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El agrandamiento del agujero de ozono es un tema a tener en cuenta, porque la exposición prolongada a los rayos ultravioleta provoca daños inmediatos pero también a largo plazo, dado que aumenta la posibilidad de sufrir cáncer de piel. Por otro lado, tomar sol en exceso favorece el fotoenvejecimiento y la aparición de manchas y arrugas. Enfatizan la necesidad de contar con información sobre la cobertura que brindan los protectores solares.
Hace ya algunos años
comenzó a hablarse de un fenómeno conocido
como cambio climático,
caracterizado por la variación global del
clima del planeta Tierra. Este proceso
provocado por causas naturales pero
también como consecuencia de la acción del
ser humano, se hace evidente a partir de
parámetros como la temperatura, la
nubosidad, las precipitaciones y los
fenómenos extremos entre los que se
encuentran, por ejemplo, los huracanes.
Si bien la terminología ha despertado
controversias debido a su utilización como
sinónimo de calentamiento global,
en cuyo caso la definición cambio
climático haría referencia sólo a las
modificaciones producidas en los últimos
tiempos, lo cierto es que se trata de un
fenómeno innegable.
Debido a su importancia, el cambio
climático ha sido uno de los temas de
discusión durante la realización del
21º Congreso Mundial de Dermatología (CMD)
que se llevó a cabo en Buenos Aires entre
el 30 de septiembre y el 5 de octubre.
"El cáncer de piel puede tardar décadas en
aparecer, razón por la cual no podemos
responsabilizar al cambio climático y las
variaciones producidas en los últimos años
por todos los cuadros que estamos tratando
en la actualidad, pero lo que sí hay que
tener en cuenta es que estamos frente a
una enfermedad que avanza muy rápidamente.
El principal problema, en este sentido, es
que tanto los hombres como las mujeres
quieren lucir bronceados pero no les gusta
que se les diga lo que deberían hacer para
protegerse, de manera que terminan por no
cuidarse como deberían", indicó el
doctor John Hawk, médico integrante
del Instituto de Dermatología Saint John,
del Hospital Saint Thomas de Londres,
Reino Unido, durante la realización de los
Daily Briefings, reuniones especialmente
diseñadas para los medios de prensa en el
marco del CMD.
El incremento de la radiación ultravioleta
es una de las principales consecuencias
del agrandamiento del agujero de ozono y,
a su vez, una fiel representación del
carácter más extremo del clima.
"Es muy importante que la gente sepa que
algo está sucediendo y que tome conciencia
de los riesgos que caracterizan a este
proceso. Para prevenir consecuencias
inmediatas como pueden ser las quemaduras
o las manchas, pero también para frenar el
desarrollo del cáncer de piel, tenemos al
alcance de nuestra mano medidas de
prevención muy sencillas de llevar a cabo.
La primera consiste en tomar sol sólo en
las horas permitidas evitando la
exposición excesiva. En segunda instancia
es fundamental la utilización correcta de
protectores solares. Para eso, hay que
colocarlos cada dos horas. Finalmente, es
muy útil valerse de sombreros, anteojos y
ropa adecuada antes de salir al sol",
enfatizó el doctor Hawk.
En la actualidad aún no hay en el mercado
protectores cuya acción pueda prolongarse
todo el día, con lo cual es necesario
repetir la aplicación no sólo después de
haber estado en el agua o practicando
algún deporte, sino también en general.
Asimismo, hasta el momento, la mayoría de
los productos no brinda toda la
información necesaria pues en los envases
sólo se menciona el Factor de Protección
Solar (FPS) contra los rayos UVB, dejando
de lado los datos referidos a la radiación
UVA.
Por esa razón, durante el pasado mes de
agosto, la Food and Drug Administration
(FDA), entidad estadounidense
encargada de regular la autorización y
comercialización de productos médicos y
farmacéuticos, propuso un nuevo sistema de
clasificación para los bloqueadores o
protectores solares que se llevaría a cabo
a partir de la colocación, en las
etiquetas, de estrellas indicativas del
grado de protección del producto en
cuestión frente a ambos tipos de radiación
ultravioleta (LUV).
