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Este mecanismo biológico, cuyos detalles aparecen en la revista 'Nature Medicine',
podría explicar, al menos en parte, los resultados de varios estudios
en los que la terapia hormonal no fue eficaz en la prevención de
enfermedades del corazón. El más importante de ellos, la Women's Health
Initiative (WHI), fue suspendido por el aumento del riesgo coronario,
entre otros.
Los controvertidos hallazgos de WHI desataron una polémica que aún
está abierta y dispararon el número de ensayos sobre las hormonas y sus
efectos. Varios trabajos han demostrado que los efectos de los
estrógenos sobre el corazón depende de la edad a la que se empiezan a tomar y del tiempo transcurrido desde la menopausia.
Parece que la comunidad científica está de acuerdo con la existencia de una "ventana terapéutica"
dentro de la cual es seguro y beneficioso administrar la terapia
hormonal. Sobrepasado determinado umbral, los riesgos aumentan. Pero,
¿por qué?
Científicos de la Universidad del Sudoeste de Texas en Dallas, han
identificado una molécula que podría estar detrás de este fenómeno. Se
trata del 27-hidroxicolesterol (27HC), un producto
del metabolismo del colesterol que aumenta cuando hay un problema de
hipercolesterolemia y que se acumula en las placas de ateroma.
Efecto protector, no terapéutico
El 27HC compite con los estrógenos por unirse a los receptores del endotelio vascular. Allí, su acción es opuesta a la de estas hormonas que, en líneas generales, estimulan la dilatación de los vasos y contribuyen a su mantenimiento y reparación.
Antes de la menopausia, cuando los niveles de estrógenos son los
fisiológicos, y si la cantidad de 27HC es normal (es decir, baja), los
primeros son los que se unen a los receptores. Pero con la pérdida de
la función ovárica, el 27HC desplaza a las pocas hormonas circulantes y anula su efecto protector.
Una vez que la concentración sanguínea de 27HC supera la de estrógenos, no hay vuelta atrás. Es decir, si la terapia hormonal se administra años después de la menopausia, cuando este metabolito ha desplazado a las hormonas sexuales, no tiene efecto positivo alguno sobre el corazón ya que su función es protectora y no terapéutica.
Sus experimentos "podrían ayudar a explicar por qué las mujeres
están mejor protegidas que los hombres frente a las enfermedades
cardiovasculares antes de alcanzar el climaterio", según los autores.
También arrojan luz sobre los resultados de WHI.
En este gran estudio, suspendido en 2002, las participantes tenían
edades comprendidas entre los 50 y los 79 años y habían empezado a
tomar la terapia hormonal sustitutiva 13 años después de la llegada de
la menopausia.
La protección relacionada con la acción de los estrógenos sobre el
endotelio vascular "era evidente sólo cuando la terapia hormonal se
administraba poco tiempo después del descenso del nivel de estrógenos y
no existía cuando el tratamiento comenzaba seis años después",
concluyen los autores.
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