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Hipertensión materna, embarazos múltiples o malformaciones en el feto son algunas de las complicaciones que pueden llevar a los profesionales a sugerir inducir el alumbramiento con anticipación. La tasa de sobrevida de los chicos que nacen por debajo de las 27 semanas de gestación es, actualmente, cercana al 50 por ciento.
El
embarazo es un momento de ilusión,
esperanza, ansiedad y felicidad que, por
lo general, se prolonga por nueve meses.
Sin embargo, cuando surgen inconvenientes
que ponen en riesgo la salud del bebé y la
mamá, es responsabilidad de los
especialistas hacer una opción por la vida
e interrumpir la gestación para adelantar
el parto.
Si bien en los últimos años el promedio de
sobrevida de los bebés prematuros ha
aumentado notablemente -se registra
actualmente un promedio de 50 por ciento
de nacidos vivos entre las 23 y 27 semanas
de gestación (de acuerdo con los
especialistas los embarazos que llegan a
término duran 39)- lo cierto es que la
realización de un parto prematuro genera
una gran cantidad de temores en los
futuros papás.
Como consecuencia de las sucesivas
experiencias y a raíz de los avances
producidos en la medicina, los
especialistas elaboraron una clasificación
según la cual es posible identificar el
grado de prematurez del bebé, y de esa
forma evaluar los riesgos de su
nacimiento. Según los especialistas, la
prematurez es una patología con una
incidencia de entre 6 y 10 por ciento de
los nacidos vivos.
En este sentido, cuando el alumbramiento
se produce antes de las 27 semanas (niños
que nacen apenas comenzado el tercer
trimestre), el cuadro recibe el nombre de
prematurez extrema. Si, en cambio,
el parto se desarrolla entre la semana 27
y la 30 se genera lo que se conoce como
zona gris. Finalmente, si el niño nace
después de las 30 semanas los resultados
de la interrupción del embarazo suelen ser
muy favorables.
Para ahondar un poco más en futuro de los
chiquitos que nacen antes de término y las
complicaciones que pueden generarse como
consecuencia de esta situación,
Pro-Salud News dialogó con la
doctora Ana Pedraza, jefa del Servicio
de Neonatología de la Clínica y Maternidad
Suizo Argentina (CyMSA) quien consignó:
"Las probabilidades de sobrevida de un
bebé prematuro dependen, fundamentalmente,
de la edad gestacional en la que se
produjo el parto. Gracias a los avances de
la perinatología, afortunadamente,
las posibilidades de que los chicos
prematuros se desarrollen normalmente y
crezcan sanos son cada vez mayores. No
obstante, las dificultades que deben
superar son muchas. Por esa razón es tan
importante trabajar en la prevención para
poder identificar precozmente los
embarazos de riesgo".
Por su parte, el doctor Rodrigo Zlatkes,
integrante del Servicio de Obstetricia del
Hospital Durand, postuló: "Los bebés que
pesan, al nacer, entre un kilo y un kilo y
medio son los que acarrean el mayor
riesgo. Si bien estos niños están
incluidos en el uno por ciento de los
nacidos vivos, este grupo representa gran
parte de la mortalidad infantil.
Igualmente, la alta difusión que poseen en
la actualidad los llamados "embarazos de
alto riesgo" (en los cuales aparece
cualquier condición asociada que pueda
representar un peligro durante la
gestación) hace que las mujeres lleguen al
consultorio del obstetra mucho más
informadas y las complicaciones se puedan
atender rápidamente",
Con respecto a las complicaciones que
surgen desde el momento del alumbramiento,
la doctora Pedraza señaló que "los
prematuros suelen necesitar ayuda para
respirar, alimentarse, combatir
infecciones y mantener su temperatura
corporal. los más vulnerables son los
bebés nacidos antes de las 28 semanas de
edad gestacional".
La importancia de la presencia de la
mamá y el papá
El primer contacto visual con el bebé y el
alta de la clínica u hospital son dos de
los momento más esperados por los futuros
padres cuando se acerca el parto, pues la
llegada a casa con el bebé simboliza el
comienzo de una serie de cambios
fundamentales para la vida familiar.