De concretarse esta iniciativa, la nueva
clasificación cuyo nombre provisorio es
"protección UVA adicional", sería agregada
al FPS que ya forma parte de la etiqueta
frontal y posterior de información de
todos los protectores presentes en el
mercado.
"La propuesta de la FDA es muy importante
y constituye un excelente primer paso. Lo
que nosotros llamamos 'protección de
amplio espectro' es fundamental porque los
rayos UVA son tan o más peligrosos que los
UVB. Otro dato importante a tener en
cuenta para la utilización cotidiana de
protectores es que a medida que pasan las
horas, la concentración del producto va
disminuyendo, con lo cual el FPS que
aparece en el envase deja de ser tal",
señaló el doctor Henry Lim,
integrante del Hospital Henry Ford de la
ciudad de Detroit en Michigan, Estados
Unidos.
Además, el especialista se encargó de
destacar que "el cáncer de piel se puede
prevenir disminuyendo las posibilidades de
desarrollar la enfermedad antes de que
aparezca".
En la misma línea, el doctor Jan C. Van
Der Leun, médico holandés, postuló:
"Tanto el clima como la capa de ozono
están cambiando por acción del hombre y
eso produce consecuencias en, entre otras
cuestiones, la temperatura y por lo tanto
el impacto de los rayos ultravioletas
crece significativamente. Esto no quiere
decir que veamos los cambios ahora, pero
sí dentro de 50 años".
Debido a la creciente importancia de esta
cuestión, hace algunos años se formó una
coalición sin fines de lucro integrada por
más de 315 inversionistas globales
quienes, además, elaboraron un índice en
el cual se incluyen las empresas que se
encargan de cuidar el medio ambiente. El
laboratorio Pfizer es una de las incluidas
en la reciente edición -la única
farmacéutica- del Climate Disclosure
Leadership Index (CDLI) por el Carbon
Disclosure Project (CDP).
El fotoenvejecimiento, otro de los
riesgos
A partir de los 25 años, y como
consecuencia de la pérdida de elasticidad
de la elastina y la producción de
colágeno, la piel comienza a perder
firmeza dando inicio al proceso conocido
como envejecimiento intrínseco. No
obstante, los signos de este cambio
-arrugas delgadas y sequedad de la piel,
entre otros- no se hacen visibles por
décadas.
Paralelamente se pone en marcha otro
cambio llamado envejecimiento
extrínseco, causado por factores
ambientales como la exposición de la piel
a los rayos solares, y cuyas principales
manifestaciones son las pecas, las
manchas, las varices en el rostro, la
aspereza de la piel y las verrugas. Todas
ellas varían de acuerdo al fototipo de la
piel y al historial de exposición solar.
Aunque lo más importante es trabajar en la
prevención utilizando protectores pero
también, por ejemplo, evitando el
cigarrillo, hay diversos tratamientos que
pueden llevarse a cabo para atenuar las
marcas del paso del tiempo.
La aplicación de toxina botulínica y la
radiofrecuencia son dos de las opciones
más utilizadas en la actualidad pues
permiten evitar el bisturí. Asimismo,
existen complejos de aplicación local que
contienen antioxidantes y otros
ingredientes que ayudan a mantener la
firmeza de la piel retrasando el proceso
de envejecimiento. Durante el CMD fue
presentado Revaleskin Coffeeberry® del
laboratorio Stiefel, un producto que
atenúa las manchas de la piel al mismo
tiempo que reduce las inflamaciones, las
líneas de expresión y las arrugas.
Para mayor información:
- Food and Drug Administration (FDA):
http://www.fda.gov
- Sociedad Argentina de Dermatología (SAD):
http://www.sad.org.ar
- 21º Congreso Mundial de Dermatología:
http://www.dermato2007.org
- American Academy of Dermatology (AAD):
http://www.aad.org
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