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La vida del deportista es dura, pero dejar la competición puede serlo aún más y causar problemas psicológicos y abuso de drogas. En españa hay programas para planificar la salida
Sueña usted con goles y regates excelsos? «Cada día. Daría todo lo
material que tengo por regresar al punto de inicio y volver a sentir
los momentos vividos». Este comentario, como otros muchos similares,
han sido recogidos recientemente por el Grupo de Estudios de Psicología
del Deporte de la Universidad Autónoma de Barcelona, durante la
elaboración de un estudio sobre la retirada e inserción en el mercado
laboral de los deportistas olímpicos. Con su lectura, cualquiera puede
hacerse una idea del elevado coste personal que supone la retirada de
los profesionales deportivos.
Precisamente, y durante la celebración hace dos semanas en Santiago
de Compostela del XI Congreso Nacional de Psiquiatría, Juan Carlos Díez
del Valle, ex presidente de la Comisión Médica de la Federación
Española de Ciclismo, recordaba que «el deporte de élite es insano
porque exige al ser humano capacidades que a veces le llevan a la
agonía». Este esfuerzo 'sobrenatural', unido a la presión mediática y
social y a la dedicación exclusiva que exige la alta competición,
conducen al profesional hacia una 'pérdida de rumbo' cuando abandonan
la competición.
«Es algo normal, dejan de ser el centro de atención, de estar en lo
más alto, y se encuentran con que, de la noche a la mañana, sufren
problemas económicos, sociales y familiares. El índice de divorcios y
separaciones entre los deportistas de élite al año siguiente de su
retirada se incrementa de forma espectacular», insiste Díez del Valle.
La literatura científica recoge cómo valoran los deportistas dejar de
ser estrellas: un 88% reconoce que el proceso de retirada de la
actividad le resultó muy difícil. Concretamente, un 31% pasó
dificultades en el área financiera y ocupacional; un 26% tuvo
trastornos emocionales y un 23% experimentó problemas de adaptación
social.
«Algunos profesionales, cuando se retiran, pueden caer en el consumo
de sustancias tóxicas como el hachís, la cocaína o el alcohol. Es lo
que se conoce como síndrome de retirada. También se han producido casos
de alteraciones de la conducta e, incluso, de agresiones o comisión de
delitos. No obstante, los profesionales que acaban sufriendo este
trastorno suelen ajustarse a un perfil determinado, con ciertos
factores de riesgo. El daño cerebral es uno de ellos», concreta Díez
del Valle. Este experto insiste en que, además, ciertos deportes son
los que aúnan mayores tasas de profesionales con síndrome de retirada.
«El motociclismo, pero sobre todo el que se practica sobre barro, la
hípica y el alpinismo son los de más riesgo», añade.
Aunque la mayoría de los deportistas gestiona con éxito su retirada,
cada vez son más los expertos que defienden la necesidad de facilitar
herramientas a los profesionales para dulcificar su paso a la vida
normal. De hecho, en España existen varios programas de este tipo. Es
el caso del que está en marcha en el Centro de Alto Rendimiento (CAR)
de San Cugat del Vallés (Barcelona).
EXPERIENCIAS
Allí, la psicóloga Susana Regüela, ex récord nacional de lanzamiento
de martillo, dirige el servicio de Atención al Deportista. Su secreto
para superar la retirada de la competición es el arma que trata de
mostrar a todos los deportistas que empiezan su carrera y a los que
acuden a su centro en busca de ayuda. «El conocimiento de uno mismo es
fundamental para una buena adaptación a la 'jubilación' competitiva.
También es cierto que no es igual dejar la carrera por propia decisión
que por una lesión o porque no entres en un equipo. Todos tienen un
sentimiento de pérdida, pero hay que preparase desde el inicio de la
carrera, es la mejor forma de prevenir las consecuencias del vacío que
se siente cuando dejas de competir», aclara.
Su centro es pionero en España y, desde 2005, «proporciona
herramientas a los profesionales tanto para gestionar su vida deportiva
como para planificar su retirada. El Comité Olímpico Español creó
también en 2007 una oficina de atención al deportista», insiste. El
trabajo de la ex lanzadora de martillo y su equipo está muy orientado a
la prevención. «Ahora estamos localizando a todos los olímpicos de 24
años que están en el diario oficial que elabora la Generalitat como
también atendemos a todos los que viven en la comunidad para
preguntarles que precisan, cómo están orientando sus carreras y para
darles consejos sobre la necesidad de compaginar la profesión deportiva
con la formación académica», explica.
Los profesionales que trabajan con deportistas de élite deben
considerar al atleta como una persona en su globalidad, y tener en
cuenta sus múltiples facetas; «sólo así es posible que pueda prepararse
y planificar su retirada y gestionarla satisfactoriamente», se insiste
también en el trabajo realizado por el Grupo de Estudios de Psicología
del Deporte de la Universidad Autónoma de Barcelona.
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