Sin embargo cuando los padres salen solos
del sanatorio, sabiendo que el bebé debe
permanecer internado, se genera una
situación de mucha angustia. Inclusive,
por algunos hombres y mujeres, esta acción
es percibida como un abandono. Para evitar
esos sentimientos es fundamental que
los padres permanezcan en contacto con el
bebé.
"La presencia y participación de los
padres en el cuidado de los niños durante
su internación en las unidades neonatales
es una parte importante del desarrollo de
los niños. Los bebés pueden ser alzados
por sus padres, que a su vez van armando
una rutina en torno a las visitas, y
cuando ven que el vínculo con los chicos
crece día a día, se van tranquilizando y
dejando de lado la culpa. Otro factor
importante es que los chicos pueden ser
alimentados con leche materna", indicó la
doctora Pedraza.
"Asimismo, es relevante la puesta en
funcionamiento de un equipo
multidisciplinario en el cual se incluyan
el obstetra y el neonatólogo, entre otros
especialistas", detalló a esta agencia el
doctor Zlatkes, también integrante del
Departamento de Obstetricia de Halitus.
¿Por qué puede interrumpirse un
embarazo?
Los cuadros de prematurez (alumbramientos
producidos antes de las 37 semanas de
gestación dado que se contempla la
posibilidad de que el niño se adelante),
se dividen en tres grupos, teniendo en
cuenta la causa que precipite la
interrupción del embarazo.
"En el primer grupo se encuentran los
bebés prematuros ideopáticos es decir
que el cuadro es espontáneo; mientras que
el segundo caso pertenece a los
nacimientos que se adelantan por rotura de
bolsa. En el tercer lugar, por su
parte, se ubican los embarazos que se
interrumpen por decisión médica con
objeto de preservar la salud del niño y la
madre. Antiguamente, la mayoría de los
alumbramientos antes de término
correspondían a los dos primeros casos,
pero hoy en día el manejo de los bebés
prematuros y los conocimientos cada vez
más amplios generan que las posibilidades
de sobrevida aumenten. En este punto, creo
que debería plantearse un límite pues si
bien la medicina ha avanzado mucho,
siempre que se produce un nacimiento
prematuro pueden desarrollarse
complicaciones y secuelas. Por lo tanto,
la pregunta debería ser hasta cuándo
intervenir y a qué precio", remarcó el
especialista.
Otras de las razones para provocar un
parto prematuro son: embarazos múltiples,
antecedentes de partos prematuros,
malformaciones uterinas, incompetencia
cervical, aumento del líquido amniótico o
la detección de enfermedades de la madre
como por ejemplo presión alta durante el
embarazo.
Complicaciones a futuro
Una investigación realizada por un equipo
de profesionales del Hospital
Universitario Karolinska de Estocolmo,
Suecia, indica que los niños nacidos en
forma prematura presentan mayor riesgo de
sufrir hipertensión en su vida adulta.
Consultado por Pro-Salud News, en
este sentido, el doctor Carlos
Fustiniana, Jefe del servicio de
Neonatología del Hospital Italiano de
Buenos Aires (HIBA), especificó:
"Establecer la relación entre la
prematurez y determinadas afecciones de la
vida adulta es un proceso complejo, pues
el parto prematuro, en sí, no genera una
mayor predisposición hacia la
hipertensión, por ejemplo, sino que son
sus condiciones las que provocan esta
predisposición".
"La más importante de ellas es el bajo
peso, que se puede presentar por nacer
antes de tiempo o también por no haber
crecido lo suficiente durante el tiempo
que el bebé permaneció en el seno materno.
Por eso, a partir de parámetros como el
retardo de crecimiento intrauterino, es
posible establecer la relación entre la
incidencia de parto prematuro y
enfermedades degenerativas del adulto,
como la hipertensión, el infarto de
miocardio y la diabetes tipo II", concluyó
Fustiniana.
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