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Las personas que portan cierta mutación genética parecen tener un mayor riesgo de contraer enfermedad de Parkinson y a una edad relativamente temprana, según sugiere una investigación reciente.
Los autores del estudio también encontraron que teniendo en cuenta
que los judíos asquenazí (los que descienden de habitantes de Europa
oriental) son más propensos a portar esta mutación genética, esa
población podría tener un riego aún mayor de la enfermedad. Se calcula
que el 90 por ciento de los judíos estadounidenses son del linaje
asquenazí. La autora principal del estudio Lorraine N. Clark,
investigadora de la Universidad de Columbia, describió los hallazgos de
su equipo como "únicos y distintos". "Comparamos específicamente
a los pacientes que tuvieron un inicio precoz del Parkinson antes de
los 50 con pacientes que presentaron una edad de inicio posterior a los
50, y también con pacientes con y sin ancestros judíos", explicó. "Y
mostramos que las mutaciones son el doble de comunes en el Parkinson de
inicio temprano, y también que son más frecuentes en pacientes que
tienen ascendencia judíos". Clark funge como profesora asistente
del departamento de patología clínica del Instituto Taub de
investigación sobre la enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento
cerebral, además del Centro de genética humana, ambas en la Universidad
de Columbia. Los hallazgos aparecen en la edición del 18 de septiembre de la revista Neurology. La
enfermedad de Parkinson es un trastorno cerebral que afecta a 1.5
millones de estadounidenses, según calcula la National Parkinson
Foundation. Aproximadamente, 60,000 casos nuevos aparecen cada año, que
atacan a hombres y mujeres por igual, usualmente mayores de 65. La
enfermedad se caracteriza por daño extendido a las células nerviosas
productoras de dopamina, lo que impide la capacidad de regular el
movimiento corporal y el control muscular. Entre las señales claves de
la enfermedad se encuentran temblores, rigidez, problemas de equilibrio
y lentitud en los movimientos. Los pacientes también pueden
experimentar dificultades con el habla y depresión. No existe una cura
conocida. Para explorar las bases genéticas potenciales del
inicio del Parkinson, Clark y sus colegas decidieron enfocarse en el
gen GBA. Ya se han identificado las mutaciones de este gen como la
causa de la enfermedad de Gaucher, un trastorno poco común del
almacenamiento de la grasa que daña la función del bazo y el cerebro. La
enfermedad de Gaucher y el Parkinson tienen algunas similitudes,
anotaron los autores del estudio. En algunos casos, los pacientes de
Gaucher tienen antecedentes familiares de Parkinson, mientras que otros
realmente desarrollan características neurológicas del Parkinson.
También se trata de una de las enfermedades genéticas de mayor
prevalencia entre los judíos asquenazi. Para el nuevo estudio,
los investigadores realizaron un análisis de secuencia del gen GBA
entre 278 pacientes de Parkinson, 178 de los cuales eran de ascendencia
judía por parte de sus cuatro abuelos. Un análisis similar se llevó a
cabo entre 179 hombres y mujeres que no tenían Parkinson. Clark
y su equipo encontraron que el 14 por ciento de los pacientes de
Parkinson tenían mutaciones en el GBA, en comparación con sólo 5 por
ciento de los pacientes sanos. Además, aunque las mutaciones GBA se
encontraron en el 22 por ciento de los pacientes de Parkinson a los que
se les diagnosticó la enfermedad antes de los 50, sólo el 10 por ciento
de los pacientes diagnosticados después de los 50 mostraron tales
anormalidades. Al aislar la información sobre los pacientes
judíos, los investigadores encontraron que mientras el 17 por ciento de
los pacientes judíos de Parkinson tenía las mutaciones del GBA, esa
cifra era de sólo 8 por ciento entre los pacientes de Parkinson que no
eran judíos. Clark calificó los hallazgos del estudio como
preliminares y advirtió que aún no está claro si una sola mutación en
el GBA sea una causa del Parkinson o sea meramente parte de un
rompecabezas más grande. Aún así, considera que los hallazgos podrían resultar útiles al abrir nuevas avenidas de investigación sobre la enfermedad. "Este
es un gen sobre el que realmente no habíamos pensado antes", apuntó. "E
implica nuevas vías que podrían ser importantes en la patogénesis de la
enfermedad de Parkinson, lo que podría llevar al desarrollo de nuevas
estrategias de tratamiento. Sin embargo, sí considero que se necesitan
más estudios en poblaciones de mayor tamaño de pacientes antes de que
podamos usar este trabajo en las evaluaciones y asesorías diagnósticas". Robin
Elliot, director ejecutivo de la Parkinson's Disease Foundation de la
ciudad de Nueva York, dijo que la investigación reciente es "muy
interesante y valiosa, un trabajo sólido en una de las áreas más
fructíferas de la investigación sobre el Parkinson. La genética
y su estudio ha sido una de las áreas más emocionantes del Parkinson en
los últimos 10 años", señaló. "En 1996, no teníamos ni un solo gen
asociado a la enfermedad y ahora tenemos 12 ó 13. Es un estudio muy
importante que lleva a la ciencia aún más lejos, y nos da las bases
para más trabajo". Más información Para más información, visite la Parkinson's Disease Foundation.
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