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Los pacientes que ingresan en un centro hospitalario con síndrome coronario agudo normalmente se tratan con una intervención coronaria percutánea. No obstante, se desconoce la terapia antitrombótica más adecuada que deben recibir. En la LV Reunión Anual del Colegio Americano de Cardiología, que se ha celebrado en Atlanta, se ha presentado un nuevo stent que permite abrir la arteria y luego se reabsorbe en la pared arterial, lo que se convierte en una alternativa segura para los convencionales y permanentes que hoy se colocan. "El nuevo stent no es otro más; representa un salto hacia delante en el tratamiento intervencionista", ha apuntado Raimund Erbel, de la Universidad de Essen, en Alemania.
Los pacientes con stent permanentes no pueden someterse a resonancia magnética para valorar la evolución de la enfermedad. Con el nuevo dispositivo, elaborado a partir de una aleación de magnesio, se evita este problema y mejora el pronóstico de los pacientes.
El stent está hecho de una aleación de magnesio que proporciona la estructura a la pared del vaso en los dos meses siguientes a la absorción. Ofrece un gran potencial en los pacientes que necesitan dispositivos permanentes, ya que se evita el estrés mecánico. Los procedimientos de cateterización se pueden simplificar mediante el empleo de métodos de diagnóstico de imagen para valorar la evolución de las arterias. En la actualidad, los pacientes con stent permanentes no se pueden someter a imágenes de resonancia magnética y las que se obtienen con TAC no son lo suficientemente claras para poder evaluar la progresión de la enfermedad. Tamaño de lesión
Para determinar la eficacia y seguridad del stent reabsorbible, Erbel empleó el nuevo dispositivo en 63 pacientes con placa en una sola arteria: 22 en la arteria anterior descendente izquierda; 18 en la circunfleja izquierda y 23 en la arteria coronaria derecha, con un diámetro de los vasos de entre 3 y 3,5 milímetros, y una estenosis que variaba desde el 50 al 90 por ciento. El 31 por ciento de los pacientes eran hombres y el 18 por ciento diabéticos. El 82 por ciento había tenía angina estable y el 10 por ciento angina inestable. Durante el primer mes de seguimiento no se observaron complicaciones alarmantes, entre las que se incluía el bloqueo del stent con un trombo, infarto o muerte. La evolución del nuevo dispositivo se siguió con angiografía y ecocardiografía intravascular. Otro trabajo que se ha presentado en la citada reunión demuestra que la administración de antiinflamatorios en pacientes con enfermedad arterial periférica puede ser de utilidad. Jeffrey Olin, director del Departamento de Medicina Vascular de la Facultad Mount Sinai, en Nueva York, ha coordinado un estudio sobre 553 pacientes con cojera de 50 centros de Estados Unidos y Canadá. "Valorar el papel de nuevas estrategias en pacientes con alteraciones asociadas a la enfermedad arterial periférica puede ofrecer datos importantes sobre los mecanismos que favorecen la aterosclerosis y la cojera, lo que mejorará su pronóstico y movilidad". |