|
Las variaciones en dos genes podrían ayudar a impulsar los pensamientos suicidas en individuos que toman un medicamento comúnmente recetado, según sugiere una investigación.
Aunque preliminares, los hallazgos podrían preparar el camino para
una evaluación genética que determine cuáles pacientes de depresión son
propensos a este inusual pero peligroso efecto secundario. "Se
se duplican, estos hallazgos ofrecerían una prueba genética que nos
diría quién está en mayor riesgo de desarrollar ideación suicida al
tomar antidepresivos", afirmó el Dr. Gonzalo Laje, autor principal del
estudio e investigador clínico asociado del U.S. National Institute of
Mental Health. "Nuestro objetivo a largo plazo es asegurarnos de que
los pacientes de depresión puedan tomar antidepresivos, porque tratar
la depresión es la mejor manera de evitar el suicidio", apuntó. Otros expertos enfatizaron la necesidad de mas estudios antes de emocionarse demasiado con el hallazgo. "La
clave real es si se repite con otro conjunto de datos . . . [porque] la
repetición de resultados es poco común", afirmó el Dr. Michael Slifer,
profesor asistente de medicina del Instituto de genómica humana de la
Universidad de Miami. "Es un tema muy importante", señaló Slifer, quien
no participó en el estudio. "Nadie en realidad ha evaluado lo que
podría ser distinto acerca de los antecedentes de estas personas que
tienen tanta dificultad en el tratamiento y desarrollan pensamientos
suicidas. Este es un primer paso, pero es sólo un primer paso". Hay
cierta evidencia de que las personas que comienzan a tomar medicamentos
antidepresivos pueden desarrollar ideación suicida o pensamientos e
ideas suicidas, aunque la idea sigue siendo controvertida. En
2004, la U.S. Food and Drug Administration (FDA) recomendó que la clase
de medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación
de serotonina (ISRS) llevaran una fuerte advertencia de recuadro negro
en la etiqueta que describiera la posibilidad de un aumento en la
ideación suicida. Entre los ISRS se encuentran medicamentos ampliamente
usados como Celexa, Paxil, Prozac y Zoloft. La advertencia de
recuadro negro se basó en estudios que encontraron que el cuatro por
ciento de las personas del grupo que tomaban ISRS presentaban ideación
suicida, en comparación con el dos por ciento de los del grupo del
placebo. "Es un efecto secundario severo, pero inusual",
declaró Laje. "Teniendo en cuenta las advertencias de las agencias
reguladoras, pensamos que sería un efecto secundario muy importante
para evaluar". El estudio actual formó parte del ensayo
Sequenced Treatment Alternatives to Relieve Depression (STAR*D,
Alternativas secuenciadas de tratamiento para aliviar la depresión), el
mayor ensayo hasta la fecha en evaluar la depresión en ambientes del
mundo real. Los participantes de STAR*D fueron tratados con el ISRS
citolopram (Celexa) durante hasta cuatro semanas. Para este
estudio, Laje y sus colegas analizaron muestras de ADN de 1,915
participantes para buscar asociaciones entre informes de ideación
suicida y 768 lugares en 68 genes. Las versiones de dos genes
que tienen que ver con los receptores celulares de glutamato, que se
han relacionado con la depresión, fueron más prevalentes en los
participantes que informaban sobre pensamientos suicidas. Aunque
en general el 6 por ciento de los pacientes informaron sobre
pensamientos suicidas mientras tomaban Celexa, el 36 por ciento de los
que portaban ambas variaciones del gen informaron sobre ideación
suicida. En general, el 59 por ciento de los que informaron ideación
suicida tenían al menos uno de los tipos sospechosos de gen. El
uno por ciento de los participantes portaba una versión del gen
receptor de kainato (GRIK2) que aumentaba el riesgo de pensamiento
suicida más de ocho veces. El 41 por ciento portaba una versión del gen receptor AMPA (GRIA3) que casi duplicaba esas probabilidades. Once participantes, la mitad del uno por ciento, portaban ambas versiones, lo que causaba un aumento de quince veces. Debido
a que los investigadores sólo evaluaron Celexa, no se sabe si los
hallazgos se extienden a otros antidepresivos, incluso aquellos en la
misma clase de ISRS. Este estudio, que aparece en la edición de octubre del American Journal of Psychiatry, es el primero en encontrar una relación significativa entre un marcador genético y la ideación suicida. Los
investigadores de otros lugares están trabajando para aclarar más las
relaciones, si existen, entre el uso de antidepresivos y la ideación
suicida. El jueves, científicos liderados por el Dr. John March,
jefe de psiquiatría infantil y de adolescentes del Centro médico de la
Universidad de Duke, anunciaron el lanzamiento de un registro de
seguridad a gran escala para dar seguimiento al uso de antidepresivos
en niños y jóvenes. En su primer estudio, el Child and
Adolescent Psychiatry Trials Network (CAPTN, Red de ensayos de
psiquiatría infantil y de adolescentes) espera dar seguimiento a los
resultados de 2,420 niños y adolescentes a quienes se recetó un ISRS u
otro tipo de medicamento, un inhibidor de la recaptación de la
serotonina y la norepinefrina (IRSN) para ayudar a tratar la depresión,
los trastornos de ansiedad y otros problemas psiquiátricos. Un estudio
de un subgrupo examinará variaciones genéticas relacionadas con un
aumento en los beneficios o los efectos secundarios de los medicamentos
psiquiátricos en usuarios jóvenes. El esfuerzo CAPTN es financiado por el U.S. National Institute of Mental Health. Más información Para más información sobre la prevención del suicidio, visite el U.S. National Institute of Mental Health.
Powered by AkoComment! |