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Un test de 60 segundos podría detectar precozmente las principales neurodegeneraciones |
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Diario Médico
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viernes, 24 de agosto de 2007 |
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La detección precoz de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer permitiría iniciar las terapias de reducción de daños y de rehabilitación lo antes posible. Hasta ahora los diagnósticos de estas enfermedades eran complicados al basarse en pruebas comportamentales y de memoria. Investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, están perfeccionando la magnetoencefalografía para detectar precozmente los cambios en el cerebro de los pacientes.
La
actividad neuronal en el cerebro produce ligeros campos magnéticos.
Este descubrimiento fue un gran avance tanto para neurólogos como para
psiquiatras. A partir de ahora el reto es aprender el modo de
aprovechar la información que ofrecen estos campos magnéticos para el
diagnóstico de enfermedades que afectan al cerebro. Numerosos grupos
internacionales están estudiando los diferentes mapas magnéticos que
caracterizan al cerebro de los pacientes y los están relacionando con
su comportamiento y con sus síntomas clínicos. Ahora, un equipo de la
Escuela de Medicina de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos,
dirigido por Apostolos Georgopoulos, ha estado analizando las cargas
magnéticas liberadas por nuestro cerebro. La investigación se ha basado
en la comparación de las señales procedentes de personas sanas con las
de otras enfermas de patologías como el Alzheimer. El objetivo: ser
capaz de identificar los patrones magnéticos asociados al inicio de
estas enfermedades. Para conseguir medir el estado magnético
del cerebro se ha utilizado un magnetoencefalógrafo, un sistema no
invasivo que mide los campos magnéticos en el cerebro. Con este sistema
se ha estudiado a 142 voluntarios, algunos de ellos enfermos, durante
unos test que duraban entre 45 y 60 segundos. El magnetoencefalógrafo
ofrece a los investigadores un esquema en color
de la activación cerebral. El equipo norteamericano analizó estos
esquemas y tras realizar los test realizó un diagnóstico correcto en
más del 90 por ciento de los casos. “Queremos
obtener más datos de grupos más amplios de pacientes que compararemos
con grupos control. El volumen de datos ofrecidos por la
magnetoencefalografía es muy grande, por lo que necesitamos realizar
aún más test para detectar todo tipo de alteraciones. Esperamos que en
uno o dos años podamos ser capaces de ofrecer aplicaciones clínicas”,
afirma Georgopoulos.
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