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"Que no huela a desinfectante, que no suene a
demagogia y que no se sienta ajena ."
"Que la Policlínica para Adolescentes cambie su
nombre, que la sintamos propia."
Que no duela a metal de tijera, pinza y
bisturí.
Estas han sido algunas de las rápidas respuestas de
algunos quinceañeros a la propuesta de que el sistema de Salud se ocupe de ellos
desde ahora y para siempre.
Pedimos aportes a quienes quisieran
hacerlo.
Bastó abrir una rendija y ... asomaron en tropel por
la ventana.
Aparecieron un puñado de ideas posibles, otras
matizables y algunas que merecen una buena razón para
negarlas.
Pero arrancaron por el nombre:
"¿Por qué Policlínicas...?"
Si es un área para mejorar el estado de bienestar del
organismo, de la mente y del entorno social, lo de "clínica" suena a enfermedad
... recuerda inyecciones, dolor, asepsia , resignación y además... duele a metal.
Ellos, los interesados, proponen empezar por
cambiar la manera de nombrar el lugar que los adultos queremos abrir para que
los adolescentes sientan el respaldo suficiente como para defender su salud.
Acordemos entonces: de ahora en más se llamará Area de
Salud Adolescente (ASA).
No se resigna una idea: se enriquece una propuesta .
............................
Las etapas de la vida en que más transformaciones
sufrimos son el primer año y la adolescencia.
Durante los primeros meses debemos adaptarnos a
respirar, nutrirnos, relacionarnos con el medio ambiente y aprehender nuestras
propias capacidades.
Todo sistema de salud, en cualquier país del mundo,
jerarquiza la atención del lactante dentro de los mayores márgenes
posibles. Es fácil entender la fragilidad y -a la vez- la
potencialidad de esta etapa.
Sin embargo, cuando se duplica la velocidad a la que
se venía creciendo, cuando se madura de niño a hombre y de niña a mujer. Cuando
se deja de pensar en función exclusiva de los adultos y se empieza a crear y
tomar decisiones. Cuando la sociedad exige cumplir roles trascendentes y somete
al ser humano a duras pruebas de aptitud... Justo entonces los dejamos sin
soporte.
Pretendemos que tomen la responsabilidad de conducir
del mundo en pocos años, pero no los contenemos ni ayudamos a
crecer .
Peor aún: en los tiempos que corren, a los jóvenes les
colocamos el estigma de la violencia, las adicciones, la promiscuidad y la
ausencia de trabajo.
La sociedad, en vez de protegerlos, elabora barreras
para cuidarse de ellos.
Ellos- que hasta anteayer eran niños- hoy se asoman
al planeta que les (de) formamos los mayores.
Empecemos por situarnos: los adultos marcamos estas
reglas y los adolescentes están creciendo dentro de
ellas.
¿Qué errores cometemos que están llevando a
que nuestros hijos estén más desprotegidos que nunca?
Sigamos por una propuesta para mejorar su contención,
su futuro y su presente.
Encaremos un espacio de Salud, donde los adolescentes
puedan encontrar respuestas a algunos de los desfíos más
gigantes.
Dejemos una brecha para que puedan entrar con sus
propuestas y sus protestas.
Razonemos con ellos.
Entreguémosle argumentos y
afecto.
Escuchemos sensateces e
insensateces.
Trabajemos juntos el camino realista con el color de
los sueños.
Palabras, palabras, palabras ... que no deben
convertirse en "palabrerío".
Por eso, padres, docentes, trabajadores de la salud y
sociedad entera, debemos diseñar algunos caminos:
1- Áreas de Salud Adolescente, para funcionar en las Instituciones de Asistencia
Integral, bajo pautas coordinadas entre
todas. Dirigida por médicos de cabecera con especial
interés en esta edad, pero rodeados de los técnicos que sean necesarios:
psicólogos, ginecólogos, fisioterapeutas, asistentes sociales ,
endocrinólogos...Los adolescentes no se asisten sólo en las
Instituciones de Salud.Los jóvenes están, más bien, fuera de ellas. Por eso
se requieren otros compromisos.
2- Docentes que se están sumando con profundos
aportes.
3- Padres, con la necesidad de cuidar a los jóvenes
con un respaldo más firme.Padres que quieren un futuro y presente mejor al que
se perfila hoy.
4- Medios de difusión masiva, cuyos voceros se hacen
eco de esta iniciativa y despliegan todo su oficio para contrarrestar la
globalización informativa y de consumo que nos inunda.
5- Sociedad entera, que ,con autocrítica primero y con
la suma de estas iniciativas después, está buscando un sendero más acertado para
proteger a quienes conducirán nuestro país en pocos años.
Un mundo mejor no se arma tan sólo con utopías ...
pero es imposible sin ellas.
Hay que sumar coherencia y
constancia.
Es imprescindible sentir que quien está al lado puede
aportar tanto como uno y que comparte nuestros miedos y nuestras
ilusiones.
Cual si fuésemos todos alfareros y Serrat nos contara
que...
"Todo está listo: el barro, el sol y el
agua.
pero si falta usted no habrá
milagro"
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