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Los hábitos nutricionales de los pequeños pueden estar condicionados por lo que comieron sus madres durante el embarazo.
La adicción de un niño a la "comida
basura", una de las causas principales de obesidad en la infancia,
puede comenzar en el útero materno, según un estudio publicado por el
British Journal of Nutrition.
Los hábitos nutricionales
de los pequeños pueden estar condicionados por lo que comieron sus
madres durante el embarazo, señala el estudio, según el cual las madres
que comen ese tipo de alimentos malsanos mientras dan pecho pueden
influir negativamente en el peso de sus hijos.
Según
Stephanie Bayol, del Royal Veterinary College londinense, que dirigió
el estudio, "consumir grandes cantidades de comida basura durante el
embarazo o la lactancia puede afectar al control normal del apetito y
fomentar una afición excesiva a ese tipo de comida en los hijos".
El
equipo dirigido por la doctora Bayol descubrió que las ratas a las que
se administró una dieta rica en patatas fritas y otros alimentos ricos
en grasa, sal y azúcar durante esas fases parieron crías que abusaban
igualmente de los alimentos malsanos.
Las ratas expuestas
en el cuerpo de sus madres a ese tipo de comida nacieron con un peso
inferior a la media, pero al cabo de diez semanas después del destete,
su masa corporal era un 32 por ciento superior a la normal en el caso
de las hembras y de un 22 por ciento, en el de los machos.
Sue
Macdonald, del Colegio Real de Comadronas, declaró al diario "The
Times" que muchas madres embarazadas ignoran lo que constituye una
dieta sana, pero agregó que es un mito el que las mujeres coman
automáticamente por dos cuando están embarazadas pues hay también
muchas que tienen miedo justamente a engordar durante esa fase.
Adam
Balen, profesor de medicina reproductiva en los hospitales de Leeds
(Inglaterra), explicó al mismo periódico que el estudio refuerza el
mensaje sobre la importancia de la dieta
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