Un estudio del Centro de Biología Cardiovascular en el Instituto de Medicina Regenerativa y Células Madre en la Universidad de Washington (Estados Unidos) ha probado, en ratones infartados, que la inyección de células madre embrionarias humanas puede dar lugar a la formación de cardiomiocitos, las células musculares del corazón que contribuyen a fortalecer la pared de este miembro y su capacidad para bombear sangre. Los resultados de la investigación se publican en la edición digital de Nature Biotechnology.
Según ha explicado Charles Murry, director
del Centro de Biología Cardiovascular y uno de los autores del estudio,
“hemos conseguido que las células madre se diferencien en su gran
mayoría en células musculares del corazón, y luego hemos logrado que
sobrevivan y crezcan con fuerza en el corazón dañado de ratas".
En
trabajos anteriores estos científicos habían utilizado un método,
denominado shock de calor, para hacer más estables los injertos de este
tipo de células y dar lugar a un mayor número de cardiomiocitos. Ahora
han añadido un cóctel de sustancias (proteínas y factores de
crecimiento) y con ello han logrado incrementar la tasa de éxito de
estos implantes. Además, los investigadores utilizaron una especie de
moldes en donde colocaron las células para evitar su migración a otras
zonas. Al utilizar este método aproximadamente el 90 por ciento de las
células madre se convirtieron en células cardiacas adultas. "Calculamos
que por cada célula madre embrionaria se generaron tres
cardiomiocitos", han afirmado los autores del estudio.
Además,
la tasa de éxito del injerto, es decir, su viabilidad en el corazón,
mejoró notablemente, ya que el cien por cien de las células tratadas
con los factores de crecimiento mostraron su eficacia en los corazones
de las ratas frente al 18 por ciento de aquellas que no recibieron este
tratamiento.
Metodología
Para
evaluar el funcionamiento de los cardiomiocitos los investigadores
realizaron ecocardiografías y pruebas de imagen de resonancia magnética
a las cuatro semanas de la inyección celular. Así, observaron que todos
los corazones que habían recibido las células madre embrionarias
tratadas presentaban una pared muscular más fuerte y su capacidad para
bombear también era superior.
"Hemos hallado que los injertos
no sólo sobreviven en los corazones de las ratas sino que también
ayudan a mejorar la función de los corazones dañados", ha comentado
Michael Laflamme, principal autor del estudio.
Por otro lado,
los investigadores no detectaron ningún signo de teratomas o algún otro
elemento inapropiado en el músculo cardiaco. Uno de los principales
problemas de los implantes de células madre embrionarias es
precisamente ese, la formación de teratomas poco tiempo después de su
injerto en el huésped.
Próximas investigaciones
El
siguiente paso será probar esta técnica en animales más grandes, como
los cerdos, para iniciar en un futuro los estudios en humanos. No
obstante, señalan que pueden darse grandes diferencias en los
resultados de la técnica cuando se emplee en personas, ya que el
sistema inmunológico de las ratas es muy distinto y su frecuencia
cardiaca (muy elevada) podría estar enmascarando una serie de problemas
como las arritmias.
-Acceda al artículo de Nature Biotechnology
Comentarios reservados a usuarios registrados.
Por favor ingrese al sistema o regístrese.