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Los niños obesos que rebajan de peso con frecuencia evitan recuperar los kilos perdidos mediante estrictos tratamientos, pero no por mucho tiempo ya que, según un equipo de investigadores estadounidenses, tienden a subir nuevamente de peso a los dos años.
Un equipo de científicos de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Washington en San Luis siguió los casos de 150 niños de
entre siete y doce años con problemas de peso, en uno de los estudios
más grandes sobre los efectos a largo plazo de los programas para bajar
de peso.
"Sabemos que entre los adultos el principal reto no es bajar de
peso, sino mantenerse en línea por mucho tiempo", expresó una de las
investigadoras, Denise Wilfley, y los niños tienen el mismo problema,
agregó.
Los menores observador estaban un 65% por encima del peso
recomendado y en todos los casos al menos uno de los padres era obeso
también. Todos ellos se sometieron a un tratamiento de cinco meses que
ponía énfasis en una dieta saludable y en el ejercicio, con
asesoramiento de terapeutas, y al cabo de cinco meses habían perdido un
11% de su peso.
Fueron separados al azar en tres grupos, a uno de los cuales no
se le dio más asesoría; a otro se le encomendó que adoptasen hábitos
más saludables, aunque sin supervisión, y tratasen de bajar
inmediatamente de peso si volvían a engordar, y al tercer grupo se les
programó actividades físicas y se les dio una dieta, estimulándoles
para que se relacionasen con niños que realizan muchas actividades
físicas.
Los investigadores observaron los progresos al cabo de un año y
nuevamente pasados de dos años. Los niños de los dos últimos grupos
evitaron engordar por más tiempo que los menores que no siguieron
tratamiento alguno. Estos últimos recuperaron el peso perdido e incluso
engordaron más.
Los que mejores resultados obtuvieron fueron los que buscaron la
compañía de niños activos. Ellos lograron mantener el peso que tenían
al completar el programa de cinco meses.
Wilfley dijo que hacen falta más estudios para sacar conclusiones
más definitivas acerca de cuál es la mejor forma de combatir la
obesidad infantil y, sobre todo, observar a los niños durante períodos
más prolongados. No obstante, Terry Huang, directora del departamento de obesidad
infantil del Instituto Nacional de Salud, que auspició el estudio,
considera que algunos de sus resultados son alentadores. "No basta con
modificar los hábitos. Hay que comenzar a estudiar el contexto social
en que se produce la obesidad", señaló.
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