|
El 90% de las embolias grasas son secundarias a fracturas de fémur y tibia y se presentan con mayor prevalencia en pacientes jóvenes y de sexo masculino.
Cualquier persona que haya sufrido una fractura de huesos largos o pelvis, fracturas múltiples o intervención de huesos largos con afectación de la médula ósea puede presentar lo que se conoce como síndrome de embolia grasa. Además de ser una complicación grave e, incluso, mortal, puede afectar a cualquier edad, aún con buen estado de salud previo. Y, aunque no es frecuente en ausencia de fractura, hay casos relacionados con pancreatitis aguda, diabetes, tratamiento prolongado con esteroides, osteomielitis e, incluso, liposucción.
El síndrome de embolia grasa (SEG) puede ser secundaria a múltiples
causas como tratamiento prolongado con fármacos esteroides, quemaduras,
pancreatitis agudas e, incluso, liposucciones. Sin embargo, la
incidencia aumenta en el caso que medie una afectación del hueso y de
su médula ósea, sobre todo fracturas diafisarias (parte central en cuyo
interior se encuentra la médula ósea) de huesos largos o pelvis:
traumatismos, cirugía a corazón abierto, artroplastias de rodilla o
cadera y transplante de médula ósea. Los datos señalan que el 90%
de las embolias grasas son secundarias a fracturas de fémur y tibia,
con mayor prevalencia en pacientes jóvenes y de sexo masculino, con una
mortalidad asociada a este grupo de población que alcanza hasta un 10%.
No obstante, aunque la incidencia no se conoce con exactitud, los
expertos señalan que personas de entre 20 y 40 años implicados en
accidentes de tráfico con traumatismos graves y ancianos con fractura
de pelvis son los que tienen más posibilidades de presentar SEG. Causas del síndrome
Existen dos teorías sobre el origen del SEG. La primera, la teoría
mecánica, culpa al aumento de la presión intramedular tras una lesión o
manipulación quirúrgica ósea, que provoca que los glóbulos grasos de la
médula entren en el torrente sanguíneo. Estos fragmentos grasos están
envueltos por agregados plaquetarios que forman microtrombos y se
desplazan hasta diversos órganos como el pulmón y el cerebro.
"Los que tienen más posibilidades de presentar SEG son personas
implicadas en accidentes con traumatismos graves y ancianos con
fractura de pelvis"
La segunda teoría, la bioquímica, explica que las
modificaciones hormonales secundarias a un traumatismo o a una sepsis
(infección generalizada) inician una liberación de ácidos grasos libres
hacia el torrente sanguíneo en forma de quilomicrones (forma de
lipoproteínas). Estos quilomicrones quedan adheridos en la pared de los
vasos pulmonares que provoca una lesión en el tejido iniciando una
cascada de eventos con disminución de la oxigenación, incremento de la
presión cardiaca y alteraciones súbitas del estado mental.De la prevención al síntoma
Para proteger a un paciente frente al SEG, los profesionales
sanitarios adoptarán medidas como inmovilizar y estabilizar la zona de
la fractura para prevenir la liberación de grasa al torrente sanguíneo,
ayudar al paciente a movilizar secreciones y a respirar profundamente
para mejorar la función pulmonar, administrando, si es necesario,
oxigenoterapia. Para optimizar la perfusión renal y prevenir la
movilización de glóbulos de grasa, se administrará sueroterapia a fin
de aumentar el volumen de orina y mantener una presión arterial óptima.
Pese a que los síntomas suelen ser leves, en muchas ocasiones
el SEG se presenta como un cuadro grave con alteración de la función
respiratoria y fallo multiorgánico. En el inicio del SEG, existe un
periodo silente que puede durar entre 24 y 72 horas con síntomas poco
específicos. El paciente puede presentar taquicardia, frecuencia
respiratoria elevada e hipoxia (disminución de oxígeno), petequias
(manchas pequeñas de sangre, producidas por hemorragias capilares bajo
la piel) en cuello, hombros, tórax y abdomen debido a alteraciones en
la coagulación y aumento súbito de la temperatura corporal. Si
los glóbulos de grasa se detienen en el sistema vascular de otros
órganos puede acabar presentando insuficiencia renal, alteraciones de
la conducta como apatía o confusión, convulsiones hasta pérdida de
conciencia. También es común la presencia de petequia por oclusión y
fragilidad de los capilares dérmicos. El conjunto de síntomas generados
por la alteración de los diferentes órganos conforma el SEG, y se
caracteriza por una triada que consiste en insuficiencia respiratoria
(96%), compromiso neurológico (59%) y rash petequial (33%). Los datos
apuntan que en un 1% de los casos se presenta de forma fulminante, con
parada cardiorrespiratoria.
TAMBIÉN EN LIPOSUCCIÓN
Desde el punto de vista etiológico, y aunque no es frecuente, la
embolia grasa también puede ser secundaria a algunos tipos de cirugía
estética, como la liposucción. Pese a ser una técnica segura, siempre y
cuando el paciente esté bien seleccionado, se realice por un cirujano
plástico cualificado y bajo unas medidas quirúrgicas adecuadas, el
riesgo de embolia grasa aumenta proporcionalmente con el área a tratar.
Infección, formación de coágulos de sangre o coágulos de grasa, la
pérdida excesiva de fluidos y los daños en la piel, nervios u órganos
vitales son otras de las complicaciones que pueden presentarse. Como
se desprende del último informe de la Asociación Americana de Cirugía
Plástica y Reparadora (ASAPS, en sus siglas inglesas), una de cada
5.000 liposucciones practicadas en EEUU acaba con la muerte del
paciente, debido a que es una intervención que cada vez se realiza de
forma más precaria y por gente menos preparada. Para evitar tales
consecuencias, la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y
Estética, que reúne a más de 900 cirujanos plásticos españoles y que
recientemente ha celebrado su congreso anual en Valencia, advierte
sobre las consecuencias de las intervenciones quirúrgicas decididas
bajo la presión de la publicidad y sin conocer en profundidad sus
consecuencias. Por este motivo, los expertos recomiendan a
aquellas personas que estén pensando en hacerse alguna intervención de
cirugía estética se cercioren de que el profesional que las va a tratar
posee el título del Estado Español de la Especialidad.
Powered by AkoComment! |