luego de haber consumido alcohol, aunque no está
probado que ésta haya sido la única causa de lo que le ocurrió, volvió
a instalar el debate sobre la ingesta de bebidas alcohólicas entre los
adolescentes.
La preocupación de padres, educadores y profesionales se sustenta en
estadísticas alarmantes. Este año subió un 50% la cantidad de jóvenes
que deben ser atendidos, luego de haberse excedido con el alcohol o las
drogas, en el Hospital General de Agudos Juan A. Fernández, centro al
que se derivan los servicios del Sistema de Atención Médico de
Emergencia (SAME), único con guardia de toxicología las 24 horas.
De acuerdo con las estadísticas de esta institución (otros
hospitales no dieron cifras, aunque admiten que hubo un fuerte
crecimiento), durante 2006 recibieron de urgencia, en promedio, cuatro
personas por día intoxicadas por el alcohol o las drogas. Durante
septiembre pasado, el promedio se elevó a seis.
El exceso en el consumo de esas sustancias está en el tope del
ranking de consultas de urgencia en la guardia. El año pasado, el
hospital recibió 2194 pacientes con ese problema. De aquellos, 1314, el
59,8%, asistía por el abuso de drogas, alcohol, o de ambos.
Los números tienen crueles consecuencias en la realidad.
Además del caso de la chica de 16 años que murió anteayer, un joven de
19 años falleció en La Rioja tras combinar bebidas blancas y
psicofármacos (ver aparte).
Hace un mes, el 17 de septiembre, una adolescente de 16 años
murió luego de combinar bebidas alcohólicas con dosis de éxtasis. Según
se pudo reconstruir, la víctima había salido de su casa, en el barrio
de Villa Lugano, junto con su novio y unos amigos, para ir a bailar a
un local bailable de Haedo, en el partido bonaerense de Morón, donde,
tras la combinación de sustancias, se desvaneció.
"Este es un tema que nos preocupa mucho porque cada vez
tenemos más pacientes en nuestra guardia", expresó a LA NACION Carlos
Damin, jefe de toxicología del Hospital Fernández.
Según el especialista, el problema es la rutina de consumo de
los jóvenes: "Los chicos empiezan temprano con bebidas suaves y
energizantes, luego pasan a bebidas fuertes como el vodka, al que
diluyen con otras bebidas. Por último, pasan por las drogas: éxtasis,
popper, cocaína o marihuana. Incluso, a veces, los jóvenes terminan por
completar el peligrosísimo cóctel con sildenafil [Viagra]".
El especialista advierte que ahora viene la peor época para
los jóvenes. "Entre las fiestas de egresados y el calor, que alienta el
consumo de alcohol, el número de pacientes se incrementa en la
guardia", se lamentó Damin.
En el centro especializado en adicciones Carlos Gardel reciben
entre 20 y 30 jóvenes por mes con problemas por excesos en el consumo
de alcohol y drogas.
"La mezcla de sustancias potencia los efectos nocivos en la
persona. En la mitad de los casos, además, hay una adicción previa al
alcohol", dijo a LA NACION Mario Kameniecki, responsable médico de la
institución.
Luis Fodaro, subdirector médico del Hospital General de Agudos
Dr. T. Alvarez, afirmó a LA NACION que los casos que se observan en los
hospitales como el suyo son apenas "la punta del iceberg".
La situación no es exclusiva de la Capital y se extiende a
todo el país. En la provincia de Buenos Aires, nueve de cada diez
jóvenes suele reunirse con amigos en sus casas u otros lugares ajenos a
los boliches bailables para tomar alcohol, según una encuesta realizada
por la Subsecretaría de Atención a las Adicciones (SADA) de ese
distrito.
Según esa encuesta, el 56% considera que un joven que no bebe
alcohol está incómodo en una reunión en la que se sirven bebidas
alcohólicas.
Otro dato revelado por el sondeo es que casi dos de cada tres
consultados (el 62,7%) probó su primer vaso de cerveza entre los 12 y
los 15 años, y casi la mitad (el 48,7%) consume habitualmente esa
bebida.
Según SADA, este comportamiento suele terminar en problemas de
adicción ya que el promedio de edad de las personas que están en
tratamiento por adicciones es de 19 años.
José Barrionuevo, especialista en Adolescencia y Drogadicción,
docente de la cátedra Adolescencia de la Facultad de Psicología de la
Universidad de Buenos Aires (UBA) y psicólogo del Servicio de Salud
Mental del Hospital Italiano, afirmó a la agencia Télam que "los chicos
dicen que la consumen para «pasarla bien»".
"Un paciente me decía que él veía cómo se divertían sus amigos
que habían consumido y quiso tomar porque tenía la necesidad de
experimentar divertirse alocadamente tomando éxtasis", recordó.
Sentidos embotados
El propio colegio Marianista al que asistía la joven que
murió anteayer (ver aparte), a la vez que expresaba el dolor por la
muerte y comunicaba el asueto de ayer, puso énfasis en los problemas
que trae aparejados el exceso en el consumo de alcohol.
"Seguimos alertando sobre los riesgos de un sistema de
diversión nocturna que embota los sentidos, debilita la voluntad,
cercena la auténtica libertad personal y aumenta los riesgos de
nuestros adolescentes y jóvenes", advirtió la institución mediante un
comunicado.
50% más de jóvenes en hospitales
59,8% de las consultas son por adicción
19 el promedio de edad de los adictos
90% de los jóvenes se reúne a tomar
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